Temor al discurso de José Miguel
Monitoreando los programas de los comentaristas pro PRD, noto que se ha empezado a montar una campaña para neutralizar el efecto positivo que, sobre la opinión pública, empieza a tener el discurso del precandidato José Miguel Alemán. La campaña, artera por supuesto, consiste en repetir mil veces y mil veces más, que José Miguel tiene un discurso de confrontación, de descalificación, de revancha hacia el candidato PRD.
El discurso que ha ensayado Alemán está enmarcado, desde mi punto de vista, en tres aspectos: primero, la presentación de su propuesta de temas de campaña; segundo, exponer el soporte para estas propuestas, que no es otro que las ejecutorias del programa social de la presidenta Mireya Moscoso, y por eso se usa el lema “Seguimos adelante”, que en forma destacada se puede encontrar en todas las propagandas del precandidato. Y como tercer aspecto, con intensidad más baja, pero mortificante para los perredistas, el señalamiento de ¿qué pata puso ese huevo? Es decir, de dónde viene el candidato del partido de la dictadura.
222 Ganada la postulación, Alemán se dedicará a conformar una alianza programática, para seguir enfrentando los renglones en que todavía, como sociedad, no podemos sentirnos orgullosos...
Los dos primeros aspectos del discurso ocupan más del 90% de sus exposiciones, habiéndose convertido en el mejor relacionista público del gobierno arnulfista, al mencionar, cifras en mano, los aportes de esta administración gubernamental al desarrollo humano, atacando las áreas críticas, razón por la cual la última publicación del Indice de Desarrollo Humano del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) que incluye hasta el año 2002 (es decir, tres años cuatro meses del ejercicio del actual gobierno) señala los altos niveles de desarrollo que ostenta Panamá, comparado con el resto de Latinoamérica y las potencialidades y resabios que tenemos, resabios que José Miguel propone enfrentar.
Pero la incomodidad de los propagandistas del candidato de la franquicia del “proceso octubrino”, aquél de la “revolución sin dictadura y libertad con orden”, el de “díganme lo malo que lo bueno ya lo sé”, frases demagógicas que no soportan el menor escrutinio; sí de aquel que se aprovechó de colegas como Boris Martínez, Fred Boyd, Nenzent Franco y otros, que del ‘68 al ‘81 se mató o desapareció a por lo menos setenta seres humanos documentados en el informe de la Comisión de la Verdad; tiempo en que se exilió, torturó o encarceló a no pocos panameños, en que otros amanuenses hicieron fortunas o aumentaron las que tenían; tiempo que se prolongó con más delitos, hasta la criminal invasión pedida por los que, después de pelechar de sus vínculos con los milicos, acababan de dar el salto hacia los sectores democráticos. Y que volvimos a sufrir, hasta con muertos (recordemos la represión de los obreros en 1995), por error de políticos miopes y de este pueblo al darle oportunidad, en democracia, a los compañeros de andanzas de los militares, que del ‘94 al ‘99 privatizan y sientan las bases para seguir a pie juntilla las recetas de las IFI’s, a lo que José Miguel Alemán les dice en cada oportunidad que esa “pesadilla” no volverá, lo que genera estados aprensivos y paranoicos en esos propagandistas del proyecto maquillado de ese torrijismo que mató, torturó, exilió y se enriqueció sin que hayan sido procesados y que, ni siquiera, no han pedido perdón, como también Alemán se lo ha demandado.
Hay otro aspecto que toca el precandidato de mayor opción, es un aspecto anecdótico de su trayectoria panameñista arnulfista, iniciada cuando regresó Arnulfo Arias del exilio a que se vio sometido por el padre del candidato del PRD. Ganada la postulación, José Miguel Alemán se dedicará a conformar una alianza programática, para seguir enfrentando los renglones en que todavía, como sociedad, no podemos sentirnos orgullosos, como segunda fase de desarrollo de “Nuestro Compromiso para el Cambio” en temas como la descentralización de la administración pública, dotarnos de un nuevo orden constitucional, de una cultura de ética, concordantes éstos y otros aspectos con acuerdos de la Visión hacia el 2020. No teman perredistas a menos del 10% del discurso de Alemán, comenten los aspectos abordados en más del 90% de su discurso.
