TLC EU-Panamá, un gorila de 800 libras
IMAGÍNESE que de pronto aparezca en el jardín de su casa, de su micro, pequeña, mediana empresa, entre sus sembradíos, en su fábrica o molino, un gorila que desde lejos parece enorme, y que al acercarse a usted a pasos agigantados confirme con horror sus intenciones de querérselo comer.. ¿Creería que está viendo una película de King Kong, cierto? Pero no, esto es una realidad.
Este animal conocido científicamente como "apertura comercial acelerada", que es temido por aquellos que han sufrido sus ataques anteriormente y quienes vaticinan las consecuencias de su ataque inminente: México, Canadá, Chile, sus clases luchadoras y la trabajadora, los hombre y mujeres del campo, los micro, medianos, pequeños e improductivos empresarios y por la Iglesia Católica, no es otro que el llamado comúnmente "TLC" con Estados Unidos (EU). Los resultados de este ataque, que ya son previsibles, nos sugieren prudencia.
En Chile, por ejemplo, un país con una gran vocación exportadora, sólidas estructuras macroeconómicas y bajísimos niveles de corrupción, para obtener la ratificación por parte del congreso chileno sobre el TLC con EU, tuvo que aumentar su impuesto al valor agregado o IVA del 18 al 19% para recaudar los $400 millones que perdería el gobierno anualmente por concepto de aranceles de importación. Es decir, que la apertura del mercado al "King Kong del norte", le costó al pueblo chileno $ 400 millones anuales. Indudablemente, la economía chilena llevaba 10 años esperando esta confrontación con el gorila, por lo que les irá mejor que a otras economías no preparadas como la panameña, la centroamericana y la de la República Dominicana. Los economistas chilenos proyectan un crecimiento de sus exportaciones del 100% en los primeros cinco años, con inversiones de empresas locales e internacionales, mejores precios de sus productos básicos (cobre, principalmente), y una mayor apertura a nuevos mercados. Estas serán medidas suficientes para detener al gorila los primeros años, pero será cuestión de tiempo para que el King Kong del norte logre imponerse.
Seguramente, y debido a nuestra menor capacidad de generación industrial y de algunos pobres servicios, la baja productividad y la menos capacidad de negociación internacional, lo que obtendremos después del "salvaje ataque" de King Kong, será un mayor déficit comercial, menos empleos en áreas tradicionales y un crecimiento menor de nuestra riqueza interna, ya que las empresas o productos que vendrán o serán importados, lo harán para llevarse a casa sus ganancias. Aquí, obviamente, los únicos sobrevivientes serán los pocos empresarios exportadores bien preparados y los representantes de las compañías norteamericanas y de sus productos, que crearán algunos nuevos empleos, pero sacrificando con las importaciones y las alineaciones de sus sistemas muchas fuentes de trabajo local.
A nuestros expertos en política de comercio internacional, se les ha metido en la cabeza hacer un tratado especial con Colombia, el "gorila andino", país de gran capacidad industrial y comercial, amén de su espíritu empresarial, capital y liderazgo en exportaciones de productos no tradicionales. Lo que señala que ese "ataque comercial" lo tenemos a lejos vista, perdido. Aunque sea con nuestra "república hermana", como le gusta llamarse el presidente Uribe. Sugiero que para estar preparados para estos "salvajes ataques" hagamos como Brasil "el gran Gorila del Sur", que ha preferido dominar animales de menor tamaño, pero con mejores expectativas de comercio, como en el MERCOSUR. Es decir, prefieren tener un enfrentamiento con Chile y Argentina, para dominarlos, que entrar en competencia con el "King Kong del norte".
¿Esta el gobierno de turno y su grupo de negociadores conscientes de la magnitud del efecto "King Kong" en las empresas panameñas y sobre todo, en su fuerza laboral? ¿Saben cuánto dejará de percibir el Estado por los aranceles no cobrados y cómo los recobrarán? ¿Están los funcionarios conscientes de que abrirse a EU podría generar más desempleo y fuga de divisas, que hacerlo con países de menor envergadura? Claro, ellos no perderían su empleo, por eso no les importa. Me imagino que otra reforma tributaria viene en camino, una pequeña subida en el IVA que afectaría a toda la población, supongo que es la solución más apropiada. No sé, el ministro de Economía y Finanzas tiene la última palabra.
Sugiero que, antes de dejar pasar a cualquier King Kong a nuestras casas, empecemos por abrirnos a países más cercanos a nuestra economía, como lo han hecho importantes empresarios nacionales, invirtiendo en países centroamericanos, centroeuropeos y centroafricanos que por sus necesidades y dimensiones podremos dominar. Por el otro lado, está Costa Rica, el "jaguar centroamericano", que presenta condiciones interesantes para realizar un acuerdo de libre comercio e inversión recíproca con Panamá. Su economía y su población son de igual tamaño a la de Panamá; tiene especialistas en ingeniería de la informática, la agroindustria y el ecoturismo, sectores donde Panamá podría aceptar concejos y especialmente inversiones. Panamá, el "Águila arpía", es especialista en comercio internacional, banca, seguros, telecomunicaciones, puertos y "Hub de América", donde el país vecino carece de experiencias y podría aprender nuevos trucos saludables. Amén de las sinergias e inversiones conjuntas que se pueden establecer en la zona fronteriza. Sola basta tocarles la puerta con insistencia, empezarnos a reconocer y hacer inversiones estratégicas.
