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Sociedad y sociedad civil


La sociedad la formamos todos, tanto el que trabaja para el bienestar individual y colectivo, como el que no trabaja en su detrimento propio, como el que desarrolla actividades ilícitas en beneficio propio y en perjuicio de la sociedad. Son miembros de la sociedad el solidario y el egoísta, el filántropo y el resentido, aunque no todos salgan por igual en las páginas sociales, ni escriban artículos de opinión. Cuando hablamos de la sociedad civil, en cambio, no nos referimos a todo el mundo, sino solo a aquella parte de la sociedad que está organizada en torno a la vigilancia de bienes públicos que sumados son parte de la riqueza de una nación aunque no tengan un valor en libros medibles en dólares y centavos. Porque en Panamá, como en otros países, hay personas que se interesan, por ejemplo, en la calidad del sistema educativo sin ser administradores o dueños de planteles de enseñanza particular y sin ostentar cargo público alguno, o contrato con el Estado. Esas personas se organizan para contribuir a que el sistema mejore y su gran poder consiste en que generan opinión pública y ejercen influencia sobre la de los demás. Es esto último lo que tanto molesta a los políticos que, pese a que tienen autoridad formal, cuentan con los recursos del Estado y ejercen coerción de forma legítima, resienten, con razón, no gozar de la misma credibilidad. Esa es la naturaleza del conflicto.

101 años de Panamá América

 
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