¿Tenemos un plan?
Con fecha del 13 de marzo se hizo de conocimiento público el Plan de Desarrollo Económico Social y Financiero con Inversión en Capital Humano, a través del cual el gobierno nacional busca "lograr el crecimiento económico con equidad social y preparar a todos lo sectores productivos, y a la sociedad en general, para enfrentar el nuevo reto que constituye la integración de los mercados regionales a la Asociación de Libre Comercio de las Américas. ALCA". También intenta lograr con el Plan, el Grado Inversión País, que es el indicativo internacional de mayor seguridad para los inversionistas según las agencias calificadoras de riesgo.
El Plan es la conjunción de tres esferas la política económica, la política social y la estrategia financiera que totaliza entre el 2001-2004, 2,136 millones en inversiones públicas del Gobierno central, pero en sus conclusiones reconoce que "en última instancia el Plan es fundamentalmente un Proyecto Social". En otras palabras nos encontramos con el documento que expresa la estrategia quinquenal para lograr mitigar la pobreza en forma sustantiva, acorde con los planes y promesas electorales del actual Gobierno. Al mismo tiempo, el Plan es enfático en afirmar cómo piensa obtener los recursos reduciendo el nivel de la deuda externa, usando los recursos del Fondo Fiduciario para la inversión en la compra de Bonos Brady y la venta de las acciones estatales de la empresa Cable & Wireless. Personeros del gobierno han afirmado que de no conseguirse estos fondos, truncaría la posibilidad de implementar este Plan.
Las preguntas de fondo son: ¿Garantiza el Plan el logro del objetivo central de combate contra la pobreza? ¿Se justifica la estrategia financiera? Haremos énfasis en las contradicciones más que en los aciertos. El Plan presenta contradicciones de fondo que son necesarias considerar cómo poner el acento en la ganadería en función de la exportación, cuando es sabido el efecto devastador que tiene este tipo de actividad económica sobre el ambiente, y a la larga en perjuicio de los mismos habitantes de este país. En este sentido y en otros aspectos, el Plan busca explicitar una sostenibilidad financiera (lo que está bien), pero es débil en la sostenibilidad ambiental, tanto en el aspecto mencionado como en general.
A pesar de que el Plan menciona la descentralización en varios de sus acápites, puede advertirse que es más bien sinónimo de desconcentración de las entidades y funciones públicas más que un proceso real de descentralización, y fortalecimiento del desarrollo local municipal y regional. Un plan que no tome como ejes estos elementos expresa la continuidad del centralismo, y por ende, las disparidades regionales que tanto nos afectan.
El estilo de desarrollo del Plan proyecta más bien, el uso de enormes cantidades de dinero invertidas centralistamente a través de los canales burocráticos tradicionales, sin cambiar en nada el estilo de hacer desarrollo, hacia el crecimiento de la participación social, la promoción social en lugar del asistencialismo o paternalismo, la gestión compartida con la sociedad civil, las sinergías de cambio y los necesarios consensos a todos los niveles.
Siendo el empleo el problema social principal no se visualiza con claridad los caminos de incremento cuantitativos y cualitativos del mismo. Respecto a la educación y el conocimiento, el Plan al centrarse la focalización de la educación en las áreas más pobres, deja de lado el reconocimiento explícito del papel de la educación superior y de la investigación científica, sin las cuales el proceso educativo es incompleto e incoherente.
Si el plan no disminuye drásticamente la pobreza, no se justifica el uso de los fondos pretendidos. La responsabilidad por el del uso del Fondo Fiduciario es enorme, pues se trata de utilizar los fondos de la privatización, para pagar los servicios de la deuda liberando esos fondos para ejecutar el Plan. El Jubileo que proclama la Iglesia Católica lleva como lema La Vida antes que la Deuda, y busca una condonación de la deuda a los países del sur.
¿Es el momento de pagar la deuda con esos fondos? ¿De qué sirve pagar si nos seguimos endeudando? ¿En cuanto más pensamos endeudarnos en estos cinco años? Se propone vender el 49% de las acciones que posee el Estado en Cable & Wireless, es decir, privatizar totalmente esa empresa, cuya venta se hizo a contrapelo de la opinión ciudadana. La ultima encuesta de La Prensa (27 marzo) señala que el 69% de las personas se oponen a la venta de estas acciones y el 64% al uso del Fondo Fiduciario, en otras palabras, el gobierno tendría que enfrentar medidas tan impopulares como fue la privatización de las empresas públicas durante el gobierno PRD, en momento que las mismas encuestas señalan el inicio de la curva del desencanto, es decir la prematura y creciente baja en la popularidad del Gobierno. La opinión pública teme en el fondo el uso transparente de recursos, cuando la misma encuesta permite visualizar, que casi la mitad de los encuestados considera que el Gobierno actual es poco eficiente combatiendo la corrupción gubernamental.
