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Sueldos, ciencia y ética


No hay duda en reconocer el derecho de todos, incluido el nuestro, a aspirar mejores condiciones de vida que consoliden la dignidad humana y que para ello erijamos proclamas de reivindicaciones salariales, de sueldos; de justicia social, laboral, administrativa, etc.

Todo individuo tiene el derecho al desarrollo individual, como persona, y por consiguiente nadie puede negarle esas aspiraciones. Esto se consolida, aún más, cuando entendemos que quien aspira a mejores condiciones salariales tiene tras sí un cuadro familiar que sustentar y sostener, cuestión ésta que se recrudece ya sea semanal, quincenal o mensualmente, que es cuando aparecen los gastos, las facturaciones de los servicios públicos y los que están en manos privadas; o cuando se trata de encender, a diario, el fuego de la estufa y poner alimentos en la paila.

Sin embargo, frente al tema del paro de los médicos las cuestiones están algo disparatadas: la inconsistencia de los argumentos obedece, básicamente, a la falta de coherencia en los planteamientos formulados. Pretender un 60% de aumento en los sueldos; luego bajar el pedido a un 45%, variarlo a un 100% y, posteriormente, descender a un 45%; y por último, pretender sembrar la idea de que todo radica en que los servicios de la salud pueden ser privatizados y vender el argumento de que esa es la línea del Gobierno Nacional, parecen ser cuestiones que divorcian tanto de la realidad como de la legislación vigente.

Dos cosas se requieren en todo liderazgo: cordura y sentido común. La primera siembra el equilibrio, la sobriedad y la comprensión; la segunda prohija la capacidad de superar los esquemas a través de las realidades. La realidad indica que lo demandado rebasa toda posibilidad y racionalidad y que, en consecuencia, se impone la cordura a efectos de que se entienda, de una vez por todas, que la salud necesita a sus médicos y que éstos deben tener la paciencia debida para viabilizar a través de la ciencia el apotegma hipocrático.

Se impone luego una exhaustiva e inminente revisión del paradigma científico a efectos de compensar las cosas entre ética y ciencia. Viejo latinismo jurídico indicaba que para tener justicia en la vida se requiere algunas cosas: tener la razón de nuestro lado, saberla defender y probar y, por último, que nos la quieran reconocer.

Debimos haber empezado por tener la razón de nuestro lado.

101 años de Panamá América

 
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