Socialismo remanente
Múltiples y variadas razones se dan para explicar el fracaso y muerte del socialismo, pero a quienes no conocen las razones que se predijeron con amplia anticipación y detalle y que la historia luego confirmó, les recomiendo el extraordinario libro de Ludwig von Mises, "El Socialismo" (Unión Editorial, Madrid). Las explicaciones que se suelen dar ponen en evidencia el desconocimiento general de lo que en realidad sucedió.
Muchas prácticas socialistas se han generalizado en el mundo y gozan de gran simpatía porque el nombre mismo sugiere una preocupación "social", en vez de por el individuo. Es decir, sugiere bondad y compasión, en contraposición al egoísmo. Suena tan bien que forma parte del nombre de partidos políticos, no obstante su espectacular fracaso social y económico, además de la histórica aplicación de métodos violentos y crueles que han caracterizado la imposición del socialismo. Por el contrario, el sistema rival, el capitalismo, ha demostrado ser mucho más ético y realmente eficiente en reducir la pobreza, sin recurrir a la violencia.
Para apreciar las diferencias, recordemos que estamos hablando de sistemas económicos; de dos sistemas diferentes de producción y distribución de bienes de consumo y de riqueza. También, al menos en teoría, debemos suponer la buena voluntad de sus promotores, a pesar de lo sucedido bajo el socialismo.
Bajo el capitalismo, los medios de producción y los bienes producidos son privados y se intercambian libremente, lo cual resulta en un sistema de precios relativos que reflejan escasez de recursos y las prioridades de los consumidores. Por el contrario, bajo el socialismo, debido a que los medios de producción son del Estado, el cual además dirige su distribución, no surge un sistema de precios relativos, lo cual no importaría si inventaran un sustituto que permitiera la asignación adecuada de recursos. Pero nadie lo ha inventado.
Los precios en el capitalismo sirven para determinar cuánto producir, de qué calidad y permiten comparar diferentes opciones. Y la teoría de precios explica cómo se llegan a establecer tales precios, entre vendedores y compradores, tomando cada quien en cuenta sus respectivos costos de oportunidad.
Aun concediendo la mejor voluntad, honrados incentivos y la más sofisticada red informática, un sistema de precios basado en la propiedad estatal jamás ha sido elaborado. Para sobrevivir y hacer sus planes, los países socialistas se copian los precios -a menudo distorsionados- del mundo capitalista, pero como no corresponden a su situación, el resultado es ineficiencia en la producción de bienes y servicios, generando pobreza. Así sobreviven como parásitos del sistema que condenan y sin el cual estarían perplejos y sin indicadores para planificar su propia producción, distribución y consumo.
El tema es importante porque, bajo la excusa de velar por el interés general, la intromisión estatal en las actividades y transacciones privadas afecta progresivamente la protección de los derechos individuales que son la base de toda organización económica exitosa. En consecuencia, en el mundo progresa actualmente la sustitución del Derecho -como conjunto de normas de conducta- por voluminosas reglamentaciones que anulan la libre y pacífica cooperación, distorsionando costos y precios.
El resultado no puede ser otro que atrasar la eliminación de la miseria en los países pobres e inclusive afectará a los países ricos si las consecuencias de sus empobrecedoras intromisiones no continúan siendo compensadas por novedosos y oportunos, aunque siempre impredecibles, avances tecnológicos.
(*) Rector emeritus, Universidad Francisco Marroquín, Guatemala.
www.aipenet.com
Muchos reprochan la actitud del corredor de fondo. Lo cubren de epítetos, procuran aislarlo, lo denigran todo lo posible.
La independencia del corredor de fondo resulta desagradable para los que van veloces (un corredor aislado o una sigla partidaria), pero ella es parte de la carrera, porque la meta es una sola y paso a paso nos acercamos a ella, siempre y cuando mantengamos la seguridad, la seguridad que sólo el corredor de fondo tiene. La seguridad de saber que llegará aún cuando a algunos les corresponde renunciar a conocer el triunfo como fruto para resignarse a ser semilla".
Muchas prácticas socialistas se han generalizado en el mundo y gozan de gran simpatía porque el nombre mismo sugiere una preocupación "social", en vez de por el individuo. Es decir, sugiere bondad y compasión, en contraposición al egoísmo. Suena tan bien que forma parte del nombre de partidos políticos, no obstante su espectacular fracaso social y económico, además de la histórica aplicación de métodos violentos y crueles que han caracterizado la imposición del socialismo. Por el contrario, el sistema rival, el capitalismo, ha demostrado ser mucho más ético y realmente eficiente en reducir la pobreza, sin recurrir a la violencia.
Para apreciar las diferencias, recordemos que estamos hablando de sistemas económicos; de dos sistemas diferentes de producción y distribución de bienes de consumo y de riqueza. También, al menos en teoría, debemos suponer la buena voluntad de sus promotores, a pesar de lo sucedido bajo el socialismo.
Bajo el capitalismo, los medios de producción y los bienes producidos son privados y se intercambian libremente, lo cual resulta en un sistema de precios relativos que reflejan escasez de recursos y las prioridades de los consumidores. Por el contrario, bajo el socialismo, debido a que los medios de producción son del Estado, el cual además dirige su distribución, no surge un sistema de precios relativos, lo cual no importaría si inventaran un sustituto que permitiera la asignación adecuada de recursos. Pero nadie lo ha inventado.
Los precios en el capitalismo sirven para determinar cuánto producir, de qué calidad y permiten comparar diferentes opciones. Y la teoría de precios explica cómo se llegan a establecer tales precios, entre vendedores y compradores, tomando cada quien en cuenta sus respectivos costos de oportunidad.
Aun concediendo la mejor voluntad, honrados incentivos y la más sofisticada red informática, un sistema de precios basado en la propiedad estatal jamás ha sido elaborado. Para sobrevivir y hacer sus planes, los países socialistas se copian los precios -a menudo distorsionados- del mundo capitalista, pero como no corresponden a su situación, el resultado es ineficiencia en la producción de bienes y servicios, generando pobreza. Así sobreviven como parásitos del sistema que condenan y sin el cual estarían perplejos y sin indicadores para planificar su propia producción, distribución y consumo.
El tema es importante porque, bajo la excusa de velar por el interés general, la intromisión estatal en las actividades y transacciones privadas afecta progresivamente la protección de los derechos individuales que son la base de toda organización económica exitosa. En consecuencia, en el mundo progresa actualmente la sustitución del Derecho -como conjunto de normas de conducta- por voluminosas reglamentaciones que anulan la libre y pacífica cooperación, distorsionando costos y precios.
El resultado no puede ser otro que atrasar la eliminación de la miseria en los países pobres e inclusive afectará a los países ricos si las consecuencias de sus empobrecedoras intromisiones no continúan siendo compensadas por novedosos y oportunos, aunque siempre impredecibles, avances tecnológicos.
(*) Rector emeritus, Universidad Francisco Marroquín, Guatemala.
www.aipenet.com
Muchos reprochan la actitud del corredor de fondo. Lo cubren de epítetos, procuran aislarlo, lo denigran todo lo posible.
La independencia del corredor de fondo resulta desagradable para los que van veloces (un corredor aislado o una sigla partidaria), pero ella es parte de la carrera, porque la meta es una sola y paso a paso nos acercamos a ella, siempre y cuando mantengamos la seguridad, la seguridad que sólo el corredor de fondo tiene. La seguridad de saber que llegará aún cuando a algunos les corresponde renunciar a conocer el triunfo como fruto para resignarse a ser semilla".