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Sr. Blades, ya se sabe "Dónde van los desaparecidos"


Al menos los de su querida Patria, iban a los cuarteles de los militares; a las penitenciarias dirigidas también por militares; a sus campos de entrenamientos y polígonos; a los patios de los vecinos de sus casas propias o allegados; o al limbo de las sucias conciencias de militares y civiles, autores, cómplices o encubridores de las desapariciones y asesinatos ocurridos desde el 11 de octubre de 1968 hasta la desafortunada invasión norteamericana.
Fueron por ejemplo, al Cuartel élite de Infantería de los Pumas ubicado en el corregimiento de Tocumen, en cuyos terrenos en el año de 1999 y 2000 se descubrieron fosas clandestinas contentivas de alrededor cuatro esqueletos pertenecientes a los desaparecidos Ever Quintanar (1969); Heliodoro Portugal (1970); y otros aún por identificar y desenterrar tal vez de los hermanos González Santizo (1970) y su padre "Chon" González (1969); este último capturado vivo según reporte de novedades del G2 que reposa en el expediente entregado al Ministerio Público, mandado a cerrar por ellos mismos, para quienes pareciera que Lo pasado Sí Perdona; o Alcibíades Bethancourt, cuya madre, Dominga de Bethancourt, aún lo espera retrato en mano "... amenazada y humillada en el Cuartel Central, como por los Fiscales de la época, cuando les preguntaban "-... que alguien me diga si ha visto a mi hijo..."
Iban a las penitenciarias, de la antigua Cárcel Modelo, como el caso del primer asesinado en sus instalaciones luego del golpe militar, José del Carmen Tuñón (1969); o a la isla Penal de Coiba como Floyd Britton para los efectos desaparecido desde 1969, no obstante existe un expediente nulo y viciado, que acredita su muerte como natural(!?), pues las autoridades militares encargadas, previas solicitudes, jamás entregaron el cuerpo a sus familiares y su búsqueda sigue siendo un misterio.
-"Que alguien me diga si ha visto a mi esposo...", preguntaba todavía Doña Nicolasa de Sánchez a la Comisión de la Verdad en el 2001; - se llama Reynaldo Sánchez Tenas (1975), era militar, pero fue dado de baja, desapareció en la ciudad de Panamá "... salió anteanoche y no ha regresado..." -Sí Doña Nico, apareció, estaba en la penitenciaría, lo encontramos pero está muerto. Sus osamentas completas eran ocultadas en el cementerio del penal de Coiba según identificaciones del año pasado. Pero su caso lo cerraron los magistrados por prescripción.
Sabemos Doña Nico que no era activista político, menos izquierdista, como fichaban los sapos militares criollos a aquellos y otros, para luego reportárselos al Tiburón, (según los cables de inteligencia, donde leemos además los nombres de Carlos Iván Zúñiga, Eligio Salas, Víctor Ávila, en fin y que reposan también en los expedientes entregados a la Procuraduría), como quizás el chileno Gerardo Olivares, activista internacional, detenido en Chiriquí y asesinado en Coiba, según reportaba con "agrado" el director del penal en 1977 en informe dirigido al General Torrijos.
Ups...! lo siento, olvidé que como este último es difunto, no debo rasgar el velo inmortal de su mistificada inocencia, por no poder defenderse personalmente de las críticas, llamadas "ataques cobardes", (ni Cristo se ha librado de estos), y que exigieron suspender los herederos de su creación política, el Partido. Lástima que a Mussolini, Somoza... no les sobrevivió un partido que les reclamara lo mismo, sin importar nuestro derecho universal de prohibido olvidar, al ver "... la justicia hecha añicos por la voluntad del rico o por orden militar..."
Otros fueron llevados al patio de la casa de una vecina de Teresita de Chism en Punta Barco, ex funcionaria y colaboradora del General Noriega y procesada por peculado, al ser encontradas por ahora, cinco osamentas descubiertas fortuitamente, la primera debajo de la cerca próxima a la playa, removida para la construcción de un muro de contención de oleajes.
O terminaron en las cárceles malsanas de las conciencias sucias de militares y civiles, con ojos de perro azul, que, "... tropezando por las calles con la maldad ríen sarcásticamente al comprobar que hoy la mentira es más fuerte que la verdad...". Conciencias mugrosas y perversas en las que mantienen aún ocultos a todos los demás restos de desaparecidos, incluyendo los del Padre Héctor, ya que aunque con el dolor que nos causó los cobardes homicidios del Padre Antonio y su Monaguillo Andrés, sus inmolados cuerpos fueron cristianamente sepultados con lágrimas de los miles de sus campesinos devotos, en cuyo sepelio oímos "... sonando las campanas un, dos, tres... de su pueblito en medio de la nada..."; mientras que los de Gallego, todavía.
Definitivamente señor Blades, estos desaparecidos desaparecieron "... por que no todos somos iguales...", no eran Plásticos, sino Pablos Pueblos "... hijos de la miseria y del hambre...". No eran idealistas de la crema aristócrata cuyo poder económico o político hubieran salido en su rescate, o no existió entre ellos algún español no importara fuera "... el hijo de Doña Mercé...", pero por cuyo compatriota algún juez Garzón (aún no imitado en Panamá), hubiera extendido hoy el brazo largo de la justicia haciendo con ello Patria, "... porque Patria son tantas cosas..."
Aparte. Basta ya de la tontera cínica de que gracias a la "dictadura con cariño", éramos privilegiados. Sepan que por el contrario, fuimos quinientas veces más reprimidos comparados con México, Chile o Paraguay, considerando que para la época en que se registran la mayor cantidad de desapariciones y asesinatos (1968-1972) éramos cuatro gatos.

