Tensiones diplomáticas en el conflicto Irak-EU
Antes que estalle la guerra, el conflicto de Irak produce estragos: ha modificado el frente diplomático de los países miembros del Tratado del Atlántico Norte y ha puesto en guardia a Rusia y China, ex antagonistas ideológicos en proceso de entendimiento geopolítico. Más aún, como sostiene Kofi Annan, el trasfondo del dilema no se limita a Irak sino a la amenaza que las armas de destrucción masiva representan sobre la humanidad. Más allá de las rivalidades nacionales entre Estados Unidos y Francia, en el seno del Consejo de Seguridad de la ONU afloró un nuevo realineamiento de Francia, Alemania, Rusia y China ante las preocupaciones que suscitan la unipolaridad norteamericana que plantea un balance equilibrado de poderes entre aliados estratégicos independientes.
La concentración del poder militar que deriva en un juego de presiones para forzar cambios políticos es lo que quieren atajar franceses, alemanes, rusos y chinos en el Consejo de Seguridad. El silogismo tácito de estos países es: si hoy permitimos que Estados Unidos, unilateralmente, ataque a Irak, deponga o liquide a Sadam Hussein y ejerza un protectorado sine die, el camino está abierto para volver a hacerlo. Es una opción que inquieta especialmente a Rusia y China.
Después del colapso de la Unión Soviética y de los cambios económicos impulsados por Deng Xioping, es la primera vez que estos aliados coyunturales de Estados Unidos manifiestan en términos diplomáticos su reluctancia al ejercicio de decisiones unipolares al margen de Naciones Unidas. El veto en el Consejo de Seguridad transmite un mensaje dual a Estados Unidos: por un lado, Francia reitera su posición diplomática de resistencia al hegemonismo norteamericano, posición que proviene desde los tiempos de Charles de Gaulle y que mantuvieron como política de estado Miterrand y todos los presidentes hasta Chirac.
Por otro lado, es la primera vez, después de la guerra fría, que Alemania tiene un desacuerdo estratégico de bulto con Estados Unidos, desacuerdo que se explica ideológicamente por la postura socialdemócrata de Gerhar Schroder, quien reclama sin decirlo el fin de la capitis diminutio diplomática, uno de los costos políticos de la postguerra. Asimismo, se ha puesto de manifiesto la firmeza de la entente franco- alemana en el plano diplomático: Francia apoya lo que Alemania apoya y viceversa, postura de convivencia y entendimiento pacíficos, establecida como salvaguarda contra un posible recrudecimiento de las hostilidades de la primera y la segunda guerra.
Así, pues, el hegemonismo unipolar de Estados Unidos, matizado algo por el respaldo de Inglaterra, España e Italia, ha provocado resultados que no previó el Departamento de Estado: la desestabilización interna los aliados; Tony Blair, se enfrenta a facciones de su propio partido laborista, y la merma de la popularidad de José María Aznar cuando el gobierno del PP ya sufría erosión por el desastre ecológico en Galicia.
Mientras la administración Clinton sagazmente guiada por una europea de nacimiento, Margaret Albrigth, administró con sutileza el hecho cumplido de la preponderancia de Estados Unidos en el escenario internacional, la administración Bush revela las contradicciones internas entre la línea conciliatoria del Secretario de Estado Colin Powell y la línea intransigente de Dick Cheyney, Donald Rumsfels y Condoleeza Rice. Una línea proclive al consenso de Naciones Unidas; otra afecta al militarismo per se, irrespetuosa, además, con los aliados europeos.
Los halcones olvidaron la recomendación de Clausewitz: " la táctica enseña el uso de las fuerzas bélicas en la lucha; la estrategia enseña el uso de la lucha para los objetivos de la guerra".
