Tabaquismo femenino
El 25 de octubre ha sido declarado en nuestro país el Día Nacional de No fumar; interprétese como una tregua concientizadora, ante el creciente aumento de esta adicción en la población panameña.
Aunque el tabaquismo es tan antiguo como la humanidad misma, es a partir del siglo XIX cuando se “inicia la producción del cigarrillo, su producción en serie y la demanda creciente por parte de los consumidores de tabaco”.
Hoy encontramos que uno de cada tres adultos fuman, estimándose que para el 2020, siete de cada 10 muertes, estarán asociadas al consumo de tabaco. En 1996, investigadores encontraron que en latinoamérica un tercio de la población mayor de 15 años fumaba, Mayor ahora, porque cuando la adicción logra reclutar a las personas a edades tempranas (6, 10, 11 o 12 años) el hábito es más difícil de superar. Estudios (Rivera R. )encontraron cifras significativa de fumadores entre los 15 y 75 años de edad, con prevalencia de fumadores activos de 16,7 %,de los cuales el 70% lo hacía antes de los 20 años, con promedio de 1 a 5 cigarros por día.
Otros trabajos indican en América Latina y el Caribe un mayor crecimiento tanto en número como en proporción, de los grupos de edad con tendencia a fumar entre los 15 años y más, por factores como el aumento acelerado y vertiginoso de la urbanización, la notable participación de la mujer en las actividades productivas y la inmensa extensión de tierra cultivable para estos menesteres. (MINSA, Pág. Web).
Además, la correlación entre tabaquismo activo o pasivo y el cáncer de pulmón, tráquea, bronquios, cavidad bucal, labio, faringe, laringe, esófago, páncreas, vejiga, corazón, enfermedad cerebro vascular, pulmonar obstructiva crónica, enfisema, úlcera, asma bronquial, úlcera gástrica, crece mundialmente.
Ahora bien, nos interesa resaltar el aumento del tabaquismo en las mujeres desde muy temprana edad, en virtud de valores asociados a su mayor participación social; a la incorporación de estilos de vida marcados por la moda y la publicidad, sin discriminar el stress asociado al doble trabajo de su rol como trabajadora, ama de casa y a veces jefa de familias monoparentales. Estudios internacionales encontraron que las compañías tabacaleras dirigen su campañas publicitarias a jóvenes damiselas vinculándolas a nuevos y snobistas comportamientos femeninos, como el de fumadoras.
Lo anterior amerita subrayarse, por el rol protagónico que la mujer ocupa en la familia, sobre todo en el proceso de socialización de la prole a través del cual educa y modela conductas (está comprobado que los hijos de fumadores replican el modelo). Además “los fetos de madres fumadoras nacen con bajo peso al nacer; presentan mayores riesgos de enfermedades respiratorias y de padecer síndrome de muerte súbita” (Análisis de situación y Tendencias de Salud-MINSA).