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Superación, ideal para educar


La idea que gira alrededor del nuevo enfoque relacionado con la superación del educador, a través de los múltiples cursos, seminarios, etc., dictados en las universidades, aparentemente se piensa que tales logros se reflejarán en la masa estudiantil, si son docentes o educadores. Pareciera que la cosa no es así. Ese loable medio de adquirir nuevos conocimientos, en su mayoría, se buscan para acumular créditos, ascensos, mejore sueldos y un buen fondo para la jubilación.
No son todos los educadores quienes están en la línea de adquirir mayores conocimientos para fortalecer su apostolado. Son pocos los que siguen su magisterio con o sin tanta cantidad de créditos, y son muy buenos.
Si el educador mezcla lo que lleva dentro de su alma para enseñar, lo siente y lo practica. En hora buenasus nuevos créditos. No ostante, los que hacen lo contrario, no son los mejores docentes, aunque buenos sí, para ir a un concurso de ascenso.
Creo, y comparto con muchos, que la tecnología que está muy cerca de la educación modernizada significa cambios o reformas aceleradas en países pobres y en desarrollo como el nuestro, lo cual obliga estar al día. La educación de hoy, con todos los adelantos modernos globalizados, poco es lo que ha cambiado, pareciera que se aleja de la parte emotiva y humana del ser.
Pienso que es un movimiento generado por intereses, algo así como mecánico, situación que apaña al educador del ideal para lo cual fue formado. Y qué podemos decir del servicio social del educador, de aquel que se debe preocupar por las tantas necesidades que presentan las comunidades donde él ejerce su función.
El educador como líder de la comunidad ya no existe. Ese tiempo de permanecer en el lugar donde trabaja, ya pasó. Y en algunos casos tienen razón al no residir donde trabaja porque el ambiente que le ofrecen no es el mejor. Pareciera que los programas de construcción de escuelas, no tomaron en cuenta la comodidad adecuada para pernoctar, quedarse en el lugar.
Aulas y demás dependencias, no invitan a trabajar con niños o adolescentes. Quiero pensar que hubo olvido, que vivimos en el trópico, donde la naturaleza derrama todo su poder en época seca, o en época de lluvia. Por eso damos razón a quienes viajan diariamente a su escuela. No hay ambiente adecuado para transmitir enseñanza, no mucho menos para servirle a la comunidad en la solución de tantos problemas.
Quisiera pensar que si las escuelas contaran con algo que invite a quedarse, muchos se establecerían en el lugar y se unirían a resolver problemas sociales que siempre existirán. Algo se dijo cuando surgió la descentralización en educación que las direcciones regionales jugarían un papel importante en los nombramientos, procedimiento que permita escoger en primera instancia a las aspirantes de su provincia, aún más, si los aspirantes fueran casados y con familia, ideal que no funciono, tal como era el ideal.
Esta humana idea de ubicar a los educadores en las comunidades de su origen, caló gratamente, pero al final pensamos que no fue así. Los problemas en educación existirán siempre. Se necesita que los dirigentes oficiales revisen todo lo relacionado con los méritos y el bienestar de los educadores. Que los cambios sean a lo panameño, superándose a tono con las tecnologías, reformas, transformaciones para darle al docente lo mejor para que funcione una educación exigente en el presente siglo.

101 años de Panamá América

 
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