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"¡Tocumen encore!"


Recientemente nos enteramos leyendo el diario El Panamá América, que fue cesado de su cargo el Sr. Julio Córdoba, gerente general del Aeropuerto Internacional de Tocumen S.A., por "una investigación que éste realizó sobre las concesiones de las tiendas libres que funcionan en el terminal aéreo otorgadas por administraciones anteriores. No obstante, una fuente de la corporación detalló que otras de las causas de la renuncia podría ser que Córdoba destituyó a una funcionaria y ésta posteriormente fue restablecida en su puesto por órdenes de la Presidencia de la República."
Al examinar esa noticia sentí él estómago lleno de picante, café, ácido de baterías, mostaza china y plutonio. Harto hemos escrito respecto al tema de manzanas podridas en Tocumen a partir que la Presidencia de la República decidió "corporatizar" al aeropuerto internacional de Tocumen, a través del Decreto Ejecutivo No. 26 del 10 de abril del año en curso. Y tal como lo vaticiné, la tal "corporatización" ha resultado ser un fiasco y un engaño al pueblo panameño. El manejo de Tocumen continúa tan desastroso como antes, a pesar de los cambios cosméticos, que han informado públicamente sobrepasan los dos millones de balboas.
Recapitulando nuestra opinión en artículos anteriores, estamos conformes con la modernización del Aeropuerto de Tocumen, pero éste, al igual que todos los aeropuertos internacionales a construirse en un futuro en Panamá, deben ser privatizados para asegurar que sean regidos de forma eficaz y sin beneplácitos o fueros de ninguna índole, ya sea en la selección de recursos humanos, la asignación de espacios en la zona libre o la concesión de puentes a aerolíneas específicas. Todas estas actividades se deben desarrollar de tal manera que se permita la participación de todos los interesados en un ambiente de total transparencia para la selección de la opción sobresaliente, que es la forma que se manejan las cosas en el mercado de oferta y demanda privado.
Con casi diez mil millones de balboas de endeudamiento, el Estado panameño no está en condiciones de hacer inversiones por el orden de los 50 millones de balboas en la remodelación de Tocumen, y mucho menos en la construcción de todos los aeropuertos internacionales que el país requiere a gritos para llevar a cabo una política congruente de turismo. En Tocumen, y bajo las figuras de entidad estatal o corporación, el Estado ha demostrado con creces ser un pésimo administrador.
Esta tarea la debe realizar una empresa privada especializada en la materia y bajo estrictos lineamientos de excelencia en el servicio a los clientes (pasajeros, comerciantes y aerolíneas), seguridad y eficiente tutela de los bienes. La construcción, remodelación y administración de nuestros aeropuertos internacionales se debe efectuar a través de licitaciones internacionales abiertas sólo a empresas de probada experiencia en estos menesteres.
Al momento de la designación del Sr. Córdoba, subrayé la necesidad del nombramiento de un administrador del Aeropuerto de Tocumen subsecuente a la colocación, en la sección de clasificados de los principales medios especializados del mundo, de un anuncio solicitando un profesional con vasta experiencia en el ramo. Y que dicha selección fuese manejada por un panel de especialistas y no por la Presidencia de la República.
Adicionalmente, cuestioné el nombramiento del Gerente General y a la Junta Directiva, formada por entre otros, varios ministros de Estado del actual gobierno, por un período de diez años. El Sr. Córdoba ha sido despedido después de escasas semanas de labores. ¿Está el Estado panameño expuesto a una demanda de cancelación de contrato por parte del Sr. Córdoba, a quien legalmente se le debería cancelar la totalidad del contrato, es decir los diez años de labores? ¿O se va a manejar su despido bajo el mismo designio de las otras entidades estatales no corporatizadas, o sea, sin derecho al pago de indemnizaciones?
Ahora resulta que la subgerente de Tocumen S.A., Fátima Pérez Polo, ha sido designada por la Presidencia de la República como nueva Gerente General. Mucho nos placería examinar a la luz pública su hoja de vida para saber al dedillo si el criterio de su designación obedece a su experiencia en la administración de aeropuertos o a intereses obscuros que pretenden que no se sepa la verdad sobre las pesquisas que se llevaban a cabo en las concesiones de las tiendas libres y el nombramiento de a dedo de funcionarios en esta corporación por parte de la Presidencia de la República (so pena de despido).
¿En qué ha quedado la licitación por 50 millones de balboas que se pretendía realizar a principios de noviembre? ¿O es que se está esperando celebrarla cuando la opinión pública esté ocupada en otros casos de corrupción?
Tocumen es hasta ahora nuestra única puerta de entrada al país. Todos, sin distingos políticos, debemos asegurarnos que el manejo de esta estación aérea atienda al turista, comerciante, transeúnte y ciudadano local como un verdadero ejemplo de eficiencia administrativa donde los funcionarios de Migración y Aduanas agilicen el paso de los pasajeros de forma profesional y amable, extendiéndoles una cordial bienvenida para que su primera impresión de Panamá sea afable y refleje nuestro deseo por convertirnos en un imán para el turismo y el comercio mundial.
¡Basta ya del abuso y desuso de Tocumen! En el afán de extender su control más allá del 2004, mantener el status quo en los lucrativos negocios de la zona libre y pretender favorecer a adláteres del gobierno en la licitación de modernización de la terminal aérea, la actual Administración se ha olvidado los serios compromisos que la República afirma para la sostenida evolución del turismo y la posible selección de Panamá como sede del ALCA y "home port" para las líneas internacionales de cruceros.
Ese "no me importa", se verá reflejado en los votos castigo en las elecciones de 2004 por parte de una población harta de incompetencias. *Especialista en desarrollo de negocios internacionales.

101 años de Panamá América

 
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