Tanto el Plan como la estrategia financiera, no parecen haber generado todavía el consenso nacional necesario para caminar. No puede ni debe ser impuesto Plan alguno sin un debate real y participativo de toda la sociedad panameña, sino mirémonos en el espejo del vecino, en lo que ocurre en la otrora pacífica y hoy convulsionada Costa Rica. ¿Tenemos un verdadero Plan? Creo que todavía no...
El Plan es la conjunción de tres esferas la política económica, la política social y la estrategia financiera que totaliza entre el 2001-2004, 2,136 millones en inversiones públicas del Gobierno central, pero en sus conclusiones reconoce que "en última instancia el Plan es fundamentalmente un Proyecto Social". En otras palabras nos encontramos con el documento que expresa la estrategia quinquenal para lograr mitigar la pobreza en forma sustantiva, acorde con los planes y promesas electorales del actual Gobierno. Al mismo tiempo, el Plan es enfático en afirmar cómo piensa obtener los recursos reduciendo el nivel de la deuda externa, usando los recursos del Fondo Fiduciario para la inversión en la compra de Bonos Brady y la venta de las acciones estatales de la empresa Cable & Wireless. Personeros del gobierno han afirmado que de no conseguirse estos fondos, truncaría la posibilidad de implementar este Plan.
Las preguntas de fondo son: ¿Garantiza el Plan el logro del objetivo central de combate contra la pobreza? ¿Se justifica la estrategia financiera? Haremos énfasis en las contradicciones más que en los aciertos. El Plan presenta contradicciones de fondo que son necesarias considerar cómo poner el acento en la ganadería en función de la exportación, cuando es sabido el efecto devastador que tiene este tipo de actividad económica sobre el ambiente, y a la larga en perjuicio de los mismos habitantes de este país. En este sentido y en otros aspectos, el Plan busca explicitar una sostenibilidad financiera (lo que está bien), pero es débil en la sostenibilidad ambiental, tanto en el aspecto mencionado como en general.
A pesar de que el Plan menciona la descentralización en varios de sus acápites, puede advertirse que es más bien sinónimo de desconcentración de las entidades y funciones públicas más que un proceso real de descentralización, y fortalecimiento del desarrollo local municipal y regional. Un plan que no tome como ejes estos elementos expresa la continuidad del centralismo, y por ende, las disparidades regionales que tanto nos afectan.
El estilo de desarrollo del Plan proyecta más bien, el uso de enormes cantidades de dinero invertidas centralistamente a través de los canales burocráticos tradicionales, sin cambiar en nada el estilo de hacer desarrollo, hacia el crecimiento de la participación social, la promoción social en lugar del asistencialismo o paternalismo, la gestión compartida con la sociedad civil, las sinergías de cambio y los necesarios consensos a todos los niveles.
Siendo el empleo el problema social principal no se visualiza con claridad los caminos de incremento cuantitativos y cualitativos del mismo. Respecto a la educación y el conocimiento, el Plan al centrarse la focalización de la educación en las áreas más pobres, deja de lado el reconocimiento explícito del papel de la educación superior y de la investigación científica, sin las cuales el proceso educativo es incompleto e incoherente.
Si el plan no disminuye drásticamente la pobreza, no se justifica el uso de los fondos pretendidos. La responsabilidad por el del uso del Fondo Fiduciario es enorme, pues se trata de utilizar los fondos de la privatización, para pagar los servicios de la deuda liberando esos fondos para ejecutar el Plan. El Jubileo que proclama la Iglesia Católica lleva como lema La Vida antes que la Deuda, y busca una condonación de la deuda a los países del sur.
¿Es el momento de pagar la deuda con esos fondos? ¿De qué sirve pagar si nos seguimos endeudando? ¿En cuanto más pensamos endeudarnos en estos cinco años? Se propone vender el 49% de las acciones que posee el Estado en Cable & Wireless, es decir, privatizar totalmente esa empresa, cuya venta se hizo a contrapelo de la opinión ciudadana. La ultima encuesta de La Prensa (27 marzo) señala que el 69% de las personas se oponen a la venta de estas acciones y el 64% al uso del Fondo Fiduciario, en otras palabras, el gobierno tendría que enfrentar medidas tan impopulares como fue la privatización de las empresas públicas durante el gobierno PRD, en momento que las mismas encuestas señalan el inicio de la curva del desencanto, es decir la prematura y creciente baja en la popularidad del Gobierno. La opinión pública teme en el fondo el uso transparente de recursos, cuando la misma encuesta permite visualizar, que casi la mitad de los encuestados considera que el Gobierno actual es poco eficiente combatiendo la corrupción gubernamental.
Tanto el Plan como la estrategia financiera, no parecen haber generado todavía el consenso nacional necesario para caminar. No puede ni debe ser impuesto Plan alguno sin un debate real y participativo de toda la sociedad panameña, sino mirémonos en el espejo del vecino, en lo que ocurre en la otrora pacífica y hoy convulsionada Costa Rica. ¿Tenemos un verdadero Plan? Creo que todavía no...