TLC: Ilusiones, realidades y caprichos
Ni siquiera para la aprobación de los Tratados Torrijos-Carter hubo unanimidad entre los panameños, aunque ahora todos lo celebremos y reclamemos sus beneficios.
Por estos días, el tema ha sido el Tratado de Libre Comercio que se discute aún con Estados Unidos. Pese a que el 70% de nuestra economía de servicios se vería beneficiada con sus acuerdos, algunos sectores se oponen al convenio.
Se dijo primero que se ha tratado de sorprender a la opinión pública, y que en razón de ello se negociaba a espaldas de la sociedad. Hoy se sabe que no hay tal engaño. Que negociado casi en un 95% los propios productores y comerciantes han sido testigos de los intercambios, y que ninguno de ellos se ha aprobado sin su consentimiento. Pero eso no basta, ahora se critica la supuesta decisión oficial de intentar firmar el convenio en la pasada novena ronda, otra vez - se dijo- a espaldas de los panameños. Pesada afirmación para la cual se requieren no sólo maniobras o discursos sino evidencias, y que sepamos hasta ahora los señalamientos han sido solo eso, señalamientos, cuyos méritos únicamente han desembocado en la capacidad de sembrar dudas sin sustento.
Es posible que haya quienes sigan pensando en el pueblo panameño como en una manada de ignorantes. No es serio pensar ni decir, sin embargo, que sea esa la filosofía de la actual administración. Nuestra sociedad ha evolucionado mucho políticamente, y los señalamientos, positivos o negativos, serán siempre sometidos, al duro examen de la opinión pública.
Por estos días, el tema ha sido el Tratado de Libre Comercio que se discute aún con Estados Unidos. Pese a que el 70% de nuestra economía de servicios se vería beneficiada con sus acuerdos, algunos sectores se oponen al convenio.
Se dijo primero que se ha tratado de sorprender a la opinión pública, y que en razón de ello se negociaba a espaldas de la sociedad. Hoy se sabe que no hay tal engaño. Que negociado casi en un 95% los propios productores y comerciantes han sido testigos de los intercambios, y que ninguno de ellos se ha aprobado sin su consentimiento. Pero eso no basta, ahora se critica la supuesta decisión oficial de intentar firmar el convenio en la pasada novena ronda, otra vez - se dijo- a espaldas de los panameños. Pesada afirmación para la cual se requieren no sólo maniobras o discursos sino evidencias, y que sepamos hasta ahora los señalamientos han sido solo eso, señalamientos, cuyos méritos únicamente han desembocado en la capacidad de sembrar dudas sin sustento.
Es posible que haya quienes sigan pensando en el pueblo panameño como en una manada de ignorantes. No es serio pensar ni decir, sin embargo, que sea esa la filosofía de la actual administración. Nuestra sociedad ha evolucionado mucho políticamente, y los señalamientos, positivos o negativos, serán siempre sometidos, al duro examen de la opinión pública.