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Temas de Estado y consulta


EN MEDIO de la pasada campaña electoral, el hoy Presidente Torrijos se comprometió a tratar ciertos temas de la agenda nacional elevándolos a la categoría de Temas de Estado. Sobre cada pregunta relacionada con temas complejos y de gran riesgo político electoral, el entonces candidato Torrijos, de una vez decía, palabras más, palabras menos: "ese tema es un Tema de Estado y cuando llegue al gobierno buscaré la opinión de todos los sectores para adoptar las mejores decisiones al margen de la política partidista". Así se manifestó sobre la CSS, el TLC, la expansión del Canal, la política exterior, en fin, una gran variedad de temas, algunos de los cuales ya están en la palestra pública abordados de manera muy distinta a lo que fueron promesas electorales.
Cierto es que el Presidente Torrijos tiene un mandato claro. Cierto es también que controla políticamente al Organo Legislativo el cual ha hecho, de antemano, una cesión absoluta del poder que le confiere la Constitución Nacional para ser y servir de balance en la función de gobierno. Pero ese poder que hoy detenta lo ha estado utilizando para imponer decisiones de gran trascendencia. Con las reformas constitucionales, y en abierto pacto con el gobierno Moscoso, las pasaron a tambor batiente, haciendo una opereta de consulta que jamás atendieron, en aquellas cosas de gran importancia que distintos sectores propusieron para de verdad cambiar de raíz la Constitución de 1972 y darle a este país una nueva Carta política. Los más obsecuentes defensores del gobierno salieron a decir que ésta era, aunque incompleta, la gran panacea de modernidad y cambio institucional que el país necesitaba. El tiempo emitirá su veredicto sobre esto, y pronto.
Con la escogencia del Contralor y de los procuradores sucedió otro tanto. El método utilizado fue el de secretismo para evitar el escrutinio, diciendo que si daba nombres se los iban a escrutar de inmediato para descalificarlos, desconociendo que justamente de eso se trataba. El cuestionar e indagar siempre es provechoso, máxime si los propuestos no tiene nada que ocultar. Una vez los dio y gozando de antemano con su piso de 42 votos, vino la carrera por la ratificación. Nadie, de manera amplia pudo cuestionar ni investigar nada de los funcionarios propuestos. Reitero que esto no atañe en nada a los méritos personales que creo tienen. Pero, ¿qué hubiera pasado si escoge a personas que no llenaban las cualidades propias de tan altas investiduras? El método del secretismo y del apuro impidió el debate y el cuestionamiento, si hubiera sido del caso cuestionar. Esto riñe con la transparencia prometida, en mi concepto.
Ahora nos anuncian sesiones extraordinarias para tratar dos temas complejos: reformas fiscales y CSS. A la fecha de escribir este artículo, nada se conoce. Distintos sectores de la actividad nacional se han quejado, y con razón, de que no se les ha consultado a pesar de que saben que de alguna manera los impactarán ambas reformas. Creo, con todo respeto, que el Presidente Torrijos se ha equivocado una vez más. Ambos temas son fundamentales. Quizás el primero no llega a la categoría de Tema de Estado, pero sí requiere de una amplia y genuina consulta por la materia que aborda. Pero el segundo, la problemática de la CSS, es el ejemplo oportuno de lo que debió ser un Tema de Estado. Decir que ambos se consultarán en las comisiones respectivas de la Asamblea, donde el gobierno tiene mayoría, es un decir, sólo eso.
Con los antecedentes que he mencionado y el estilo que viene desarrollando el Presidente Torrijos y su bancada, resulta ingenuo pensar que en esas comisiones se van a tomar en serio las propuestas que enviarán los distintos sectores. Al filo del término votarán y se impondrá la aplanadora y dirán, basados en las actas, que todo el país fue consultado.
Si las cosas avanzan como parecen, ambas propuestas serán las propuestas del gobierno y así debe entenderse. Salir ahora con comisiones divulgadoras o actos solemnes a explicar "sus" reformas, es su derecho. Pero de allí a que ese proceso se pueda catalogar como un proceso en el que todas las partes se vayan a sentir genuinamente consultadas, salvo un cambio radical, no lo veo posible a estas alturas. Observo confrontación en el horizonte y distanciamiento de posiciones. ¿Le conviene esto al país, con todo lo que falta en la agenda?
Bien haría el Presidente Torrijos si repasara sus variadas ofertas electorales y enderezara rumbos, cuando aún está a tiempo. Está gastando capital político de manera innecesaria, en medio de una percepción generalizada de improvisación y de vivir el día a día, sin mayores planes conocidos, característica que peligrosamente le ha definido ya su estilo de gobierno. La administración del silencio rinde frutos a veces, pero no siempre y respecto de todos los temas. Este país es de todos y con eufemismos de patria nueva, no se está construyendo nada que no sea la repetición, hasta con muchos de sus mismos actores, de la patria vieja, anacrónica y desgastada, regida por un sistema colapsado que pronto pasará sus primeras facturas.
Una vez escuché decir al presidente chileno, Patricio Aylwin, que a pesar de contar con grandes mayorías durante su mandato, siempre buscó el camino de la concertación para tratar entre todos los temas vitales para ese país. Los resultados se notan y hasta nos sirven de envidiosa comparación. Chile ha sabido desde hace rato para dónde va. ¿Y nosotros?

101 años de Panamá América

 
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