Después del 11 de setiembre, Estados Unidos cambió radicalmente las premisas de seguridad a nivel interno y externo. Un adversario insidioso, invisible, omnipresente, el terrorismo, afloró su vulnerabilidad. La reacción positiva es la comprensión internacionalista del fenómeno terrorista al que casi fue inmune y su solidaridad y apoyo material a los países afectados. Negativas, en cambio, son las reacciones internacionales en la medida que ven en cada adversario de origen musulman una probable fuente de aliento a Bin Laden y Al Qaeda.
La difícil coyuntura propiciará seguramente la revisión de los parámetros hegemónicos del ala "falcónida" que asesora a Bush, porque han provocado una derrota diplomática en el Consejo de Seguridad que pudo evitarse con negociaciones más flexibles. Los " halcones" olvidaron que el uso posible de armas de exterminio masivo tiene límites bélicos y ecológicos que convoca anticuerpos diplomáticos. Es la primera vez en la era post Hiroshima que se debate el tema en frío, en el contexto de Naciones Unidas y con el concurso de argumentos ecológicos y morales aportados por los grupos conservacionistas y la sociedad civil internacional. Los halcones deben entender que no es un conflicto sólo entre Estados Unidos e Irak, sino que puede desatarse en diversos escenarios una conflagración de magnitud planetaria bajo el atizamiento de una guerra inequitativa.
Por otro lado, el paciente ya no tendrá que hacer viajes largos a la capital para poder ser atendido por un especialista. Igualmente, se evitará cualquier riesgo que pueda sufrir de trasladarse del interior a la capital.
Este programa permite un ahorro de entre B/. 10 a B/. 15 millones para el sector salud, en cuanto a traslados de pacientes, señaló Manuel Lobo, director regional de Salud de San Miguelito y coordinador del Programa Nacional de Telemedicina.
Agregó, por ejemplo, que la CSS gastaba más de B/. 400 mil dólares al año para enviar pacientes de Bocas del Toro a la capital a hacerse estudios, que hoy podrá hacerlos sin tener que moverse de su área.
Y es que sólo a tres meses de haberse iniciado el proyecto, unos 500 a 600 casos de radiología se lograron atender. Permitiendo, a la vez, detectar casos de cáncer en el pulmón, que recibieron atención rápida, sin perder un tiempo vital y valioso para la salud del paciente, señaló Lobo.
Muchas de las imágenes de patología son consultadas con el grupo de Telemedicina de la Universidad de Arizona, que están interesados en estudiar la incidencia de cáncer, en especial el cérvico uterino, que se registra en la región de Azuero, puntualizó Manuel Lobo.
La concentración del poder militar que deriva en un juego de presiones para forzar cambios políticos es lo que quieren atajar franceses, alemanes, rusos y chinos en el Consejo de Seguridad. El silogismo tácito de estos países es: si hoy permitimos que Estados Unidos, unilateralmente, ataque a Irak, deponga o liquide a Sadam Hussein y ejerza un protectorado sine die, el camino está abierto para volver a hacerlo. Es una opción que inquieta especialmente a Rusia y China.
Después del colapso de la Unión Soviética y de los cambios económicos impulsados por Deng Xioping, es la primera vez que estos aliados coyunturales de Estados Unidos manifiestan en términos diplomáticos su reluctancia al ejercicio de decisiones unipolares al margen de Naciones Unidas. El veto en el Consejo de Seguridad transmite un mensaje dual a Estados Unidos: por un lado, Francia reitera su posición diplomática de resistencia al hegemonismo norteamericano, posición que proviene desde los tiempos de Charles de Gaulle y que mantuvieron como política de estado Miterrand y todos los presidentes hasta Chirac.
Por otro lado, es la primera vez, después de la guerra fría, que Alemania tiene un desacuerdo estratégico de bulto con Estados Unidos, desacuerdo que se explica ideológicamente por la postura socialdemócrata de Gerhar Schroder, quien reclama sin decirlo el fin de la capitis diminutio diplomática, uno de los costos políticos de la postguerra. Asimismo, se ha puesto de manifiesto la firmeza de la entente franco- alemana en el plano diplomático: Francia apoya lo que Alemania apoya y viceversa, postura de convivencia y entendimiento pacíficos, establecida como salvaguarda contra un posible recrudecimiento de las hostilidades de la primera y la segunda guerra.
