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Subsidio discriminatario



Hace pocos días, el Presidente de la República, Martín Torrijos anunció que comunicaría una medida para amortiguar el impacto que en el consumidor nacional tendría el inminente alza de las tarifas de electricidad. Ayer fue divulgada la flamante fórmula que ha significado un baño de agua fría para veintenas de miles de hogares de clase media, puesto que lo anunciado consiste nuevamente en un subsidio para los estratos sociales de supuestos bajos ingresos, concentrándose el golpe del alza en el resto de los ciudadanos.
En efecto, los hogares cuyo consumo exceda los 200 kilovatios no gozarán del subsidio oficial de 10% que es el monto del incremento de la tarifa, que sería absorbida por los sectores medios y altos. Los últimos, no tienen mayor problema por sus altos ingresos; los medios en cambio, están devastados por el incremento del costo de la vida y la elevación de los impuestos, de las cuotas del seguro social que, según la Cámara de Comercio, han menoscabado el flujo de caja de sus ingresos familiares en más del 10%, lo cual es dramático. ¿Cuánto es 10%? Dependiendo de la remuneración de cada cual, sobre la base de B/. 1,000, equivaldría acerca de B/. 250.00 mensual de merma, monto equivalente a una mensualidad de algunas viviendas, tres mensualidades de escuela, un trabajador doméstico con una mensualidad de bus escolar, el consumo de un mes de electricidad, agua, teléfono y servicio de Internet juntos, etc.
El efecto de tales aumentos del costo de la vida y de los nuevos tributos conducen hacia el empobrecimiento y desmejora del nivel y la calidad de vida de los panameños que, con su alto consumo, mueven la economía nacional y producen empleos. Las repercusiones negativas se reflejarán en el crecimiento del producto interno bruto y de los indicadores sociales del país, en particular los relativos a los niveles de trabajo, de salud y pobreza.

101 años de Panamá América

 
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