¿Taxistas o maleantes?
No es relajo, tomar un taxi, especialmente para las mujeres, quienes temen ser atracadas, secuestradas, violadas o asesinadas. Los segmentos noticiosos de crónica roja y demás medios estamos recogiendo cada vez con mayor frecuencia informaciones alarmantes de ese tipo. La verdad es sencilla, hoy a cualquier maleante le dan un taxi para dizque para rebuscarse, pero en verdad es para facilitar su acción criminal. A bordo de estos vehículos, tienen acceso a todo y pueden coordinar acciones con compinches.
Si lo observamos, siempre en cualquier robo o asalto hay uno o más taxistas involucrados. "Huyó en un taxi" se ha convertido en versión usual en todo testimonio sobre la comisión de un delito cualquiera. Uno puede asegurar que tres o cuatro tipos deambulando a altas horas de la noche, en actitud sospechosa, son maleantes, en la medida que estén en un taxi porque, normalmente, cuando andan trabajando, circulan como bólidos en vías de tránsito fluido. Ahora andan en pick- up, mudando casas y facilitando los desvalijamiento. Eso hay que acabarlo ya.
De pronto, estamos convirtiendo el servicio en la misma ruleta rusa de tomar uno de esos "taxis verdes" (son casi todos) de México D. F. Allá aconsejan a los visitantes extranjeros que no aborden esos Volkswagen escarabajo, que están por todos lados. En su lugar, dicen que debemos usar los taxis de los hoteles, con las muchas limitaciones que implica. Y si por casualidad lo dejan a uno en una tienda, al salir, llamar o caminar hasta un taxi de hotel de regreso es una quimera, por lo que uno queda forzado a jugarse la vida. ¿Alguien ha tratado de salir en taxi de los jardines acuáticos de Xochimilco? No es cuento. Virtualmente siempre, o al menos dos de cada tres ocasiones que se tome en el D. F. uno de esos taxis, seguro que será atracado, golpeado, violado o muerto, luego de ser vaciados los cajeros automáticos y demás. Ni hablar de su especialidad, el "secuestro express" venezolano. Aquí estamos a un paso de ser iguales.
El próximo gobierno deberá enfrentar este problema imponiendo por la fuerza que sólo sean taxistas quienes carezcan de récord policivo (hay que restituirlo) y pasen exámenes psicológicos periódicos en ambos casos. Y penalizar a quien preste el servicio sin licencia y a sus dueños, con la suspensión del certificado de operación y la detención del vehículo en el ínterin hasta el pago de una fuerte multa cobrable con su subasta.
En fin, si hay un sector urgiendo por "mano dura" es el del transporte público selectivo.
Si lo observamos, siempre en cualquier robo o asalto hay uno o más taxistas involucrados. "Huyó en un taxi" se ha convertido en versión usual en todo testimonio sobre la comisión de un delito cualquiera. Uno puede asegurar que tres o cuatro tipos deambulando a altas horas de la noche, en actitud sospechosa, son maleantes, en la medida que estén en un taxi porque, normalmente, cuando andan trabajando, circulan como bólidos en vías de tránsito fluido. Ahora andan en pick- up, mudando casas y facilitando los desvalijamiento. Eso hay que acabarlo ya.
De pronto, estamos convirtiendo el servicio en la misma ruleta rusa de tomar uno de esos "taxis verdes" (son casi todos) de México D. F. Allá aconsejan a los visitantes extranjeros que no aborden esos Volkswagen escarabajo, que están por todos lados. En su lugar, dicen que debemos usar los taxis de los hoteles, con las muchas limitaciones que implica. Y si por casualidad lo dejan a uno en una tienda, al salir, llamar o caminar hasta un taxi de hotel de regreso es una quimera, por lo que uno queda forzado a jugarse la vida. ¿Alguien ha tratado de salir en taxi de los jardines acuáticos de Xochimilco? No es cuento. Virtualmente siempre, o al menos dos de cada tres ocasiones que se tome en el D. F. uno de esos taxis, seguro que será atracado, golpeado, violado o muerto, luego de ser vaciados los cajeros automáticos y demás. Ni hablar de su especialidad, el "secuestro express" venezolano. Aquí estamos a un paso de ser iguales.
El próximo gobierno deberá enfrentar este problema imponiendo por la fuerza que sólo sean taxistas quienes carezcan de récord policivo (hay que restituirlo) y pasen exámenes psicológicos periódicos en ambos casos. Y penalizar a quien preste el servicio sin licencia y a sus dueños, con la suspensión del certificado de operación y la detención del vehículo en el ínterin hasta el pago de una fuerte multa cobrable con su subasta.
En fin, si hay un sector urgiendo por "mano dura" es el del transporte público selectivo.