Así, pues, el hegemonismo unipolar de Estados Unidos, matizado algo por el respaldo de Inglaterra, España e Italia, ha provocado resultados que no previó el Departamento de Estado: la desestabilización interna los aliados; Tony Blair, se enfrenta a facciones de su propio partido laborista, y la merma de la popularidad de José María Aznar cuando el gobierno del PP ya sufría erosión por el desastre ecológico en Galicia.
Mientras la administración Clinton sagazmente guiada por una europea de nacimiento, Margaret Albrigth, administró con sutileza el hecho cumplido de la preponderancia de Estados Unidos en el escenario internacional, la administración Bush revela las contradicciones internas entre la línea conciliatoria del Secretario de Estado Colin Powell y la línea intransigente de Dick Cheyney, Donald Rumsfels y Condoleeza Rice. Una línea proclive al consenso de Naciones Unidas; otra afecta al militarismo per se, irrespetuosa, además, con los aliados europeos.
Los halcones olvidaron la recomendación de Clausewitz: " la táctica enseña el uso de las fuerzas bélicas en la lucha; la estrategia enseña el uso de la lucha para los objetivos de la guerra".
Después del 11 de setiembre, Estados Unidos cambió radicalmente las premisas de seguridad a nivel interno y externo. Un adversario insidioso, invisible, omnipresente, el terrorismo, afloró su vulnerabilidad. La reacción positiva es la comprensión internacionalista del fenómeno terrorista al que casi fue inmune y su solidaridad y apoyo material a los países afectados. Negativas, en cambio, son las reacciones internacionales en la medida que ven en cada adversario de origen musulman una probable fuente de aliento a Bin Laden y Al Qaeda.
La difícil coyuntura propiciará seguramente la revisión de los parámetros hegemónicos del ala "falcónida" que asesora a Bush, porque han provocado una derrota diplomática en el Consejo de Seguridad que pudo evitarse con negociaciones más flexibles. Los " halcones" olvidaron que el uso posible de armas de exterminio masivo tiene límites bélicos y ecológicos que convoca anticuerpos diplomáticos. Es la primera vez en la era post Hiroshima que se debate el tema en frío, en el contexto de Naciones Unidas y con el concurso de argumentos ecológicos y morales aportados por los grupos conservacionistas y la sociedad civil internacional. Los halcones deben entender que no es un conflicto sólo entre Estados Unidos e Irak, sino que puede desatarse en diversos escenarios una conflagración de magnitud planetaria bajo el atizamiento de una guerra inequitativa.
Por otro lado, el paciente ya no tendrá que hacer viajes largos a la capital para poder ser atendido por un especialista. Igualmente, se evitará cualquier riesgo que pueda sufrir de trasladarse del interior a la capital.
Este programa permite un ahorro de entre B/. 10 a B/. 15 millones para el sector salud, en cuanto a traslados de pacientes, señaló Manuel Lobo, director regional de Salud de San Miguelito y coordinador del Programa Nacional de Telemedicina.
Agregó, por ejemplo, que la CSS gastaba más de B/. 400 mil dólares al año para enviar pacientes de Bocas del Toro a la capital a hacerse estudios, que hoy podrá hacerlos sin tener que moverse de su área.
Y es que sólo a tres meses de haberse iniciado el proyecto, unos 500 a 600 casos de radiología se lograron atender. Permitiendo, a la vez, detectar casos de cáncer en el pulmón, que recibieron atención rápida, sin perder un tiempo vital y valioso para la salud del paciente, señaló Lobo.
Muchas de las imágenes de patología son consultadas con el grupo de Telemedicina de la Universidad de Arizona, que están interesados en estudiar la incidencia de cáncer, en especial el cérvico uterino, que se registra en la región de Azuero, puntualizó Manuel Lobo.