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SUNTRAC S.A.


El lobo sólo ataca cuando tiene hambre.  Esto lo debieran recordar muy bien los políticos que  improvisan incluso cuando pretenden planificar.

La implosión del socialismo marxista dejó en libertad al mercado y a los mercaderes. Luego del golpe, la izquierda se ha ido levantando y aunque anda  un tanto “groggy” ya comienzan a brotar aquí y acullá algunas flores en su jardín. Es que sus ideólogos se han despojado del lastre de algunos principios y se han puesto el terno del socialismo pragmático. Tal como en la posguerra Japón cambió su mentalidad belicista por la de la educación intensiva e impulsó el dominio de sus empresas cuando el código samurai fue transferido a sus empresarios, así mismo los chilenos realizaron su exitosa concertación no por Pinochet, sino a pesar de él. Los unió el espanto. A los españoles les sucedió lo mismo luego de Franco. Por lo tanto, el mérito es de los chilenos y de los españoles y no de sus dictadores.

La izquierda vernácula también ha aprendido a sacar partido de las leyes que le permiten a los neoliberales pelechar en su favor sin que nadie se entere. Secretos bancarios, secretos de donación política a partidos y campañas, leyes hechas a medida y a pedido de los bancos para pagar menos impuestos, los que hubieran servido para evitar huelgas y reformar el sistema de salud. Maleta presidencial rellena de partida secreta y la ley de Fundaciones, son muestras de la podredumbre del sistema económico que se sostiene repleto de contradicciones y mentiras.

Por un lado, hacen propaganda de los beneficios del libre comercio y llenan los periódicos de cifras sacadas de la galera de instituciones hechas también a su medida y por ellos mismos. En medicina algo así carecería de todo valor científico debido al sesgo ontogénico. Por el otro, llaman Tratado de Libre Comercio a unos arreglos donde se reparten privilegios restándoles bocados a unos para ponerlos en la boca de otros.  Privilegios que en realidad funcionan como un rosario de traiciones mutuas. Nunca entendí cómo puede necesitar un tratado un comercio que presume de libertad. No menciono aquí las enormes motivaciones políticas que hay en ellos, como lo estamos viviendo claramente hoy en Panamá, uno de los países más afines y privilegiados de Estados Unidos.

La nueva izquierda post  (posmarxista y postmoderna) se ha dado cuenta que el capital no es su peor enemigo sino su mejor aliado, y como éste no tiene banderas ni ideologías políticas firmes, salvo en sus conveniencias, aquella siempre encontrará algún capitalista que le brinde su chequera y su experiencia en la forma de hacer negocios, sobre todo en esta economía moderna del corto plazo, tan corto como la visión a futuro que tienen por aquí los que hasta hoy sostienen la sartén por el mango. 

No me extrañaría para nada  que en unos años el fenómeno comience por el mismo USA, luego del desastre de este gobierno republicano y de la incompetencia demócrata. El pueblo americano está hastiado también de esta historia y de su bipartidismo afuncional.

No tengo el don de los agoreros, pero no me extrañaría que algunos empresarios, militares y políticos comiencen a patear el tablero del estatus quo. Y si eso sucedería allá como una brisa,  en Panamá será un huracán... seguro que le llamarán Chávez. Pero será en lo único que acertaremos.

101 años de Panamá América

 
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