¿Teléfonos públicos o máquinas tragamonedas?
Desde que la Compañía Cable & Wireless adquirió el 49 por ciento de las acciones pertenecientes al Instituto Nacional de Telecomunicaciones, no han cesado las quejas por parte de los usuarios en todo el territorio nacional.
La mayor parte de estas quejas no trascienden a mayores, muchas veces porque no se le da el debido seguimiento por parte del Ente Regulador, o por la negligencia de los consumidores al no denunciar estas faltas.
Lo que sí es cierto, y con justa razón lo expresamos, es que la nueva telefonía brindada por esta empresa se está convirtiendo en el medio más deshonesto para hacer dinero, sin previa inversión. Cuando hablamos en estos términos nos referimos a la situación que todos los usuarios de este servicio hemos experimentado en algún momento de nuestra vida, y es que la mayoría de las veces en que utilizamos un teléfono público nos damos cuenta que la sección donde se depositan las monedas simplemente no funciona, pero de esto nos enteramos después de haber perdido el dinero, lamentablemente. ¿Quién le repone este dinero al usuario?
Esta es una interrogante que las autoridades correspondientes debieran aclarar. No obstante, esta situación no termina allí, ya que con el nuevo sistema de tarjetas credichip ocurre algo similar, y es que casi todas ellas terminan con un saldo pendiente de cinco centésimos. En lo personal, las veces que las he adquirido, siempre me ocurre lo anteriormente descrito. ¿A qué se debe esta situación? Sería saludable que el Ente Regulador investigara esta anomalía y que se pudiera cuantificar cuánto dinero pierden los consumidores por esta causa.
La mayor parte de estas quejas no trascienden a mayores, muchas veces porque no se le da el debido seguimiento por parte del Ente Regulador, o por la negligencia de los consumidores al no denunciar estas faltas.
Lo que sí es cierto, y con justa razón lo expresamos, es que la nueva telefonía brindada por esta empresa se está convirtiendo en el medio más deshonesto para hacer dinero, sin previa inversión. Cuando hablamos en estos términos nos referimos a la situación que todos los usuarios de este servicio hemos experimentado en algún momento de nuestra vida, y es que la mayoría de las veces en que utilizamos un teléfono público nos damos cuenta que la sección donde se depositan las monedas simplemente no funciona, pero de esto nos enteramos después de haber perdido el dinero, lamentablemente. ¿Quién le repone este dinero al usuario?
Esta es una interrogante que las autoridades correspondientes debieran aclarar. No obstante, esta situación no termina allí, ya que con el nuevo sistema de tarjetas credichip ocurre algo similar, y es que casi todas ellas terminan con un saldo pendiente de cinco centésimos. En lo personal, las veces que las he adquirido, siempre me ocurre lo anteriormente descrito. ¿A qué se debe esta situación? Sería saludable que el Ente Regulador investigara esta anomalía y que se pudiera cuantificar cuánto dinero pierden los consumidores por esta causa.