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¿Tiene un rumbo definido la educación panameña?


D ecimos que la educación panameña está en crisis, pero muchas veces la palabra crisis se utiliza para denotar las debilidades en la capacidad de dirección, las que no permiten alcanzar las metas planteadas. La crisis de la educación en Panamá no se refiere solamente a que “nos hemos quedado atrás”. No, sólo alude a que el sistema educativo no está jugando su papel, pues sus resultados reflejan claramente un déficit en los aprendizajes de los alumnos.

Somos conscientes de que la preparación académica y científica de los docentes está por debajo de los estándares aceptables. Sabemos que las escuelas no ofrecen las condiciones mínimas de un entorno adecuado. Pero la crisis de la educación es mucho más que eso. Se refiere a que carecemos de las grandes figuras que marquen derroteros y que la larga serie de procesos para arribar a consensos se amontonan uno tras otro sin que se produzcan los pasos en la dirección correcta que nos permitan recuperar la confianza perdida.

Poco o nada han hecho las autoridades actuales de modo que la ciudadanía conozca claramente cuál es el rumbo que lleva la nave del Estado para reformar el sistema educativo. No existen documentos oficiales ni discursos que reflejen una visión estratégica que nos planteen las grandes metas que iremos cumpliendo año tras año y que, acumuladas, nos entregarán un sistema educativo a la altura de los grandes retos que el siglo XXI representa. La transformación del sistema educativo no nos llegará por sorpresa.

101 años de Panamá América

 
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