Sobre visiones y debates
EL REFERENDO tiene fecha de cumpleaños: 22 de octubre, la que considero demasiado cerca, pues la complejidad del tema merece la necesidad de dedicar más tiempo y espacio a conocer, comprender, analizar los impactos que el megaproyecto del tercer juego de esclusas puede tener sobre la sociedad y el territorio nacional.
La necesidad de un plan o estrategia de desarrollo es necesario no solo como un requisito para un megaproyecto sino, como un imperativo histórico para apuntar como país hacia metas y objetivos de calidad de vida. ¿Por qué no aplazar unos meses el referendo y discutir el plan o la estrategia? Esto le daría otro y mejor sentido al debate, pues según menciona una reciente encuesta mucha gente desconfía de la promesa gubernamental de un uso correcto y equitativo de los recursos públicos.
Ya existe un punto de partida, pues todo plan o estrategia requiere de una visión.
No olvidemos que el 29 de mayo de 1998, el documento fue firmado por los representantes de todos los partidos políticos y de la sociedad civil panameña, que hicieron un alto en las pugnas políticas y sociales para suscribir una visión conjunta de país. A lo largo de 1998 el documento Visión Nacional 2020 fue discutido con 1,500 dirigentes de la sociedad civil en todas las provincias y comarcas indígenas del país de través de talleres participativos y productos comunicativos populares, los eventos se convirtieron en espacio de encuentro y articulación de la sociedad civil de provincias y regionales.
El documento de la Visión 2020 señala temas como la democracia, el desarrollo económico, la equidad social, la autodeterminación y la sostenibilidad ambiental como las cinco puntas de la misma estrella, como los cinco aspectos claves que articulados entre sí dibujan la sociedad que queremos tener y construir para el futuro marcado por el año 2020. Es importante señalar que ninguna de estas puntas debe proyectarse prescindiendo de las otras lo que mutilaría la integralidad necesaria para el pleno desenvolvimiento, porque por ejemplo el crecimiento económico sin equidad es excluyente para las mayorías, la autodeterminación sin democracia está huérfana de su base de sustentación, la democracia sin desarrollo económico no se sostiene por mucho tiempo, y el crecimiento económico sin sostenibilidad ambiental puede atentar contra la sobrevivencia y la calidad de vida de la gente.
La Visión Nacional 2020 afirma la posibilidad de ser un país con capacidad de mantener y elevar la calidad de vida de la mayoría de sus habitantes, disminuyendo la pobreza en general y eliminando la pobreza extrema, dotado de un excelente sistema educativo, descentralizado en funciones y recursos, con una institucionalidad democrática sólida, sin discriminación de ningún tipo, con participación real de los ciudadanos en la democracia y el desarrollo, manteniendo y ampliando sus bosques, con un desarrollo urbano integral y sin militarismo de ninguna clase, atravesado todo esto desde una mirada ética. Todos los elementos que se afirman en la Visión Nacional son realizables, son posibles pues Panamá posee suficientes recursos y capacidades para lograrlos dependiendo de la voluntad política, previsión y decisión para lograrlo.
El plan o estrategia de desarrollo debe construirse de la misma manera como se convocó la Visión y posteriormente el Foro Panamá 2020: amplia convocatoria y capacidad incluyente.
En relación con el debate, debe existir la condición dialógica que afirma que el debate carece de sentido si no es lo más horizontal posible, en una relación de diálogo entre diversos puntos de vista. Se trata de construir opinión y decisión en torno a un asunto de interés nacional como lo es el futuro del Canal, por lo que es vital la existencia de los espacios necesarios para contrastar los planteamientos y las razones que apoyan a las distintas visiones o enfoques sobre tan importante tema. La sola reiteración mediática, a favor de la propuesta oficial, la convertiría inevitablemente en una sucesión de monólogos. Por el contrario el auspiciar más espacio de diálogo y debate horizontal pluralista por encima de las campañas masivas propagandísticas, debe ser el enfoque ideal del debate público. No hay democracia sin opinión pública, pero la construcción de esa opinión pública se hace en el respeto a la diversidad, la libertad de expresión y la construcción y acceso a espacios de debate nacionales y locales, mediáticos y de cara a cara.
En cuanto a los participantes en el debate es importante afirmar que todos/as los que tengan algo que argumentar y opinar deben ser partícipes del proceso. A pesar de las aristas técnicas del tema canalero, el debate no debe circunscribirse a los expertos dejando por fuera a la ciudadanía. Es evidente, algunos sectores y personas participarán más activamente que otros en base a su interés, compromiso y capacidad, pero su accionar construye opinión pública, definido certeramente por Maurice Oriau como "un océano de discusión". Es decir, opinión formada en un debate abierto, constante, heterogéneo, pues cuando ese debate falla, evidentemente se astilla el fundamento mismo de la democracia.
raulleisr@hotmail.com
Analida Pittí de Arango, Presidenta del Colegio Nacional de fonoaudiólogos dijo recientemente a Panamá América que lamentablemente en nuestro país hay una "cultura del ruido".
