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Timothy McVeigh, condenado a muerte


No soy buena partidaria de la "pena capital", pero muchas veces la mente humana que poseemos descubre razonamientos opuestos a nuestros sentimientos.
Con respecto al condenado a muerte, Timothy McVeigh, por el atentado cometido en un edificio federal en Oklahoma, E.U. en 1995 y que cobró 168 vidas, me encuentro bastante a favor de esa "pena capital". En estos días McVeigh no apeló, lo cual era su derecho y se rumora que va a pedir, al presidente de su país, clemencia... ¿Clemencia?... Dudo mucho que McVeigh lo haga, creo que ya le llegó la hora en la cual las comodidades de la penitenciaría en donde vive lo tienen aburrido, o quizás la agonizante espera a ese momento de la verdad (su condena), lo tiene aturdido por lo que quiere terminar ya de una vez...
De nuevo mi mente pregunta, ¿Qué sacamos con la "pena capital"? ¿Es de veras un castigo, o un alivio? (al que lo espera años). Obvio que McVeigh recibirá la pena de muerte, tarde o temprano, puesto que tenerlo entre las rejas es absurdo, pero que se apuren pues, nadie lo quiere aquí.

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