Tiempos complicados
Lo que parecía un trámite sencillo para reelegir a George W. Bush, se complica conforme avanza la campaña demócrata para elegir candidato presidencial y se perfila como ganador el senador John F. Kerry. Un obscuro ex gobernador, Howard Dean, ganó una ventaja inicial que perecía contundente mediante un feroz ataque a las políticas del presidente Bush, en especial sus guerras con Afganistán e Irak. Ese era el tono que requerían importantes grupos de demócratas ubicados en la izquierda de su partido que ven como prioridad derrotar a Bush por cualquier medio.
Por el contrario, los demás candidatos, incluido Kerry, apoyaron las iniciativas bélicas de Bush cuando contaban con un enorme apoyo popular, producto de una hábil campaña de propaganda que explotó la rabia colectiva suscitada por los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001. Mas, después de la rápida victoria inicial en Bagdad, la guerra de baja intensidad de las fuerzas opuestas a la ocupación norteamericana en Irak se anota cotidianamente pequeñas pero significativas victorias al matar a miembros del ejército de EU que hasta el momento han sido impotentes para evitar tal sangría, más la evidencia de que el gobierno de Bush mintió o por lo menos exageró notablemente la existencia de armas de destrucción masiva y el grado de peligrosidad que representaba para EU el régimen de Sadam Hussein, han erosionado sistemáticamente el apoyo del pueblo norteamericano al gobierno actual. Pero Howard Dean, era un candidato débil por estar ubicado mucho más a la izquierda de una ciudadanía que se ha estado volviendo más conservadora con el paso del tiempo, por lo que se pensaba entre los expertos en política de EU que sus posibilidades de victoria frente a Bush eran nulas.
De ahí la importancia de que Kerry se consolide como candidato puntero, un desafío muchos más creíble que Dean. Los demócratas tienen por delante todavía arduos retos que superar para obtener la victoria, pues Bush ha amasado recursos extraordinarios que le permitirán montar una colosal campaña publicitaria, y que la opinión de los ciudadanos respecto a la ocupación de Irak puede revertirse abruptamente si, por ejemplo, es capturado Osama bin Laden.
Lo que resulta preocupante es que la retórica de todos los aspirantes, incluido Kerry, ha sido invariablemente proteccionista. Las razones aducidas son un remedo de las usadas hace más de una década por la peculiar coalición de enemigos norteamericanos del Tratado de Libre Comercio de América del Norte.
El problema adicional radica en que el gobierno de Bush no ha sido congruente en su aplicación y defensa del libre comercio, pues ha cedido reiteradamente a los intereses de grupos proteccionistas, como los productores de acero, azúcar y los agricultores en general, a los que ha otorgado protección especial y subsidios cuantiosos. Así, se perfilan tiempos complicados en EU.
*Economista mexicano.
(c) www.aipenet.com
Por el contrario, los demás candidatos, incluido Kerry, apoyaron las iniciativas bélicas de Bush cuando contaban con un enorme apoyo popular, producto de una hábil campaña de propaganda que explotó la rabia colectiva suscitada por los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001. Mas, después de la rápida victoria inicial en Bagdad, la guerra de baja intensidad de las fuerzas opuestas a la ocupación norteamericana en Irak se anota cotidianamente pequeñas pero significativas victorias al matar a miembros del ejército de EU que hasta el momento han sido impotentes para evitar tal sangría, más la evidencia de que el gobierno de Bush mintió o por lo menos exageró notablemente la existencia de armas de destrucción masiva y el grado de peligrosidad que representaba para EU el régimen de Sadam Hussein, han erosionado sistemáticamente el apoyo del pueblo norteamericano al gobierno actual. Pero Howard Dean, era un candidato débil por estar ubicado mucho más a la izquierda de una ciudadanía que se ha estado volviendo más conservadora con el paso del tiempo, por lo que se pensaba entre los expertos en política de EU que sus posibilidades de victoria frente a Bush eran nulas.
De ahí la importancia de que Kerry se consolide como candidato puntero, un desafío muchos más creíble que Dean. Los demócratas tienen por delante todavía arduos retos que superar para obtener la victoria, pues Bush ha amasado recursos extraordinarios que le permitirán montar una colosal campaña publicitaria, y que la opinión de los ciudadanos respecto a la ocupación de Irak puede revertirse abruptamente si, por ejemplo, es capturado Osama bin Laden.
Lo que resulta preocupante es que la retórica de todos los aspirantes, incluido Kerry, ha sido invariablemente proteccionista. Las razones aducidas son un remedo de las usadas hace más de una década por la peculiar coalición de enemigos norteamericanos del Tratado de Libre Comercio de América del Norte.
El problema adicional radica en que el gobierno de Bush no ha sido congruente en su aplicación y defensa del libre comercio, pues ha cedido reiteradamente a los intereses de grupos proteccionistas, como los productores de acero, azúcar y los agricultores en general, a los que ha otorgado protección especial y subsidios cuantiosos. Así, se perfilan tiempos complicados en EU.
*Economista mexicano.
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