Tesis
Doce jesuitas que trabajan en territorios musulmanes reunidos en Bruselas en octubre del 2006, reflexionaron y nos ofrecen esta contribución:
1. El reto de la convivencia en una sociedad plural. La población musulmana ha crecido progresivamente con las oleadas migratorias. Son nuestros vecinos, colegas y amigos, frecuentemente contrapartes en la tarea de construir juntos una sociedad justa y pacífica.
2. Revisar imágenes mutuas. Nos miramos mutuamente como extraños. Las percepciones mutuas responden a prejuicios anteriores, fundados en la ignorancia y en el miedo. El miedo recíproco toca el terrorismo, al concepto de la violencia en relación con la religión. La Iglesia no se reconoce en la imagen del cristianismo perfilada en los textos del Corán. Nosotros, por el contrario, tenemos que corregir nuestra imagen de los musulmanes. Superar estereotipos sobre el Islam y ofrecerles una comprensión cristiana.
3. Conocer a los musulmanes en su diversidad. El Islam es uno y diverso. Diverso desde los puntos de vista sociológico, cultural, lingüístico, ideológico, político y teológico. Mas allá de las grandes ramas Sunni y Chi, y de las escuelas jurídicas se encuentran en Europa modos distintos de entender y vivir el Islam. Muchos musulmanes conservan la cultura y las tradiciones populares de sus países de origen, vg. Turquía, los países del Sahel, el Magreb, Pakistàn, Oriente Medio, algunos buscan sus fuentes en los movimientos reformistas, Wahhabismo, Salafismo, los Hermanos Musulmanes, Jama ´at-i Islam, y otros adoptan relecturas modernistas y occidentales del Islam.
4. El compromiso común con la justicia y la paz. Todos estamos comprometidos con la justicia social y la paz, y compartimos este compromiso con personas de buena voluntad. La discusión se sitúa en los derechos de las minorías culturales y religiosas. En países cristianos piden reconocimiento de derechos religiosos y culturales, servicios religiosos. Por su parte, los cristianos y otros no musulmanes demandan derecho a libertad religiosa en países de mayorías musulmana.
5. La vida espiritual como un campo de encuentro. La riqueza religiosa de ambas religiones ofrece oportunidad de hallar al otro y practicar el diálogo. La herencia espiritual sufi está presente en diversos movimientos, así como el legado espiritual cristiano se encuentra en congregaciones religiosas y movimientos eclesiales y literatura y mística.
6. Asumir un compromiso en el plano teológico. El Islam plantea un reto a las auto comprensión del cristianismo, desde el momento en que el Islam, al igual que el cristianismo, manifiesta una pretensión de verdad universal.
Por tanto, los cristianos estamos llamados dar cuenta de nuestra fe, de la esperanza que nos habita. 1 Pe. 3. 15.