Estoy seguro que si nos acercamos a nuestros vecinos de similar peso, encontraremos grandes oportunidades a menor costo y más rápidamente, a diferencia de las grandes amenazas que implicaría abrirle las puertas a un gorila de 800 libras.
(jconte22@yahoo.com)
Este animal conocido científicamente como "apertura comercial acelerada", que es temido por aquellos que han sufrido sus ataques anteriormente y quienes vaticinan las consecuencias de su ataque inminente: México, Canadá, Chile, sus clases luchadoras y la trabajadora, los hombre y mujeres del campo, los micro, medianos, pequeños e improductivos empresarios y por la Iglesia Católica, no es otro que el llamado comúnmente "TLC" con Estados Unidos (EU). Los resultados de este ataque, que ya son previsibles, nos sugieren prudencia.
En Chile, por ejemplo, un país con una gran vocación exportadora, sólidas estructuras macroeconómicas y bajísimos niveles de corrupción, para obtener la ratificación por parte del congreso chileno sobre el TLC con EU, tuvo que aumentar su impuesto al valor agregado o IVA del 18 al 19% para recaudar los $400 millones que perdería el gobierno anualmente por concepto de aranceles de importación. Es decir, que la apertura del mercado al "King Kong del norte", le costó al pueblo chileno $ 400 millones anuales. Indudablemente, la economía chilena llevaba 10 años esperando esta confrontación con el gorila, por lo que les irá mejor que a otras economías no preparadas como la panameña, la centroamericana y la de la República Dominicana. Los economistas chilenos proyectan un crecimiento de sus exportaciones del 100% en los primeros cinco años, con inversiones de empresas locales e internacionales, mejores precios de sus productos básicos (cobre, principalmente), y una mayor apertura a nuevos mercados. Estas serán medidas suficientes para detener al gorila los primeros años, pero será cuestión de tiempo para que el King Kong del norte logre imponerse.
Seguramente, y debido a nuestra menor capacidad de generación industrial y de algunos pobres servicios, la baja productividad y la menos capacidad de negociación internacional, lo que obtendremos después del "salvaje ataque" de King Kong, será un mayor déficit comercial, menos empleos en áreas tradicionales y un crecimiento menor de nuestra riqueza interna, ya que las empresas o productos que vendrán o serán importados, lo harán para llevarse a casa sus ganancias. Aquí, obviamente, los únicos sobrevivientes serán los pocos empresarios exportadores bien preparados y los representantes de las compañías norteamericanas y de sus productos, que crearán algunos nuevos empleos, pero sacrificando con las importaciones y las alineaciones de sus sistemas muchas fuentes de trabajo local.
A nuestros expertos en política de comercio internacional, se les ha metido en la cabeza hacer un tratado especial con Colombia, el "gorila andino", país de gran capacidad industrial y comercial, amén de su espíritu empresarial, capital y liderazgo en exportaciones de productos no tradicionales. Lo que señala que ese "ataque comercial" lo tenemos a lejos vista, perdido. Aunque sea con nuestra "república hermana", como le gusta llamarse el presidente Uribe. Sugiero que para estar preparados para estos "salvajes ataques" hagamos como Brasil "el gran Gorila del Sur", que ha preferido dominar animales de menor tamaño, pero con mejores expectativas de comercio, como en el MERCOSUR. Es decir, prefieren tener un enfrentamiento con Chile y Argentina, para dominarlos, que entrar en competencia con el "King Kong del norte".
¿Esta el gobierno de turno y su grupo de negociadores conscientes de la magnitud del efecto "King Kong" en las empresas panameñas y sobre todo, en su fuerza laboral? ¿Saben cuánto dejará de percibir el Estado por los aranceles no cobrados y cómo los recobrarán? ¿Están los funcionarios conscientes de que abrirse a EU podría generar más desempleo y fuga de divisas, que hacerlo con países de menor envergadura? Claro, ellos no perderían su empleo, por eso no les importa. Me imagino que otra reforma tributaria viene en camino, una pequeña subida en el IVA que afectaría a toda la población, supongo que es la solución más apropiada. No sé, el ministro de Economía y Finanzas tiene la última palabra.
Sugiero que, antes de dejar pasar a cualquier King Kong a nuestras casas, empecemos por abrirnos a países más cercanos a nuestra economía, como lo han hecho importantes empresarios nacionales, invirtiendo en países centroamericanos, centroeuropeos y centroafricanos que por sus necesidades y dimensiones podremos dominar. Por el otro lado, está Costa Rica, el "jaguar centroamericano", que presenta condiciones interesantes para realizar un acuerdo de libre comercio e inversión recíproca con Panamá. Su economía y su población son de igual tamaño a la de Panamá; tiene especialistas en ingeniería de la informática, la agroindustria y el ecoturismo, sectores donde Panamá podría aceptar concejos y especialmente inversiones. Panamá, el "Águila arpía", es especialista en comercio internacional, banca, seguros, telecomunicaciones, puertos y "Hub de América", donde el país vecino carece de experiencias y podría aprender nuevos trucos saludables. Amén de las sinergias e inversiones conjuntas que se pueden establecer en la zona fronteriza. Sola basta tocarles la puerta con insistencia, empezarnos a reconocer y hacer inversiones estratégicas.
Estoy seguro que si nos acercamos a nuestros vecinos de similar peso, encontraremos grandes oportunidades a menor costo y más rápidamente, a diferencia de las grandes amenazas que implicaría abrirle las puertas a un gorila de 800 libras.
(jconte22@yahoo.com)