Tareas impostergables: El desarrollo
Los gobernantes que serán electos -esperemos por el bien del país que limpiamente- el próximo 2 de mayo, lo que no pueden hacer es dirigir cosméticamente, pues Panamá necesita cambios fundamentales, los cuales son tareas impostergables. Entre los cambios necesarios se encuentra la necesidad de una impulsar una propuesta de desarrollo humano que enfrente efectivamente y disminuya significativamente la pobreza, genere empleo y promueve la equidad.
El discurso del crecimiento económico está en la boca de todos, y nadie niega su importancia en especial para la necesaria generación de empleo; pero, ¿de qué sirve el crecimiento económico sin equidad?
Solamente hay que mirar este país nuestro para darnos cuenta de lo cierto de esa afirmación, pues la realidad expresa antagonismos como estos: un corredor transitista donde se muestran al mismo tiempo confortables modos de vida dignos del primer mundo y una creciente marginalidad de la pobreza urbana, así como una extensa periferia rural donde se concentra el 70% de la pobreza, incluyendo áreas de miseria abismal en especial entre la población indígena.
Las propuestas de políticas económicas que existen, no funcionarán si no se colocan a la par las políticas sociales.
Ya está descalificado el discurso en el cual la inversión y el libre mercado producirán automáticamente equidad. La realidad niega contundentemente esta afirmación, ya que de no existir voluntad política para proponer la equidad y los canales abiertos de participación para impulsarla, seguiremos teniendo el "honor" de pertenecer al grupo de los países del mundo, con la peor distribución del ingreso entre sus habitantes, y si a alguien no le importa esto, debe saber que un país con esta situación no es el país con paz social, seguro y cómodo que desearíamos todos y todas.
La Visión Nacional 2020 convocó a grupos y personas con diversos intereses, necesidades y aspiraciones para acordar la clase de país que querían y podían edificar, lo que no fue ni es una tarea fácil.
Uno de los grandes méritos de dicha labor fue haber logrado consensuar entre partidos políticos, sociedad civil y gobierno, un texto base que permite delinear objetivos comunes, reconociendo que el documento Visión 2020 es una materia viva, mejorable y perfectible.
Concretar esta visión de largo plazo implica establecer de común acuerdo, metas y propósitos operacionales, pero sobre todo, significa alcanzar un compromiso nacional para hacerlos realidad.
La Visión Nacional 2020 señala que temas como la democracia, el desarrollo económico, la equidad social, la autodeterminación y la sostenibilidad ambiental como las puntas de la misma estrella, como los cinco aspectos claves que articulados entre sí y atravesados por la ética, dibujan la sociedad deseable y construible para el futuro marcado por el año 2020.
Es importante tener presente que ninguna de estas puntas debe proyectarse prescindiendo de las otras. Si ello sucede, mutilaría la integralidad necesaria para el pleno desenvolvimiento de la Visión.
Es necesario -a partir del compromiso de la Visión 2020- formular un proyecto nacional incluyente, democrático y desarrollista.
Un lugar fundamental en la lista del desarrollo es la orquestación de una estrategia nacional de combate a la pobreza, incluyente y participativa, que se realice a través de la eficiencia de la inversión social, la priorización de áreas y sectores, la integridad y transparencia, la generación de empleos y la participación ciudadana.
(raulleisr@hotmail.com)
El discurso del crecimiento económico está en la boca de todos, y nadie niega su importancia en especial para la necesaria generación de empleo; pero, ¿de qué sirve el crecimiento económico sin equidad?
Solamente hay que mirar este país nuestro para darnos cuenta de lo cierto de esa afirmación, pues la realidad expresa antagonismos como estos: un corredor transitista donde se muestran al mismo tiempo confortables modos de vida dignos del primer mundo y una creciente marginalidad de la pobreza urbana, así como una extensa periferia rural donde se concentra el 70% de la pobreza, incluyendo áreas de miseria abismal en especial entre la población indígena.
Las propuestas de políticas económicas que existen, no funcionarán si no se colocan a la par las políticas sociales.
Ya está descalificado el discurso en el cual la inversión y el libre mercado producirán automáticamente equidad. La realidad niega contundentemente esta afirmación, ya que de no existir voluntad política para proponer la equidad y los canales abiertos de participación para impulsarla, seguiremos teniendo el "honor" de pertenecer al grupo de los países del mundo, con la peor distribución del ingreso entre sus habitantes, y si a alguien no le importa esto, debe saber que un país con esta situación no es el país con paz social, seguro y cómodo que desearíamos todos y todas.
La Visión Nacional 2020 convocó a grupos y personas con diversos intereses, necesidades y aspiraciones para acordar la clase de país que querían y podían edificar, lo que no fue ni es una tarea fácil.
Uno de los grandes méritos de dicha labor fue haber logrado consensuar entre partidos políticos, sociedad civil y gobierno, un texto base que permite delinear objetivos comunes, reconociendo que el documento Visión 2020 es una materia viva, mejorable y perfectible.
Concretar esta visión de largo plazo implica establecer de común acuerdo, metas y propósitos operacionales, pero sobre todo, significa alcanzar un compromiso nacional para hacerlos realidad.
La Visión Nacional 2020 señala que temas como la democracia, el desarrollo económico, la equidad social, la autodeterminación y la sostenibilidad ambiental como las puntas de la misma estrella, como los cinco aspectos claves que articulados entre sí y atravesados por la ética, dibujan la sociedad deseable y construible para el futuro marcado por el año 2020.
Es importante tener presente que ninguna de estas puntas debe proyectarse prescindiendo de las otras. Si ello sucede, mutilaría la integralidad necesaria para el pleno desenvolvimiento de la Visión.
Es necesario -a partir del compromiso de la Visión 2020- formular un proyecto nacional incluyente, democrático y desarrollista.
Un lugar fundamental en la lista del desarrollo es la orquestación de una estrategia nacional de combate a la pobreza, incluyente y participativa, que se realice a través de la eficiencia de la inversión social, la priorización de áreas y sectores, la integridad y transparencia, la generación de empleos y la participación ciudadana.
(raulleisr@hotmail.com)