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Tensión y conflicto


Es saludable para el sistema democrático, que entre los distintos poderes haya alguna tensión, es lo que Madison llamó los controles y balances del sistema. No es bueno, sin embargo que haya conflicto, puesto que se hace más difícil lograr la "armónica colaboración" que establece la Constitución Política. Aun dentro de un mismo poder del Estado puede haber alguna tensión entre elementos que lo integran, por ejemplo la Asamblea Nacional con respecto a la Contraloría General de la República o la Defensoría del Pueblo; o la Corte Suprema de Justicia con el Ministerio Público. Nuevamente es saludable algo de tensión, pero puede ser paralizante el conflicto. Por lo anterior es preocupante el nivel de tensión que hay entre la Procuradora y la Corte Suprema de Justicia, porque a ratos parece encaminarse a un conflicto abierto. A nadie escapa que hay mucho que corregir en la justicia panameña, pero sea por posible corrupción o por posible ineptitud o negligencia, hay señalamientos en ambas instancias. No podemos estar seguros que el mayor efectismo de la Procuradora redunde en mayor efectividad en la corrección de las taras del sistema judicial. No podemos estar seguros que quien más ruido haga sea el que más combate la corrupción. Lamentablemente ha habido experiencias en donde el refrán "dime de lo que se jacta y te diré de qué carece" es aplicable.
Ya hemos señalado lo que nos parece inconveniente del nuevo régimen penal, en cuanto al tema de la calumnia y la injuria, pero estamos dispuestos a evaluar desapasionadamente el resto del proyecto de modernización del sistema judicial panameño. Esperemos que el profesionalismo impere tanto en la Corte Suprema de Justicia como en el Ministerio Público, y que cualquier diferencia de índole personal no trascienda en la vital labor que realizan sus integrantes. Hay demasiados delincuentes en la calle para que quienes tienen que perseguirlos se paralicen por disputas intestinas.

101 años de Panamá América

 
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