Sustos detrás de las encuestas
A menudo amanecemos con los resultados de las encuestas (pitonisas del futuro), en los cuales se reflejan diferentes aspectos de la vida diaria, ya sea en lo laboral, económico, político y temas que se encuentran en la palestra pública, pero que para algunos representan fantasmas diabólicos que dicen una verdad que muchos miramos y creemos a medias. La última encuesta de La Prensa, léase Dichter & Neira, toca varios tópicos importantes, por un lado para la Presidenta Moscoso se refleja una aceptación considerablemente buena, a pesar de haber cruzado el ecuador de su período presidencial, situación que la coloca bien en comparación con otros gobiernos de la región, pero lo que más llama la atención es la parte a la cual ella le pone más énfasis, por su propia condición y raíces, que es la parte social y allí las encuestas no engañan a nadie; tiene una buena aceptación que no puede ser obviada por los detractores que más atención le ponen a los resultados económicos, en donde no salimos muy bien parados, pero hay que considerar que esto es un factor mundial que afecta a todos los países por igual.
Pero no es para asustarnos, la encuesta igualmente nos traslada al escenario político, en donde sólo nos brinda dos opciones con posibilidades: Martín quien, como Mireya Moscoso, perdió unas elecciones generales y se puso a trabajar inmediatamente, con lo cual ya lleva bastante tiempo y camino recorrido y, otro, Alberto que, a pesar de haber perdido igualmente en esas elecciones, no ha mantenido un paso constante en el ajetreo político, pues bien es sabido que su mundo empresarial lo requiera casi a tiempo completo, pero también aspira a la primera magistratura y poco a poco ha ido moviendo sus fichas en este ajedrez de altura, que por ahora se juega.
Sería largo comentar en un solo artículo los fantasmas y sustos que le producen a algunos los resultados de las encuestas, pero según veo he resaltado dos puntos importantes a los cuales hay que prestarle atención: Uno, que Mireya cumple su compromiso con el cambio en los aspectos en donde ella ha querido directamente relacionarse: la parte social, pues ese era su norte y compromiso, después de pasar una gestión demasiado neoliberal, como fue la del ex presidente Pérez; y por el otro lado, el resultado del caminar constante de dos candidatos que anhelan llegar a ser presidentes, en donde se refleja que aquel que más contacto tenga con la población será el favorecido.
Por ahora Martín y Alberto son los que más han caminado, uno en mayor medida que el otro, pero ambos buscando emular los pasos de la actual mandataria, quien sacrificó mucho tiempo y esfuerzo para poder acceder a la posición que hoy ostenta. Las encuestas no siempre tienen la razón, pero están allí y no podemos hacer oídos sordos, porque no nos gusta la melodía que toca ni nos agrada su contenido. Estas son luces que flachean en la oscuridad y a veces nos sirve para orientarnos. Otros tendrán sus conclusiones y comentarios, pero así veo las cosas y así las cuento.
Seamos serios y hagamos un alto para salvar el país. El pueblo debe tomar conciencia que sólo escogiendo personas serias y capaces para que nos gobiernen podremos salir avante. Es tiempo de acabar con la partidocracia que tanto nos daña.
Los partidos políticos deben democratizarse y que sea el pueblo, que es el soberano, el que decida los candidatos de su preferencia. Las elecciones internas que se efectúen deben ser igualmente democráticas, donde todos los miembros de los partidos tengan derecho a escoger sin imposiciones y mucho menos sin que por disentir se les margine.
(guerna@chiriqui.com)
Pero no es para asustarnos, la encuesta igualmente nos traslada al escenario político, en donde sólo nos brinda dos opciones con posibilidades: Martín quien, como Mireya Moscoso, perdió unas elecciones generales y se puso a trabajar inmediatamente, con lo cual ya lleva bastante tiempo y camino recorrido y, otro, Alberto que, a pesar de haber perdido igualmente en esas elecciones, no ha mantenido un paso constante en el ajetreo político, pues bien es sabido que su mundo empresarial lo requiera casi a tiempo completo, pero también aspira a la primera magistratura y poco a poco ha ido moviendo sus fichas en este ajedrez de altura, que por ahora se juega.
Sería largo comentar en un solo artículo los fantasmas y sustos que le producen a algunos los resultados de las encuestas, pero según veo he resaltado dos puntos importantes a los cuales hay que prestarle atención: Uno, que Mireya cumple su compromiso con el cambio en los aspectos en donde ella ha querido directamente relacionarse: la parte social, pues ese era su norte y compromiso, después de pasar una gestión demasiado neoliberal, como fue la del ex presidente Pérez; y por el otro lado, el resultado del caminar constante de dos candidatos que anhelan llegar a ser presidentes, en donde se refleja que aquel que más contacto tenga con la población será el favorecido.
Por ahora Martín y Alberto son los que más han caminado, uno en mayor medida que el otro, pero ambos buscando emular los pasos de la actual mandataria, quien sacrificó mucho tiempo y esfuerzo para poder acceder a la posición que hoy ostenta. Las encuestas no siempre tienen la razón, pero están allí y no podemos hacer oídos sordos, porque no nos gusta la melodía que toca ni nos agrada su contenido. Estas son luces que flachean en la oscuridad y a veces nos sirve para orientarnos. Otros tendrán sus conclusiones y comentarios, pero así veo las cosas y así las cuento.
Seamos serios y hagamos un alto para salvar el país. El pueblo debe tomar conciencia que sólo escogiendo personas serias y capaces para que nos gobiernen podremos salir avante. Es tiempo de acabar con la partidocracia que tanto nos daña.
Los partidos políticos deben democratizarse y que sea el pueblo, que es el soberano, el que decida los candidatos de su preferencia. Las elecciones internas que se efectúen deben ser igualmente democráticas, donde todos los miembros de los partidos tengan derecho a escoger sin imposiciones y mucho menos sin que por disentir se les margine.
(guerna@chiriqui.com)