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TLC y género


En los últimos meses el tema del TLC entre Panamá y Estados Unidos (EU) ha estado en la agenda pública, por las diversas rondas de negociación que están prácticamente en su fase final, así como un TLC con Singapur, casi concretado.
No se han hecho esperar las voces de distintos grupos como el agrícola, el de profesionales como los abogados/as, contadores/as públicos, los sindicatos de trabajadores/as, grupos estudiantiles, que han expresado su rechazo a través de los medios de comunicación y realizado jornadas de debate sobre el tema, declaraciones, marchas y diversas manifestaciones de protesta.
El tema de género y comercio ha estado ausente en las estadísticas oficiales, en el debate público, en los centros académicos, en el ámbito político y en otras instancias institucionales. Para ser más específica, cuando hablo de género, me refiero a los impactos potenciales que las negociaciones de los tratados comerciales internacionales pueden tener en las vidas de las mujeres. Tarea nada fácil, pues el primer obstáculo es que carecemos de los instrumentos mínimos para hacerlo con propiedad.
El primer cuestionamiento que debemos hacer es que, generalmente, estos TLC incluyen, entre otras, cláusulas ambientales, laborales, económicas y más recientemente se han incluido también las democráticas. Sin embargo, ¿por qué hasta ahora nadie menciona en los TLC una "cláusula de género"? ¿Conviene a las mujeres, y especialmente a las de sectores más vulnerables, el incremento de las relaciones comerciales con EU o con Singapur? Esta interrogante guarda estrecha relación con otra pregunta clave: ¿Están nuestros intereses como mujeres debidamente representados en estas negociaciones? Estos cuestionamientos son aplicables igualmente a cualquier negociación bilateral o multilateral.
¿Por qué es tan importante el tema de los TLC para las mujeres? Sencillamente porque tenemos un rol fundamental como sostenedoras de la economía y como reproductoras de la fuerza laboral, responsabilidad que se ha visto multiplicada a partir de la actividad reduccionista del Estado. Pero, por otro lado, la insuficiencia de reflexión, información, debate, propuestas, evidencian como aspecto clave la construcción de una estrategia de género con la participación institucional en las negociaciones comerciales para la debida representación de los intereses de las mujeres. Conviene recordar los acuerdos y las convenciones que plantean la necesaria incorporación de las mujeres a las distintas instancias de políticas públicas y la necesidad de que estén involucradas en la definición, el diseño, el desarrollo, la ejecución y la evaluación del impacto de género de tales políticas.
El Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM), ha señalado que: "si los acuerdos de libre comercio colaborarán u obstaculizarán la igualdad de género, los objetivos de desarrollo sustentable y los derechos humanos dependerá de cómo se tomarán en cuenta estas dimensiones e impactos de género. Sin embargo, no será capaz de contribuir a los objetivos de desarrollo humano, incluyendo igualdad de género y empoderamiento de las mujeres, mientras las políticas de comercio prioricen las ganancias sobre los derechos laborales, los derechos de las mujeres, y la protección del medio ambiente, e ignoren las preocupaciones de género en la formulación de las políticas ".
También señala UNIFEM que los gobiernos deben asegurar que los bloques regionales, las estructuras y convenciones internacionales adopten políticas comerciales con perspectiva de género, así como mecanismos para poner en ejecución dichas políticas.
Así, pues, las mujeres panameñas debemos tomar conciencia respecto a las posibles consecuencias que para nuestro futuro y el de nuestras familias pueden tener los TLC con EU y con Singapur.
Debemos posesionarnos y reivindicar nuestro derecho a la palabra, a la información, a la participación activa en cualquier proceso que nos afecte, y exigir que se integren en ellos las preocupaciones de género, en particular la plataforma de Beijing y los tratados internacionales de derechos humanos, sin que el tema de género se limite sólo a una sección de las negociaciones, sino que se incorpore como un tema fundamental en las negociaciones sobre inversiones y comercio . Ya lo dijo la empresaria norteamericana Christie Hefner: "Los mejores gestores son los que adoptan estrategias masculinas y femeninas para hacer negocios".

101 años de Panamá América

 
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