Status quo o Apocalipsis
El título de este escrito parece ser la disyuntiva que nos quieren vender aquellos que por cualquier razón no les conviene que se hagan cambios profundos en el ordenamiento constitucional panameño, dado que necesariamente ello traería aparejado en el ámbito político nuevas formas de cómo ejercer el poder. Se dan dos tipos de argumentos:
Aquellos que sostienen que es prematuro o muy arriesgado realizar reformas integrales a la Constitución ´Política panameña "porque no es el momento", y 2- los que arguyen que no es necesario hacer mayores reformas a nuestro ordenamiento político, porque la actual Carta Magna de 1972 "es sabia" y tiene casi todo previsto, excepto pequeñas añadiduras que bien pueden dejarse para después.
Ambos razonamientos para eliminar la posibilidad de una nueva Constitución Nacional o entorpecer la revisión profunda de la actual Carta fundamental de 1972, son pobres en su esencia y además esconden agendas politiqueras personales o partidistas que darían al traste si se modifican las reglas del juego político en nuestro país.
Quienes se oponen a los cambios constitucionales sólo piensan en el 2004 y en mantener el status quo amparado por la legalidad derivada de la Carta Magna de 1972, cuyas reformas de 1983 también se han quedado atrasadas con las nuevas exigencias de la última década. Además, esas reformas de 1983 lo que hicieron fue restaurar parcialmente el régimen político de 1946 y, a la vez, mantener las estructuras del sistema clientelar de la Constitución de 1972; del cual se benefician algunos politicastros de hoy en día, que suman centenas y tienen en su puño el destino y la honra de sus aduladores y del resto de la población.
Cuando se discute el llamado a una Asamblea Constituyente como fórmula para hacer los cambios, amanuenses refrigerados del status quo, que nos cuesta miles de dólares mensuales en planilla, saltan a decir que ello perturbaría la tranquilidad nacional, como si ya no tuviéramos suficiente con la inestabilidad de todo orden que vivimos; más cuando tal estado deplorable que vive el país es producto precisamente de las prácticas inveteradas de hacer política.
222Las cuatro constituciones anteriores fueron hechas en situaciones de tensión causadas por los factores de poder de cada momento. Situación diferente no vivimos hoy en Panamá.
Exactamente es el cambio integral de la Constitución actual el primer paso, entre otras medidas, el inicio de una respuesta global a nuestra problemática. Ya hay un antecedente de dos constituyentes y no es cierto que ello es para situaciones de calamidad social. Las cuatro constituciones anteriores fueron hechas en situaciones de tensión causadas por los factores de poder de cada momento. Situación diferente no vivimos hoy en Panamá.
La fórmula que se debe practicar en nuestro país es la de conformar una comisión de unos 15 integrantes de diversa extracción política y socioeconómica, que establezcan parámetros básicos de un anteproyecto de Constitución; el cual sería desarrollado y aprobado por una Asamblea Constituyente elegida por el pueblo soberano. Hay quienes petulantemente indican que no puede existir una nueva Constitución porque habría que "inventar" una nueva teoría de la democracia y de los derechos fundamentales, lo cual es imposible y basta con emparchar lo que tenemos. En cuanto a este argumento peregrino, se puede decir que sí hay suficientes elementos para crear una reformulación dogmática-conceptual de la democracia representativa tradicional; desarrollando esquemas de democracia participativa y de auditoría ciudadana del poder político por medio del establecimiento de instancias de "poder ciudadano" para tal fin. Aunado a ello hay derechos que deben ser reconceptualizados para promover la libertad, la realización individual y la orientación de la vida comunitaria local.
La tesis del Apocalipsis si se llama a una Asamblea Constituyente en Panamá es falsa; el Apocalipsis ya lo estamos incubando y es toda la sociedad panameña la que debe salvarse sin interferencias de ninguna clase.
(espino@cwpanama.net)
Sobre la validez del documento supuestamente firmado por la ministra Young, dijo tener sus dudas porque siendo el espionaje telefónico prohibido por ley, difícilmente un ministro emita un documento con su firma solicitando una práctica que está reglamentada.
Señaló que la clase política panameña sabe que el espionaje político se da y por eso los políticos son muy parcos en sus comentarios cuando hablan por teléfono.
Tanto conocimiento tienen los políticos sobre el tema, que José Manuel Terán, ex ministro de Salud del gobierno de Mireya Moscoso, no se confió y compró en Estados Unidos un equipo para evitar que sus conversaciones sean escuchadas.
Terán informó a El Panamá América que el costo de ese equipo fue de 600 dólares y que lo instaló en su residencia porque tenía sospechas de que era espiado desde hace tiempo.
Cuando la línea es intervenida, informó, el aparato hace que se corte de inmediato la comunicación. Se mostró preocupado porque cualquier persona, con acceso a tecnología de punta, puede hacer que un documento enviado por fax aparezca con el número de cualquier persona e involucrarla en situaciones como la que ahora está en el tapete. Con sólo ir al panel, se puede interceptar la línea telefónica, y eso es preocupante, resaltó.