El discurso que ha ensayado Alemán está enmarcado, desde mi punto de vista, en tres aspectos: primero, la presentación de su propuesta de temas de campaña; segundo, exponer el soporte para estas propuestas, que no es otro que las ejecutorias del programa social de la presidenta Mireya Moscoso, y por eso se usa el lema “Seguimos adelante”, que en forma destacada se puede encontrar en todas las propagandas del precandidato. Y como tercer aspecto, con intensidad más baja, pero mortificante para los perredistas, el señalamiento de ¿qué pata puso ese huevo? Es decir, de dónde viene el candidato del partido de la dictadura.
222 Ganada la postulación, Alemán se dedicará a conformar una alianza programática, para seguir enfrentando los renglones en que todavía, como sociedad, no podemos sentirnos orgullosos...
Los dos primeros aspectos del discurso ocupan más del 90% de sus exposiciones, habiéndose convertido en el mejor relacionista público del gobierno arnulfista, al mencionar, cifras en mano, los aportes de esta administración gubernamental al desarrollo humano, atacando las áreas críticas, razón por la cual la última publicación del Indice de Desarrollo Humano del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) que incluye hasta el año 2002 (es decir, tres años cuatro meses del ejercicio del actual gobierno) señala los altos niveles de desarrollo que ostenta Panamá, comparado con el resto de Latinoamérica y las potencialidades y resabios que tenemos, resabios que José Miguel propone enfrentar.
Pero la incomodidad de los propagandistas del candidato de la franquicia del “proceso octubrino”, aquél de la “revolución sin dictadura y libertad con orden”, el de “díganme lo malo que lo bueno ya lo sé”, frases demagógicas que no soportan el menor escrutinio; sí de aquel que se aprovechó de colegas como Boris Martínez, Fred Boyd, Nenzent Franco y otros, que del ‘68 al ‘81 se mató o desapareció a por lo menos setenta seres humanos documentados en el informe de la Comisión de la Verdad; tiempo en que se exilió, torturó o encarceló a no pocos panameños, en que otros amanuenses hicieron fortunas o aumentaron las que tenían; tiempo que se prolongó con más delitos, hasta la criminal invasión pedida por los que, después de pelechar de sus vínculos con los milicos, acababan de dar el salto hacia los sectores democráticos. Y que volvimos a sufrir, hasta con muertos (recordemos la represión de los obreros en 1995), por error de políticos miopes y de este pueblo al darle oportunidad, en democracia, a los compañeros de andanzas de los militares, que del ‘94 al ‘99 privatizan y sientan las bases para seguir a pie juntilla las recetas de las IFI’s, a lo que José Miguel Alemán les dice en cada oportunidad que esa “pesadilla” no volverá, lo que genera estados aprensivos y paranoicos en esos propagandistas del proyecto maquillado de ese torrijismo que mató, torturó, exilió y se enriqueció sin que hayan sido procesados y que, ni siquiera, no han pedido perdón, como también Alemán se lo ha demandado.
Hay otro aspecto que toca el precandidato de mayor opción, es un aspecto anecdótico de su trayectoria panameñista arnulfista, iniciada cuando regresó Arnulfo Arias del exilio a que se vio sometido por el padre del candidato del PRD. Ganada la postulación, José Miguel Alemán se dedicará a conformar una alianza programática, para seguir enfrentando los renglones en que todavía, como sociedad, no podemos sentirnos orgullosos, como segunda fase de desarrollo de “Nuestro Compromiso para el Cambio” en temas como la descentralización de la administración pública, dotarnos de un nuevo orden constitucional, de una cultura de ética, concordantes éstos y otros aspectos con acuerdos de la Visión hacia el 2020. No teman perredistas a menos del 10% del discurso de Alemán, comenten los aspectos abordados en más del 90% de su discurso.