Sordera colectiva
La noticia no puede ser más deprimente e irritante: Exámenes acústicos de 8,000 alumnos en 15 colegios oficiales han revelado que 800 (10%) de ellos han sufrido pérdida auditiva lo cual afecta su aprendizaje.
Aunque dolorosa, no nos sorprende esta tragedia puesto que esa cifra de afectados representa apenas lo que podría llamarse la punta de una mole de hielo al garete en la antártica.
La población panameña está condenada en altísimo porcentaje a quedar sorda dentro de pocos años.
Tal cosa le ocurrirá a los usuarios de los autobuses, y a los clientes de almacenes que no pueden concentrarse debidamente en lo que buscan por el infernal ruido proveniente de aparatos musicales.
Además, se llega hasta la audacia de ponerlos fuera de los locales y le revientan los oídos a los transeúntes, y cuyos miles de empleados, terminada la jornada de trabajo, salen de allí con dolor de cabeza.
Ni qué decir de los impacientes conductores de vehículos que ante un tranque, que por alguna razón existe, causan un ruido infernal con las bocinas de sus autos.
En parte, este peligro sería menos grave si el Ministerio de Salud y la Autoridad Nacional del Ambiente se esmeraran en que se legisle prohibiendo la instalación de aparatos musicales y sus amplificadores en todos los comercios del país.