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Telebásica en La Joya


El juzgamiento de custodios que apalearon a reos de la antigua Modelo y la reciente inculpación de un alto comisionado policial en el reprochable incidente, nos hace reiterar nuestra opinión ya expresada de que unos y otros no son sino meras víctimas de un sistema carcelario obsoleto e insuficiente, que no hace sino agravar la situación con el hacinamiento y con un proceso criminal que no califica los casos delictivos con la prisa y urgencia que requiere la privación provicional de libertad o la incertidumbre que la naturaleza de estas causas requiere.
Un primer paso para la correcta solución del problema acaba de darlo el Ministerio de Gobierno y Justicia, al inaugurar el titular de esa cartera, Raúl Montenegro, el programa de telebásica educativa para 60 internos de La Joya.
Con una duración inicial de 10 meses, el programa persigue impartir a los reclusos enseñanzas en materias básicas como matemáticas, inglés, geografía, historia de Panamá, cívica, religión, física, química, biología, artística y tecnología. El mismo comprende el empleo de monitores de televisión, videograbadoras y 240 videocintas.
Las clases se impartirán entre las 8:00 de la mañana y la 1:00 de la tarde, bajo la estrecha supervisión de técnicos que esperan que a la conclusión del programa, los reclusos cuenten con mayores conocimientos sobre las materias con miras a su reintegro social.
Paralelamente, se informó que reclusos de Tinajitas están siendo destinados a trabajos comunitarios, tal cual ha ocurrido en Los Andes, El Valle, Ancón y Parque Lefevre, lo cual conduce al combate del ocio carcelario que contribuye a vicios peores como el juego, las riñas y otros vicios.
Los reos se encuentran colaborando en la construcción de subestaciones policiales de Chilibre y Santa Marta, a cambio de lo cual reciben rebajas en sus penas.
Todo ha de ser parte de un programa sistemático que, partiendo de una minuciosa clasificación de los presos según sus delitos y peligrosidad, permita a su vez identificar los más aptos para determinados programas de educación y rehabilitación. La idea es darles la oportunidad de que al pagar su cuenta con la sociedad, puedan dedicarse a algún trabajo lícito que les permita superar sus errores del pasado, en vez de reincidir siempre en lo mismo.
En resumen, es un buen paso hacia adelante en el difícil camino de humanizar las cárceles y reorientar el sistema hacia la rehabilitación del delincuente que esté dispuesto a poner su parte en el esfuerzo.

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