La necesidad de un plan o estrategia de desarrollo es necesario no solo como un requisito para un megaproyecto sino, como un imperativo histórico para apuntar como país hacia metas y objetivos de calidad de vida. ¿Por qué no aplazar unos meses el referendo y discutir el plan o la estrategia? Esto le daría otro y mejor sentido al debate, pues según menciona una reciente encuesta mucha gente desconfía de la promesa gubernamental de un uso correcto y equitativo de los recursos públicos.
Ya existe un punto de partida, pues todo plan o estrategia requiere de una visión.
No olvidemos que el 29 de mayo de 1998, el documento fue firmado por los representantes de todos los partidos políticos y de la sociedad civil panameña, que hicieron un alto en las pugnas políticas y sociales para suscribir una visión conjunta de país. A lo largo de 1998 el documento Visión Nacional 2020 fue discutido con 1,500 dirigentes de la sociedad civil en todas las provincias y comarcas indígenas del país de través de talleres participativos y productos comunicativos populares, los eventos se convirtieron en espacio de encuentro y articulación de la sociedad civil de provincias y regionales.
El documento de la Visión 2020 señala temas como la democracia, el desarrollo económico, la equidad social, la autodeterminación y la sostenibilidad ambiental como las cinco puntas de la misma estrella, como los cinco aspectos claves que articulados entre sí dibujan la sociedad que queremos tener y construir para el futuro marcado por el año 2020. Es importante señalar que ninguna de estas puntas debe proyectarse prescindiendo de las otras lo que mutilaría la integralidad necesaria para el pleno desenvolvimiento, porque por ejemplo el crecimiento económico sin equidad es excluyente para las mayorías, la autodeterminación sin democracia está huérfana de su base de sustentación, la democracia sin desarrollo económico no se sostiene por mucho tiempo, y el crecimiento económico sin sostenibilidad ambiental puede atentar contra la sobrevivencia y la calidad de vida de la gente.
La Visión Nacional 2020 afirma la posibilidad de ser un país con capacidad de mantener y elevar la calidad de vida de la mayoría de sus habitantes, disminuyendo la pobreza en general y eliminando la pobreza extrema, dotado de un excelente sistema educativo, descentralizado en funciones y recursos, con una institucionalidad democrática sólida, sin discriminación de ningún tipo, con participación real de los ciudadanos en la democracia y el desarrollo, manteniendo y ampliando sus bosques, con un desarrollo urbano integral y sin militarismo de ninguna clase, atravesado todo esto desde una mirada ética. Todos los elementos que se afirman en la Visión Nacional son realizables, son posibles pues Panamá posee suficientes recursos y capacidades para lograrlos dependiendo de la voluntad política, previsión y decisión para lograrlo.
El plan o estrategia de desarrollo debe construirse de la misma manera como se convocó la Visión y posteriormente el Foro Panamá 2020: amplia convocatoria y capacidad incluyente.
En relación con el debate, debe existir la condición dialógica que afirma que el debate carece de sentido si no es lo más horizontal posible, en una relación de diálogo entre diversos puntos de vista. Se trata de construir opinión y decisión en torno a un asunto de interés nacional como lo es el futuro del Canal, por lo que es vital la existencia de los espacios necesarios para contrastar los planteamientos y las razones que apoyan a las distintas visiones o enfoques sobre tan importante tema. La sola reiteración mediática, a favor de la propuesta oficial, la convertiría inevitablemente en una sucesión de monólogos. Por el contrario el auspiciar más espacio de diálogo y debate horizontal pluralista por encima de las campañas masivas propagandísticas, debe ser el enfoque ideal del debate público. No hay democracia sin opinión pública, pero la construcción de esa opinión pública se hace en el respeto a la diversidad, la libertad de expresión y la construcción y acceso a espacios de debate nacionales y locales, mediáticos y de cara a cara.
En cuanto a los participantes en el debate es importante afirmar que todos/as los que tengan algo que argumentar y opinar deben ser partícipes del proceso. A pesar de las aristas técnicas del tema canalero, el debate no debe circunscribirse a los expertos dejando por fuera a la ciudadanía. Es evidente, algunos sectores y personas participarán más activamente que otros en base a su interés, compromiso y capacidad, pero su accionar construye opinión pública, definido certeramente por Maurice Oriau como "un océano de discusión". Es decir, opinión formada en un debate abierto, constante, heterogéneo, pues cuando ese debate falla, evidentemente se astilla el fundamento mismo de la democracia.
raulleisr@hotmail.com
Analida Pittí de Arango, Presidenta del Colegio Nacional de fonoaudiólogos dijo recientemente a Panamá América que lamentablemente en nuestro país hay una "cultura del ruido".