Terrorismo sin fronteras
Tres días después del octavo aniversario de los incalificables ataques perpetrados en territorio norteamericano por los seguidores del caos, reapareció Osama Bin Laden con nuevas amenazas que fueron ampliamente difundidas por la cadena de televisión qatarí Al Yazira.
Los fundamentalistas, que tienen como cabecilla a este sujeto calificado por los propios musulmanes como semilla podrida del Islam y que se cree vive en una cueva localizada en la frontera entre Pakistán y Afganistán, no entienden que al cometer estas atrocidades generan reacciones contrarias a sus propósitos, es decir : abierto repudio universal, como no puede ser de otra manera entre quienes se orientan por los valores y principios de la civilización.
Nada importa a estos fanáticos, alentados por rabiosos clérigos que siguen pregonando la guerra santa y que, perversamente, ofrecen el paraíso a los asesinos, mientras ellos se limitan a enviar a sus seguidores para que lleven a cabo esos cobardes y sanguinarios actos, luego de inyectarles virulencia y odio.
Al ver la manera como fueron destruidas las Torres Gemelas, uno de los mayores símbolos de la capital del mundo, Nueva York, la humanidad comprendió el acecho y los alcances del terrorismo que no respeta fronteras y que mata miles de inocentes seres humanos en un solo día, dentro de sus devastadoras actividades. Luego, el 11 de marzo de 2004, Occidente sufrió otra acción demencial: Madrid se estremeció por las bombas colocadas y activadas en trenes de la red Cercanías, por lo cual perecieron cerca de 200 personas y 1850 quedaron heridas.
Latinoamérica también ha sufrido las consecuencias de estos hechos. Basta recordar lo que aconteció en Buenos Aires, en 1992 y 1994, cuando fueron atacadas la Embajada de Israel y la AMIA, respectivamente, por la terrorista mano de iraníes que habían entrado a la Argentina con el membrete de “diplomáticos”.
Con tan funestos antecedentes, no es nada recomendable presentar oídos sordos a las declaraciones hechas por la directora para América Latina de la Cancillería de Israel, Dorit Shavit, quien alertó sobre la penetración de Irán especialmente en Bolivia, Ecuador y Nicaragua y que existen células del radical grupo Hezbolá, apoyadas por Irán, en el norte colombiano, en La Guajira, fronteriza con Venezuela que tiene ramificaciones de la temible organización en isla Margarita.
Frente a lo que está sucediendo, ¿Centroamérica, el Caribe y México, estarán libres de estas subterráneas infiltraciones, si ha habido ya indicios no descartables?
La amenaza del terror llega a los cinco continentes, ninguno puede decir lo contrario en razón de los despiadados atentados que ha sufrido; en igual ámbito ecuménico se debe neutralizar a este grave factor adverso para el bienestar, el progreso y la libertad, dentro de la recíproca colaboración que debe existir entre los gobiernos y de una efectiva y permanente política de relaciones internacionales.