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Sociedad civil


La sociedad civil es la frase de moda. Con ella se intenta establecer una especie de segmento aislado, y por implicación distinto en intereses a las "otras" sociedades que, según esta visión maniquea, componen nuestra nación. La primera de aquellas y la más obvia es la militar, seguida de cerca por la eclesiástica o religiosa. Y qué tal si incluimos la sociedad escolástica, la médica, etc., etc., para tener a todo el mundo encerrado en su gaveta.
Aparte de ser una manera dizque sofisticada (o "sotisficada", como decía un conocido) de decir "la gente", no es más que un artificio inútil que busca lograr una separación intelectual-política-filosófica, y hasta moral, entre quienes así se expresan y las mayorías de nuestra sociedad, que es total; una sola, mírese por donde quiera.
La gente, nosotros, como decía el chinito del cuento: "son tú mímo", y no hay vuelta de hoja. Eso de buscar distancia y señalar desde quién sabe qué atalaya mental los yerros de los "demás" es, por lo menos, farisaico: "Señor, mírame, qué limpio de pecados estoy, soy distinto y mejor que ellos"(!). Huir del mundanal ruido para reconsiderar las verdades no es en sí negativo, y quizás todos nos beneficiaríamos retirándonos a meditar de vez en cuando; pero de allí a hacerlo para despotricar contra el resto de los mortales, existe gran diferencia.
Ahora han tenido la audacia de acusar a la "sociedad civil" de cobardía, y vaya usted a saber qué otros defectos, cuando las cosas andan como andan en nuestro país. Es lo que dicen en inglés: "adding insult to injury"; es decir, después de que nos tienen postrados en el suelo con la creciente cadena de abusos y engaños (acabamos de salir del lavado cerebral masivo por la ampliación) encima nos insultan.
Francamente causa risa esta posición comodona, voluntariamente aislada de la realidad cotidiana en la que todos, sin excepción, participamos. A mi padre le gustaba decir que tal persona andaba "aeroplánica"; es decir, con la psiquis por la estratosfera y cuidado llegando a la ionosfera; pero pensándolo bien, pareciera vivir en la "yo-no-esfera". Si lo invitas a una marcha para luchar por la justicia, responderá: "Yo no voy, tengo mejores cosas que hacer", si le pides que denuncie los abusos que conozca, repetirá: "Yo no puedo"; si lo confrontas con las duras realidades que ponen en peligro hasta la vida en el planeta, dirá: "yo no creo... y así sucesivamente".
Por favor no crean que soy de los que reniegan de todo y sólo ven lo malo, una acusación que aburre por lo común. Si no fuera porque a la humanidad la ha caracterizado precisamente la búsqueda incesante de lo mejor -espíritu que debemos al Todopoderoso- estaríamos todavía en las cavernas. En especial, el no callar ante la injusticia y luchar por un mañana de bondades es lo que nos hace más humanos, buenas gentes. Claro que agradecemos todos los atributos maravillosos de nuestra nación; de eso se trata, de preservarlos sin que esto signifique que no haya cambio, que es lo más constante.
Pero no cambio para peor como diría la abuelita, no, es para beneficiar, multiplicar los dones a nosotros otorgados, con fe, que ésta nos puede mover a trabajar, luchar conjuntamente por un futuro más promisorio para todos. ¿Todavía no la ven? Pues van tener que bajarse de esa nube, apúrense. Si no lo hacen se quedarán atrás. Vamos, a seguir avanzando.
Indicó que no hay un personal específico para manejar el fuego, sino uno dedicado a ayudar a las personas en lo referente a las evacuaciones de las áreas de riesgo.
Durante la época seca no se debe encender fuego ceca de áreas boscosas de alto riesgo, no se debe tirar en ningún lugar colillas de cigarrillos encendidas, principalmente en bordes de caminos y carreteras.
No se debe realizar quema de herbazales y rastrojos sin tomar las medidas de seguridad.
Evite quemar basura en los meses de febrero y marzo cerca de herbazales, además de tener conocimiento de un incendio llame a los bomberos, sino a la Policía, ANAM o SINAPROC.

101 años de Panamá América

 
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