*Comisión de la Verdad.
Para cumplir con su cometido la Constituyente contaba con un anteproyecto de Constitución elaborado por los doctores Eduardo Chiari, Ricardo J. Alfaro, y José Dolores Moscote. Este último aportó todo un capítulo nuevo relativo a las garantías constitucionales. Los constituyentes, que debatieron por espacio de nueve meses, tuvieron el buen criterio de conservar casi en su integridad el proyecto que les fue presentado al inicio de sesiones.
La nueva Constitución fue aprobada el 1 de marzo de 1946. La Constituyente optó por mantener el periodo de 4 años para las autoridades elegidas, es decir, como lo establecía la Constitución de 1904 y consideró como una especie de interregno el periodo que restaba hasta 1948 cuando debían producirse las próximas elecciones.
Al igual que lo hizo la Constitución de 1904, que fungió como Asamblea Legislativa por dos años hasta 1906, cuando fue elegido el primer Organo Legislativo de nuestra historia patria, los constituyentes decidieron transmutarse en Organo Legislativo por dos años. De igual modo renovaron el mandato presidencial de Enrique Jiménez, que había sido nombrado Presidente provisional de la República por la Constituyente en su primer día de sesiones, hasta el fin de dicho interregno.
La Constituyente dejó de existir al entrar en vigencia la Constitución. Todas las actuaciones de los constituyentes en el interregno que va hasta 1948 son las propias de una Asamblea Legislativa. Al igual que la Asamblea de Chivo Chivo, en determinado momento sobrestimaron su fuerza e intentaron darle un golpe al Presidente de la República. Al igual que el de su antecesor, este proyecto de golpe parlamentario no pasó del mero intento.
Quizás el caos de la época fue generado más por la firma del Convenio Filós Hines, por la pugna electoral entre las fuerzas de Arnulfo Arias que se enfrentaba a brazo partido contra los liberales, el desmejoramiento de la situación económica al término de la guerra, etc. Pero indudablemente no por la Constituyente.

101 años de Panamá América

 
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