Aquellos que sostienen que es prematuro o muy arriesgado realizar reformas integrales a la Constitución ´Política panameña "porque no es el momento", y 2- los que arguyen que no es necesario hacer mayores reformas a nuestro ordenamiento político, porque la actual Carta Magna de 1972 "es sabia" y tiene casi todo previsto, excepto pequeñas añadiduras que bien pueden dejarse para después.
Ambos razonamientos para eliminar la posibilidad de una nueva Constitución Nacional o entorpecer la revisión profunda de la actual Carta fundamental de 1972, son pobres en su esencia y además esconden agendas politiqueras personales o partidistas que darían al traste si se modifican las reglas del juego político en nuestro país.
Quienes se oponen a los cambios constitucionales sólo piensan en el 2004 y en mantener el status quo amparado por la legalidad derivada de la Carta Magna de 1972, cuyas reformas de 1983 también se han quedado atrasadas con las nuevas exigencias de la última década. Además, esas reformas de 1983 lo que hicieron fue restaurar parcialmente el régimen político de 1946 y, a la vez, mantener las estructuras del sistema clientelar de la Constitución de 1972; del cual se benefician algunos politicastros de hoy en día, que suman centenas y tienen en su puño el destino y la honra de sus aduladores y del resto de la población.
Cuando se discute el llamado a una Asamblea Constituyente como fórmula para hacer los cambios, amanuenses refrigerados del status quo, que nos cuesta miles de dólares mensuales en planilla, saltan a decir que ello perturbaría la tranquilidad nacional, como si ya no tuviéramos suficiente con la inestabilidad de todo orden que vivimos; más cuando tal estado deplorable que vive el país es producto precisamente de las prácticas inveteradas de hacer política.
222Las cuatro constituciones anteriores fueron hechas en situaciones de tensión causadas por los factores de poder de cada momento. Situación diferente no vivimos hoy en Panamá.
Exactamente es el cambio integral de la Constitución actual el primer paso, entre otras medidas, el inicio de una respuesta global a nuestra problemática. Ya hay un antecedente de dos constituyentes y no es cierto que ello es para situaciones de calamidad social. Las cuatro constituciones anteriores fueron hechas en situaciones de tensión causadas por los factores de poder de cada momento. Situación diferente no vivimos hoy en Panamá.
La fórmula que se debe practicar en nuestro país es la de conformar una comisión de unos 15 integrantes de diversa extracción política y socioeconómica, que establezcan parámetros básicos de un anteproyecto de Constitución; el cual sería desarrollado y aprobado por una Asamblea Constituyente elegida por el pueblo soberano. Hay quienes petulantemente indican que no puede existir una nueva Constitución porque habría que "inventar" una nueva teoría de la democracia y de los derechos fundamentales, lo cual es imposible y basta con emparchar lo que tenemos. En cuanto a este argumento peregrino, se puede decir que sí hay suficientes elementos para crear una reformulación dogmática-conceptual de la democracia representativa tradicional; desarrollando esquemas de democracia participativa y de auditoría ciudadana del poder político por medio del establecimiento de instancias de "poder ciudadano" para tal fin. Aunado a ello hay derechos que deben ser reconceptualizados para promover la libertad, la realización individual y la orientación de la vida comunitaria local.
La tesis del Apocalipsis si se llama a una Asamblea Constituyente en Panamá es falsa; el Apocalipsis ya lo estamos incubando y es toda la sociedad panameña la que debe salvarse sin interferencias de ninguna clase.
(espino@cwpanama.net)
Sobre la validez del documento supuestamente firmado por la ministra Young, dijo tener sus dudas porque siendo el espionaje telefónico prohibido por ley, difícilmente un ministro emita un documento con su firma solicitando una práctica que está reglamentada.
Señaló que la clase política panameña sabe que el espionaje político se da y por eso los políticos son muy parcos en sus comentarios cuando hablan por teléfono.
Tanto conocimiento tienen los políticos sobre el tema, que José Manuel Terán, ex ministro de Salud del gobierno de Mireya Moscoso, no se confió y compró en Estados Unidos un equipo para evitar que sus conversaciones sean escuchadas.
Terán informó a El Panamá América que el costo de ese equipo fue de 600 dólares y que lo instaló en su residencia porque tenía sospechas de que era espiado desde hace tiempo.
Cuando la línea es intervenida, informó, el aparato hace que se corte de inmediato la comunicación. Se mostró preocupado porque cualquier persona, con acceso a tecnología de punta, puede hacer que un documento enviado por fax aparezca con el número de cualquier persona e involucrarla en situaciones como la que ahora está en el tapete. Con sólo ir al panel, se puede interceptar la línea telefónica, y eso es preocupante, resaltó.