Suicidio y moral
Indudablemente, el suicidio es uno de los problemas más estudiados por los sociólogos, juristas, psicólogos, psiquiatras, teólogos y filósofos. Por ser un tema moral concreto, actual e importante en nuestro mundo de hoy, intentaré a través de las presentes líneas, hacerlo accesible al panameño de la calle.
Se entiende por suicidio el acto de quitarse directa o voluntariamente la propia vida. En concreto, significa destruirse a sí mismo.
Muchos autores no sólo han glorificado el suicidio sino que lo han considerado justo y lícito, pues no quebranta derecho alguno. Asimismo, en conformidad con esto, se piensa que la persona tiene derecho sobre su propia existencia y, en consecuencia, el derecho a ponerle un límite cuando lo desee.
Otros, sin embargo, no admiten el derecho al suicidio; y que con este gesto funesto e indigno, el ser humano desconoce su responsabilidad moral ante la vida y sus deberes para consigo mismo y para con los demás hombres.
También la moral cristiana condena el suicidio, por ser un grave pecado contra Dios, toda vez que viola su derecho exclusivo de quitarle la vida al hombre. Pero no faltan quienes recomiendan que debemos dejar, en definitiva, que el Creador determine la responsabilidad del suicida. Al respecto, Félix Acha Irizar dice que "el camino... más acertado en el tema del suicidio, es suspender el juicio con el que tratamos de medir la responsabilidad del hombre. Sólo Dios puede conocerle" (Etica y Moral. p. 52.).
Resulta falso, por otra parte, que en el suicida se manifieste un alma valerosa. Por el contrario, el espíritu valiente es el que muestra aguante hasta en los momentos más duros y adversos de la vida.
No se puede ignorar en el asunto del suicidio, que su causa más inmediata es la desesperación, en cuya base se advierten influencias psíquicas, socioeconómicas, educativas, etc.
Desde un punto de vista psicológico, los desórdenes mentales, las incapacidades físicas mal asimiladas, la violencia reprimida, los estados depresivos y otros más explicarían la mecánica del suicidio. Los sociólogos, por su parte, atribuyen el hecho del suicidio a la presión de la sociedad, problema de integración social, etc. Todos estos factores psicosociales son considerados atenuantes que disminuyen la culpabilidad del suicida.
Por lo demás, a fin de evitar tantos casos de suicidio, hace falta que nuestra sociedad deje de sobreestimar la riqueza, la comodidad, el consumo, el placer sensual, etc., y haga de los valores del espíritu, prácticas vivenciales. Sabemos muy bien que solamente estos valores pueden satisfacer las necesidades profundas de los ciudadanos y que son, por tanto, la vacuna más eficaz para hacernos inmunes de la insufrible soledad y vacío existencial -otros motivos importantes que inspiran el suicidio-, a que nos empuja muchas veces la sociedad consumista.
Espero, finalmente, que este artículo contribuya un poquito a esclarecer el problema del suicidio; cuyo número en Panamá, ha aumentado alarmantemente en los últimos años y esto lo demuestran las recientes estadísticas que se han elaborado en nuestro país.
Se entiende por suicidio el acto de quitarse directa o voluntariamente la propia vida. En concreto, significa destruirse a sí mismo.
Muchos autores no sólo han glorificado el suicidio sino que lo han considerado justo y lícito, pues no quebranta derecho alguno. Asimismo, en conformidad con esto, se piensa que la persona tiene derecho sobre su propia existencia y, en consecuencia, el derecho a ponerle un límite cuando lo desee.
Otros, sin embargo, no admiten el derecho al suicidio; y que con este gesto funesto e indigno, el ser humano desconoce su responsabilidad moral ante la vida y sus deberes para consigo mismo y para con los demás hombres.
También la moral cristiana condena el suicidio, por ser un grave pecado contra Dios, toda vez que viola su derecho exclusivo de quitarle la vida al hombre. Pero no faltan quienes recomiendan que debemos dejar, en definitiva, que el Creador determine la responsabilidad del suicida. Al respecto, Félix Acha Irizar dice que "el camino... más acertado en el tema del suicidio, es suspender el juicio con el que tratamos de medir la responsabilidad del hombre. Sólo Dios puede conocerle" (Etica y Moral. p. 52.).
Resulta falso, por otra parte, que en el suicida se manifieste un alma valerosa. Por el contrario, el espíritu valiente es el que muestra aguante hasta en los momentos más duros y adversos de la vida.
No se puede ignorar en el asunto del suicidio, que su causa más inmediata es la desesperación, en cuya base se advierten influencias psíquicas, socioeconómicas, educativas, etc.
Desde un punto de vista psicológico, los desórdenes mentales, las incapacidades físicas mal asimiladas, la violencia reprimida, los estados depresivos y otros más explicarían la mecánica del suicidio. Los sociólogos, por su parte, atribuyen el hecho del suicidio a la presión de la sociedad, problema de integración social, etc. Todos estos factores psicosociales son considerados atenuantes que disminuyen la culpabilidad del suicida.
Por lo demás, a fin de evitar tantos casos de suicidio, hace falta que nuestra sociedad deje de sobreestimar la riqueza, la comodidad, el consumo, el placer sensual, etc., y haga de los valores del espíritu, prácticas vivenciales. Sabemos muy bien que solamente estos valores pueden satisfacer las necesidades profundas de los ciudadanos y que son, por tanto, la vacuna más eficaz para hacernos inmunes de la insufrible soledad y vacío existencial -otros motivos importantes que inspiran el suicidio-, a que nos empuja muchas veces la sociedad consumista.
Espero, finalmente, que este artículo contribuya un poquito a esclarecer el problema del suicidio; cuyo número en Panamá, ha aumentado alarmantemente en los últimos años y esto lo demuestran las recientes estadísticas que se han elaborado en nuestro país.