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Tono de campaña 


El debate electoral ha comenzado a subir de tono en los últimos días. Por la temática y la dimensión extranacional que va cobrando, el país podría estarse dirigiendo a un inevitable choque de tendencias sociales que, en el mejor de los casos, recuerda la intensidad, la pasión y el desastre de finales de los años ochenta.

Es posible que episodios como esos sean inevitables. Si a las víctimas de las tropelías cometidas por quienes auparon la dictadura militar, el Estado, a través de la administración de Justicia les hubiera dado la respuesta adecuada, de seguro que otro sería el clima de campaña. Los parámetros de los que se debe partir para justificar o no la reedición de episodios del pasado; sin embargo, podrían ser otros. ¿No es suficiente que la agenda política nacional se llene con las tareas de desarrollo y modernización que requiere el país? ¿Hasta dónde poner a flor de piel las viejas heridas hará que surjan nuevas rivalidades? Ese distinguido político que es Ricardo Arias Calderón expresó oportunamente que "el país no puede seguir siendo prisionero de su pasado", pero el rumbo que toma hoy el debate electoral parece contradecir su sabia afirmación.

Como si eso no fuera suficiente, hace pocos días Manuel Fraga, destacado político español, fundador del Partido Popular ha calificado, justamente, de "disparate" y "error político" la decisión del juez Baltasar Garzón de iniciar investigaciones contra la dictadura franquista. Seguramente lo dice, no porque no tengan razón quienes censuran las atrocidades de ese pedazo de historia de España, sino porque "una tragedia que afectó a ambas partes" no se debe reeditar, bajo ningún pretexto. Quizás otros también tienen esos requerimientos, desde otras perspectivas.

101 años de Panamá América

 
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