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Sólo se quedó dormido


Conocí a Aquilino Boyd desde muy temprano. Me llamaban la atención su fervor patriótico y su compromiso con la lucha de Panamá por su soberanía a pesar del servilismo sempiterno entre los sectores dominantes. ¿Cómo era posible que, rodeado de oligarcas, Aquilino quisiera nadar contra corriente y exigir justicia, un mejor trato y la derogación del Tratado de 1903?
Fino diplomático e intachable caballero, fue diputado, embajador en México, el Reino Unido, Estados Unidos (EU), las ONU, la OEA y Ministro de Relaciones Exteriores. Pensaba que EU podía manejar el Canal de manera compatible con la soberanía panameña, pero que una incomprensible tacañería en Washington lo impedía, alimentando el semillero de conflictos entre ambos países.
La Guerra Fría impidió que se produjera una solución a la problemática canalera. Todo reclamo de justicia y toda protesta por violaciones y agravios era vista como oscuras maquinaciones bolcheviques, y ello sirvió de abono para que EU insistiera en que el Convenio de 1903 le permitía actuar como soberano en el Canal. El Tratado Remón-Eisenhower de 1955 apenas reconoció migajas a Panamá. Tras su negociación, el presidente Remón Cantera fue asesinado en un atentado nunca aclarado. En 1958, Aquilino y otros patriotas pasearon la bandera por la Zona del Canal para decirle al mundo que Panamá era soberana en esa franja y que el gobierno de EU no podía continuar tratándonos como extranjeros en nuestro país. Tuvo un papel protagónico a raíz del 9 de enero de 1964, cuando denunció la matanza y la agresión, junto al Lic. Miguel Moreno, en foros internacionales.
Conocí a Aquilino cuando fui asignado (1972) por la Universidad de Panamá como colaborador en el despacho del Ministro de Relaciones Exteriores y jefe del equipo negociador, Juan Antonio Tack, en el diseño de una política internacional independiente frente a EU, después fui nombrado asesor de Política Exterior (1974). El equipo convocado por Omar Torrijos y Tack era un abanico de corrientes políticas e ideológicas. Bajo la jefatura de Tack, el equipo original de negociadores y asesores, conformado, entre otros, por Carlos López Guevara, Jorge Illueca, Diógenes de la Rosa, Julio Noriega, Boris Blanco, Aquilino Boyd como embajador en la ONU y quien esto escribe, luchábamos por una misma causa, con discrepancias naturales en cuanto a la forma de alcanzar los objetivos. Aún en los intercambios más apasionados, Aquilino se mostraba tolerante y cortés. Nunca lo vi enojado ni lo vi perder su diplomacia. Aquilino tenía siempre presta en sus labios una sonrisa y palabras de incentivo, reconocedor sincero como fue siempre de los aportes de sus colegas.
Una política exterior exitosa depende de muchos factores, pero es indispensable contar con los más capaces y patriotas en los cargos claves. Aquilino presidía el Consejo de Seguridad de la ONU en 1973 cuando logró que este órgano se reuniera en Panamá, por segunda vez fuera de su sede, para deliberar sobre el problema del Canal. Se cristalizaba así el afán de otros panameños que veníamos clamando por airear nuestra queja ante ese foro para sustraerla de la infértil bilateralidad en que se asfixiaban nuestras reclamaciones.
Aquilino fue amigo de EU, es cierto; pero fue más amigo de Panamá. La patria fue su sendero, su norte y su faro. A raíz de su deceso, se publicó una foto de Aquilino cuando era embajador en EU: a su derecha, su amigo el vicepresidente George Bush, padre, y a su izquierda, el presidente Reagan. Alguna vez le recordé que EU no tenía amigos sino intereses. La intervención iniciada por Reagan en 1985 y la invasión ordenada por Bush en 1989 nos dieron la razón. Ignoraba que Aquilino estuviese enfermo. La última vez que lo vi compartía un panel sobre el 9 de enero de 1964 con el ex canciller Miguel de J. Moreno en la Asamblea Legislativa, en el Centenario de la República, y me produjo gratificación escuchar a ambos denostar contra los malos panameños que pedían el retorno de las bases militares de EU. Nada entonces anunciaba su pronto deceso. ¡Era tanta su prestancia y su buen dispuesto ánimo! Mas debo corregirme, porque quienes han cumplido con su patria no mueren: sólo se quedan dormidos.
Quiero informarles que ya existe un gran adelanto en esta parte, y si la nueva administración presta la atención que se necesita, todo esto se podrá tener a fines del próximo año.
Estos dos consensos podrán llevarse a cabo tan pronto las nuevas autoridades así lo deseen, ya que hay una comisión técnica conformada por miembros de la Mesa del Diálogo y representantes de ambas instituciones de salud, quienes hace un año están trabajando en torno al otro punto del consenso de la Mesa, sobre el sistema único de salud, del cual me referí la semana pasada.
Los lineamientos están sobre la mesa, únicamente se necesita la voluntad política efectuarlos.
"Cuando los hombres decentes no participan en política, los indecentes se aprovechan de ella y entonces los decentes tendrán que callar". Gandhi.
(cdabadia@cwpanama.net)

101 años de Panamá América

 
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