Solución Maduro para las licitaciones
No es un secreto que las licitaciones públicas son un desastre. Los funcionarios se quejan de lo mucho que entraban y dilatan las ejecuciones presupuestarias. Los que pierden siempre alegan trampa, los medios las denuncian por propiciar la corrupción y la ciudadanía lo lamenta todo en su conjunto.
Varios intentos legislativos se han hecho desde 1990 para agilizar y prevenir la corrupción de esos actos públicos. Todos han fracasado, hasta el punto de hacer de la adjudicación directa de un contrato, la regla y la licitación o concurso de precios, la excepción.
El director del IDAAN, por ejemplo, excusa una dilación de más de un año en el inicio de los trabajos de ampliación de la potabilizadora de Chilibre, por las demoras en el proceso de licitación que forzó a dos anulaciones previas. Al fin acaban de dar orden de proceder.
La licitación por la venta de la casa de Punta Mala, es otro ejemplo. Pese a que había un especial interés personal de la presidenta Moscoso, el proceso tuvo que soportar varias postergaciones previas que significó una dilación de meses luego del anuncio oficial del inicio de los trámites. Ni hablar de la adjudicación, durante el gobierno de Pérez Balladares, de los puertos de Balboa y Cristóbal a la empresa de Hong Kong, Hutchinson, luego de un duro pugilato con otra similar norteamericana.
La experiencia de Honduras, cuya presidencia está en manos de un destacado empresario panameño, Ricardo Maduro, que también goza de la nacionalidad de ese país, fue similar a la nuestra hasta el hartazgo, con la diferencia que él acaba de adoptar una solución radical que consiste en encargar a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) del manejo de los procesos de licitación pública.
En efecto, Maduro acudió al PNUD para "adecentar y transparentar" los procesos de compra del Estado y evitar "la suspicacia y desconfianza". Antes que eso, un estudio de expertos había precisado que al menos 300 millones de dólares se perdían en rebuscas de un total de 1000 millones de dólares anual en compras y contrataciones del Estado. La ONU ha abierto una Oficina de Compras en ese país, la cual se viene encargando de las compras de medicamentos y tecnología de comunicaciones.
Como dato curioso, Honduras es, según Transparencia Internacional, la tercera nación más corrupta del continente y, de otra fuente, el tercero más pobre. La relación directa entre pobreza y corrupción está desde hace tiempo demostrada por el Banco Mundial y otros estudios. Nuestro país, aquejado también de ese mal, si no va a adoptar medidas similares, debe al menos plantear cuanto antes sus propias soluciones.
Las bailarinas, unas 12, saltaban en hilera y recogían sus cuerpos de arriba abajo, tal como el nombre del número lo sugería. Se llevaban las manos a la cabeza y danzaban en círculo.
Los hombres se les unieron luego. El acto se extendió por casi tres horas y los emberás, que es la única etnia radicada en Mogue, se esmeraron porque todo saliera bien y así fue.
Varios intentos legislativos se han hecho desde 1990 para agilizar y prevenir la corrupción de esos actos públicos. Todos han fracasado, hasta el punto de hacer de la adjudicación directa de un contrato, la regla y la licitación o concurso de precios, la excepción.
El director del IDAAN, por ejemplo, excusa una dilación de más de un año en el inicio de los trabajos de ampliación de la potabilizadora de Chilibre, por las demoras en el proceso de licitación que forzó a dos anulaciones previas. Al fin acaban de dar orden de proceder.
La licitación por la venta de la casa de Punta Mala, es otro ejemplo. Pese a que había un especial interés personal de la presidenta Moscoso, el proceso tuvo que soportar varias postergaciones previas que significó una dilación de meses luego del anuncio oficial del inicio de los trámites. Ni hablar de la adjudicación, durante el gobierno de Pérez Balladares, de los puertos de Balboa y Cristóbal a la empresa de Hong Kong, Hutchinson, luego de un duro pugilato con otra similar norteamericana.
La experiencia de Honduras, cuya presidencia está en manos de un destacado empresario panameño, Ricardo Maduro, que también goza de la nacionalidad de ese país, fue similar a la nuestra hasta el hartazgo, con la diferencia que él acaba de adoptar una solución radical que consiste en encargar a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) del manejo de los procesos de licitación pública.
En efecto, Maduro acudió al PNUD para "adecentar y transparentar" los procesos de compra del Estado y evitar "la suspicacia y desconfianza". Antes que eso, un estudio de expertos había precisado que al menos 300 millones de dólares se perdían en rebuscas de un total de 1000 millones de dólares anual en compras y contrataciones del Estado. La ONU ha abierto una Oficina de Compras en ese país, la cual se viene encargando de las compras de medicamentos y tecnología de comunicaciones.
Como dato curioso, Honduras es, según Transparencia Internacional, la tercera nación más corrupta del continente y, de otra fuente, el tercero más pobre. La relación directa entre pobreza y corrupción está desde hace tiempo demostrada por el Banco Mundial y otros estudios. Nuestro país, aquejado también de ese mal, si no va a adoptar medidas similares, debe al menos plantear cuanto antes sus propias soluciones.
Las bailarinas, unas 12, saltaban en hilera y recogían sus cuerpos de arriba abajo, tal como el nombre del número lo sugería. Se llevaban las manos a la cabeza y danzaban en círculo.
Los hombres se les unieron luego. El acto se extendió por casi tres horas y los emberás, que es la única etnia radicada en Mogue, se esmeraron porque todo saliera bien y así fue.