Terrorismo cotidiano
Confío en que EU ejecutará sus luchas antiterroristas evitando al máximo la puesta en peligro de millares de gente inocente. La grandeza de los estadounidenses se basa, y esto lo constaté personalmente al convivir con ellos unos 10 años, en el amor y respeto a Dios. De ahí que su gobierno esté sopesando con prudencia las acciones que tomará.
En Panamá hemos practicado lo que yo catalogo como terrorismo cotidiano a todos los niveles. Para mí es terrorismo que los legisladores, de todos los bandos, usen las partidas circuitales como subsidio de reelección. Como también lo es que el Ejecutivo utilice los fondos secretos, o discrecionales, sin que el pueblo sepa el detalle de esos gastos. Terrorismo es también que no se escuche el clamor de las mayorías y que los políticos continúen manejando alegremente los dineros que pertenecen a los contribuyentes. Lo más grave es que actúan como si fuera el pueblo quien tiene que seguirlos a ellos, cuando en una verdadera democracia le toca a los gobiernos acatar el querer y el mandato de los ciudadanos.
Por esta razón opino que es moral y ético eliminar las cacareadas partidas circuitales y, también, los fondos discrecionales del Ejecutivo. Sin embargo, es realista pensar que tanto gobierno como oposición se acusarán de chantaje y maniobrarán para obtener ganancias políticas con estos fondos. Lo correcto es que los políticos se pongan de acuerdo para hacer progresar el país, particularmente en la situación de recesión que nos viene encima. Ya se han dado toda clase de consultas. Es hora de aterrizar por parte del gobierno, la empresa privada, las organizaciones sociales, en fin, de toda la sociedad civil. Todos somos culpables de la inacción.
Es terrorismo que varias administraciones, después de ir de diálogo en diálogo y de comisión en comisión, no hayan respaldado y puesto en práctica acciones que solucionen los problemas de la CSS. ¿Hace cuántos años andamos en esto, de la seca a la meca a la tortoleca? Igual se puede decir de las mejoras impostergables en la calidad de la educación. Han prevalecido las luchas por mejores salarios y jubilaciones para los docentes. No obstante, nuestro nivel educativo continúa en franco deterioro.
Ni hablar del terrorismo de los estudiantes en conocidos planteles educativos. Sus reyertas han causado heridos y muertes, las más de las veces sin causas válidas. Hace poco los institutores cerraron la Avenida de los Mártires y algunos pidieron y recibieron coimas a ciudadanos que querían ejercer su derecho de transitar con libertad, y con seguridad, sin tener que sentir terror debido a acciones irracionales de terceros.
Los ejemplos de terrorismo son un corte transversal de nuestra sociedad. Hasta algunos médicos y laboratoristas niegan sus servicios a ciudadanos enfermos para lograr ajustes en sus compensaciones. Igual, no es difícil vaticinar, sin temor a equivocarnos, que los transportistas armarán las de Caín si no se permite el aumento a la tarifa del transporte porque no han cumplido con las mejoras al servicio que acordaron aplicar.
Todos debemos respaldar las medidas que se tomen para erradicar el terrorismo en todo el mundo. Esas medidas deben ser humanitarias para que tengan efectividad perdurable. Confío que EU cumplirá su misión como Dios manda. A la par, todos nosotros debemos unirnos sólidamente para contribuir con nuestro grano de arena para acabar con el flagelo del terrorismo en todas partes del globo. De más está decir que una contribución significativa en esta lucha es que erradiquemos el terrorismo que presenciamos, cometemos y sufrimos a diario los propios panameños.
En Panamá hemos practicado lo que yo catalogo como terrorismo cotidiano a todos los niveles. Para mí es terrorismo que los legisladores, de todos los bandos, usen las partidas circuitales como subsidio de reelección. Como también lo es que el Ejecutivo utilice los fondos secretos, o discrecionales, sin que el pueblo sepa el detalle de esos gastos. Terrorismo es también que no se escuche el clamor de las mayorías y que los políticos continúen manejando alegremente los dineros que pertenecen a los contribuyentes. Lo más grave es que actúan como si fuera el pueblo quien tiene que seguirlos a ellos, cuando en una verdadera democracia le toca a los gobiernos acatar el querer y el mandato de los ciudadanos.
Por esta razón opino que es moral y ético eliminar las cacareadas partidas circuitales y, también, los fondos discrecionales del Ejecutivo. Sin embargo, es realista pensar que tanto gobierno como oposición se acusarán de chantaje y maniobrarán para obtener ganancias políticas con estos fondos. Lo correcto es que los políticos se pongan de acuerdo para hacer progresar el país, particularmente en la situación de recesión que nos viene encima. Ya se han dado toda clase de consultas. Es hora de aterrizar por parte del gobierno, la empresa privada, las organizaciones sociales, en fin, de toda la sociedad civil. Todos somos culpables de la inacción.
Es terrorismo que varias administraciones, después de ir de diálogo en diálogo y de comisión en comisión, no hayan respaldado y puesto en práctica acciones que solucionen los problemas de la CSS. ¿Hace cuántos años andamos en esto, de la seca a la meca a la tortoleca? Igual se puede decir de las mejoras impostergables en la calidad de la educación. Han prevalecido las luchas por mejores salarios y jubilaciones para los docentes. No obstante, nuestro nivel educativo continúa en franco deterioro.
Ni hablar del terrorismo de los estudiantes en conocidos planteles educativos. Sus reyertas han causado heridos y muertes, las más de las veces sin causas válidas. Hace poco los institutores cerraron la Avenida de los Mártires y algunos pidieron y recibieron coimas a ciudadanos que querían ejercer su derecho de transitar con libertad, y con seguridad, sin tener que sentir terror debido a acciones irracionales de terceros.
Los ejemplos de terrorismo son un corte transversal de nuestra sociedad. Hasta algunos médicos y laboratoristas niegan sus servicios a ciudadanos enfermos para lograr ajustes en sus compensaciones. Igual, no es difícil vaticinar, sin temor a equivocarnos, que los transportistas armarán las de Caín si no se permite el aumento a la tarifa del transporte porque no han cumplido con las mejoras al servicio que acordaron aplicar.
Todos debemos respaldar las medidas que se tomen para erradicar el terrorismo en todo el mundo. Esas medidas deben ser humanitarias para que tengan efectividad perdurable. Confío que EU cumplirá su misión como Dios manda. A la par, todos nosotros debemos unirnos sólidamente para contribuir con nuestro grano de arena para acabar con el flagelo del terrorismo en todas partes del globo. De más está decir que una contribución significativa en esta lucha es que erradiquemos el terrorismo que presenciamos, cometemos y sufrimos a diario los propios panameños.