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Somos un país de opereta


Verdaderamente somos un país de opereta y admito, con dolor y tristeza, que con nuestra apatía nos merecemos esa condición de país. Veamos algunos hechos que confirman nuestra pobre imagen de nación. El más reciente: nuestra flamante dirigencia de la Asamblea con el mayor descaro decidió, contra viento y marea, llevar a cabo la apertura del nuevo ciclo legislativo en Santiago de Veraguas en abierta violación de la Constitución, con la única posible explicación de estar cerca de los culecos del interior de la República. No hay otra justificación. ¡Haya visto descaro igual! ¡Cometer un acto ilegal sólo para estar cerca de la parranda!
¿Qué clase de legisladores tenemos? ¿No es la Asamblea el cuerpo legislativo superior? ¿No están obligados, más que nadie, a dar fiel cumplimiento a la Constitución? ¿No es este acto otra evidencia de lo que he venido insistiendo, que los políticos de la Asamblea nos desprecian y que violan la Ley y la Constitución, pues saben que no habrá consecuencias? ¿Tengo o no razón en insistir que somos un pueblo de borregos? ¿Hasta cuándo vamos a soportar esta situación?
Se acercan las elecciones, acuérdense de la actitud violatoria de la Constitución y la actitud arrogante y de desprecio hacia nosotros de estos señores y piensen bien por quién votar. Al menos la notable mayoría de la Corte tuvo la sensatez de no avalar el acto absteniéndose de asistir. Igual lo hizo la Procuradora de la Administración, haciendo valer su opinión de que el acto es ilegal.
Otro ejemplo. El gobierno, para desviar la atención de la soberana metida de pata con lo del déficit fiscal y el daño que causó a nuestra imagen internacional, pues la comunidad financiera no se comió el cuento de que el déficit fiscal reportado era menor al real; inventa la teoría de la “conspiración financiera”, buscando así crear una cortina de humo. En el proceso pierde más credibilidad y nos pone en ridículo con el mundo financiero. ¿No es ésta una escena de lo que los italianos llaman “Opera Bufa”? Lo triste es que nos las “aguantamos”.
Lo que sí no es cómico, es el asunto de los “pinchazos”. Si creemos las declaraciones públicas del afectado, fue objeto de “pinchazos” telefónicos, lo cual de probarse ser cierto, es una clara violación de la Ley y uso de métodos de gobiernos dictatoriales. Ante la posibilidad de ser ciertas las declaraciones del afectado, ¿qué garantías tenemos de que no se recurrirán al uso de éstas y otras medidas ilegales, igualmente nacidas de la desesperación, cuando se haga más notable su evidente desalojo del gobierno en las próximas elecciones?
¿Quieren más? Veamos el caso del arroz del “candidato a candidato” alcalde capitalino. Cada día el sainete se torna más interesante y complicado. Ahora resulta ser que el productor que, de acuerdo a los reportes de prensa, habría vendido arroz en cáscara, luego pilado en las instalaciones del IMA, dice no haberle vendido arroz al candidato a candidato. El arroz fue vendido a un legislador suplente del Partido que promueve al candidato a candidato quien, a su vez, parece ser, lo vendió al personaje principal. ¡Qué enredo!
Por otro lado, a pesar del alboroto que se formó por lo del arroz, el MIDA y el IMA, tardíamente, admiten que tenían parte en el asunto, pues el arroz había sido pilado en sus instalaciones. Parece ser que la gente de estas instituciones está tan ocupada que no lee periódico. El volumen de trabajo es tal que no se dieron cuenta de lo que estaba pasando por varias semanas, para que de repente reaccionaran. Interesante, ¿verdad? ¿Qué les tomó tanto tiempo? Pero, lo que es aún más crítico, es que quieren dar la impresión de que con admitir haber pilado cierta cantidad de arroz resuelven el enigma de la procedencia del producto, lo que considero otro insulto a nuestra inteligencia, pues la cantidad reportada como pilada no alcanza a la cifra del total de arroz vendido en las llamadas ferias libres. Los molineros dicen no haber vendido más arroz para las ferias al candidato a candidato. ¿De dónde vino el resto?
A propósito, tengo entendido que el arroz vendido por el candidato a candidato a alcalde en sus ferias es de calidad “especial”, o sea de muy buena calidad y que es muy improbable que los molinos del IMA tengan la capacidad de pilar arroz que resulte de la calidad especial. Francamente, quedo insatisfecho de la solución al enigma del “risso amaro” y, hasta que no me prueben lo contrario, en mi humilde opinión, el arroz de las mencionadas ferias vino de tierras lejanas; me suena a arroz gringo.
Lo crítico de estas situaciones es la participación y admisión tardía de entidades estatales y miembros del partido gobernante en tratar de encubrir una operación que, de ser cierta la acusación, es contrabando, lo cual causa daño directo a la economía local, golpeando particularmente al maltrecho sector agrícola, a quien tanto dicen querer y apoyar los gestores de este gobierno.
Quisiera saber con qué cara irán a pedir los votos a los productores de arroz del país, luego de esta operación “risso amaro” ¡Amanecerá y veremos!
A ello se suma la inversiones que debes realizar para la reparación del vehículo que utilizas para transportar el producto y que suman arriba de B/.150.00.
El ex ministro de Obras Públicas (MOP), Víctor Juliao, había sentenciado la carretera hacia el Líbano y Punta Chame a no ser reparada bajo su administración por tratarse de una vía privada.
Actualmente no existe proyecto alguno en el MOP para la pronta reparación de la carretera ni siquiera de los 12 kilómetros ubicados en terrenos nacionales.

101 años de Panamá América

 
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