Tenencia de tierras y creencias populares
La creencia popular en que la tenencia de las tierras es una de las causas de la pobreza en Panamá está tan difundida que se manifiesta en los programas de acción de las tres alianzas de las pasadas elecciones. Esto no prueba otra cosa que la falta de conocimiento que tienen nuestras "elites" de la realidad nacional, de las características de nuestro pueblo y de la pobreza que a todos nos aflige.
Una de las razones que da lugar a esta creencia es que nos hemos tragado el cuento socialista que culpa de todos los males del pueblo a los que ellos consideran ricos. En un tiempo ya superado hace varios siglos, la tierra y los bienes de producción eran vistos como los principales medios de producción. Hoy día sabemos que el conocimiento es el factor preponderante en la creación de riqueza. A la par de esto vamos descubriendo que los factores preponderantes en la triste realidad de la pobreza son la ignorancia y los patrones culturales disfuncionales.
Repasemos algunos de los patrones disfuncionales involucrados en la relación de nuestros indígenas y campesinos de subsistencia con la tierra y la producción. La tercera parte de la población de Panamá vive en una dispersión extrema, alejados los caminos y sin medios de comunicación, en lo que sólo se puede calificar como un individualismo férreo. Las causas de este fenómeno no las he visto analizadas en ningún lado. Mi deducción personal es que para los indígenas la dispersión fue la única manera de resistirse a la reducción y la culturización forzada. Estos indígenas paulatinamente se fueron mezclando en ciertas áreas con los campesinos y sus costumbres se fueron amalgamando.
Uno de los resultados de este proceso fue el de la roza y quema. Muchos hablan de la siembra a chuzo, pero lo más impactante del sistema es la limpieza de la montaña y la quema del monte derribado. Este proceso va empobreciendo y destruyendo la tierra de manera que a los pocos años pierde toda su fertilidad y tiene que abandonarse. El "agricultor", si es que se le puede llamar así, tiene que buscar nuevas tierras para devastar y explotar pobremente, en una cadena destructiva de la naturaleza. Los terrenos así empobrecidos se abandonan y dejan convertir en rastrojo hasta recuperar algo de fertilidad para ser nuevamente sembrado. Progresivamente ni siquiera el rastrojo crece allí. Este campesino necesita moverse de siembra en siembra para estar cerca de ella y protegerla. Aunque se le diera título de propiedad, tendría que abandonarla cuando ha consumido toda su capacidad productiva.
Ya en otras ocasiones se ha promovido tal titulación y el efecto es que al rato los mismos que promovieron la titulación compraron las tierras a bajos precios para una ganadería extensiva e indolente. Es aterrador leer en estos programas que la razón de la titulación es para hacer que estos campesinos sean sujetos de crédito. Si ni siquiera saben administrar el poco dinero que logran, ¿cómo van a administrar un préstamo agrícola? Ya conozco casos de estos. Al poco rato el ente prestamista tiene que tomar posesión de la tierra y rematarla a cualquier precio. ¿Quién se beneficia con este sistema? ¿El pobre?
Este segmento de la población no puede ser ayudado si no se reasienta en comunidades bien diseñadas para una capacitación que les permita una transición a una cultura vital y productiva acorde con la vida en sociedad en el mundo de hoy.
Una de las razones que da lugar a esta creencia es que nos hemos tragado el cuento socialista que culpa de todos los males del pueblo a los que ellos consideran ricos. En un tiempo ya superado hace varios siglos, la tierra y los bienes de producción eran vistos como los principales medios de producción. Hoy día sabemos que el conocimiento es el factor preponderante en la creación de riqueza. A la par de esto vamos descubriendo que los factores preponderantes en la triste realidad de la pobreza son la ignorancia y los patrones culturales disfuncionales.
Repasemos algunos de los patrones disfuncionales involucrados en la relación de nuestros indígenas y campesinos de subsistencia con la tierra y la producción. La tercera parte de la población de Panamá vive en una dispersión extrema, alejados los caminos y sin medios de comunicación, en lo que sólo se puede calificar como un individualismo férreo. Las causas de este fenómeno no las he visto analizadas en ningún lado. Mi deducción personal es que para los indígenas la dispersión fue la única manera de resistirse a la reducción y la culturización forzada. Estos indígenas paulatinamente se fueron mezclando en ciertas áreas con los campesinos y sus costumbres se fueron amalgamando.
Uno de los resultados de este proceso fue el de la roza y quema. Muchos hablan de la siembra a chuzo, pero lo más impactante del sistema es la limpieza de la montaña y la quema del monte derribado. Este proceso va empobreciendo y destruyendo la tierra de manera que a los pocos años pierde toda su fertilidad y tiene que abandonarse. El "agricultor", si es que se le puede llamar así, tiene que buscar nuevas tierras para devastar y explotar pobremente, en una cadena destructiva de la naturaleza. Los terrenos así empobrecidos se abandonan y dejan convertir en rastrojo hasta recuperar algo de fertilidad para ser nuevamente sembrado. Progresivamente ni siquiera el rastrojo crece allí. Este campesino necesita moverse de siembra en siembra para estar cerca de ella y protegerla. Aunque se le diera título de propiedad, tendría que abandonarla cuando ha consumido toda su capacidad productiva.
Ya en otras ocasiones se ha promovido tal titulación y el efecto es que al rato los mismos que promovieron la titulación compraron las tierras a bajos precios para una ganadería extensiva e indolente. Es aterrador leer en estos programas que la razón de la titulación es para hacer que estos campesinos sean sujetos de crédito. Si ni siquiera saben administrar el poco dinero que logran, ¿cómo van a administrar un préstamo agrícola? Ya conozco casos de estos. Al poco rato el ente prestamista tiene que tomar posesión de la tierra y rematarla a cualquier precio. ¿Quién se beneficia con este sistema? ¿El pobre?
Este segmento de la población no puede ser ayudado si no se reasienta en comunidades bien diseñadas para una capacitación que les permita una transición a una cultura vital y productiva acorde con la vida en sociedad en el mundo de hoy.