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Torrijos no tiene quién lo ayude


DESDE JOVEN conocí la lotería clandestina, llamada "bolita". No porque la vendiera, sino por lo ocurrido el 14 de octubre de 1965, cuando 25 demócratas cristianos nos encarcelaron por protestar ante el Ministerio de Salud por la persecución desatada en contra de médicos directivos del partido, que combatían la corrupción del gobierno liberal.
Esa misma tarde, apresaron a quien se decía "Rey de la Bolita", Prebístero Jenkins Góndola. A nosotros, jóvenes como José Chen Barría y yo, y profesores como Carlos Arellano y Julio Rovi y el fallecido abogado José Salgueiro Peña, el Juez Nocturno de Policía nos "echó" 20 días de prisión "inconmutable", medida totalmente ilegal, que con todas las protestas que se generaron terminaron en 7. Jenkins, en menos de 24 horas, estaba libre y con su "negocio" andando.
42 años después sigo con el tema, llamado ahora "Casas Grandes"; que manejan lotería paralela a la oficial, sin que las autoridades pongan fin a una actividad ilícita que podría estar dentro de las variantes del lavado de dinero. Esos sitios, al igual que en 1965, operan con sospechosa impunidad, al frente de las autoridades. Este negocio podría estar en unos 70 u 80 millones de dólares al año, sin pagar un real de impuesto, lo cual en cierta forma explica que las autoridades lo toleren, ya que sus propietarios, por el apoyo local que requieren para que no los molesten, son muy dados a importantes contribuciones políticas.
Comencé a tocar este tema hace cinco años en los tiempos de Mireya Moscoso; le mandé a decir que un dirigente arnulfista tenía relaciones con "Casas Grandes" en Chiriquí, Bocas y Costa Rica. Escribí varios artículos sobre el tema, explicando en uno que la directora general de la Lotería, María Ramírez de García, a través de Hábeas Data presentado en su contra en la Corte Suprema, fue obligada a darme información solicitada, rebelando que los ingresos de la Lotería drásticamente disminuían y que durante su gestión no se había hecho ningún allanamiento contra ninguna Casa Grande.
Luego de esas denuncias públicas, el viceministro de Gobierno, Alejandro Pérez, de la directiva de la Lotería, me llevó a reunión de la misma, explicando allí todos mis "descubrimientos". Se dijo que como la ley era muy vieja (de 1969), había que actualizarla, además de todas esas cosas que se dicen cuando no se tienen respuestas. El presidente de la directiva, el Viceministro de Finanzas, Públio Cortés, aunque la ley señala que quien preside debe ser el Ministro de Economía o el Director General de Ingresos, dijo que antes de terminarse ese gobierno, la ley sería hecha nueva. No le creí ni jota y por eso aproveché mi participación en el Plan de Gobierno de Martín Torrijos para incluir el compromiso del nuevo gobierno de combatir ese flagelo llamado Casas Grandes, las especies de casas matrices de la lotería clandestina, en donde en oficinas bien montadas, que todos saben dónde quedan, con computadoras y con una red de celulares, dirigen la multimillonaria operación. Hasta el momento, dos años y medio después, se ha hecho muy poco al respecto; pareciera que aquellos que fueron nombrados en cargos importantes nunca se leyeron el plan de gobierno de Patria Nueva.
Si bien se han hecho algunos decomisos y las ventas de la lotería han aumentado un poco, sus "números" se siguen vendiendo impunemente en cada pueblo del país. En carta que el director de la Lotería Nacional, Israel Martínez, envía a la directora general de Ingresos, Gisela de Porras, presidenta de la Directiva de la Lotería sobre preguntas mías, éste contesta: "Hemos llegado a la conclusión que con solo la acción policiva no se puede solucionar este problema; las sanciones se han quedado insuficientes frente a la magnitud de los hechos... se debe elaborar y, esa es nuestra intención, una combinación de medidas que pueda brindarnos el éxito requerido en el combate de la lotería clandestina,... (como)... la actualización de la ley que sanciona la venta y compra... elevar estas faltas a categorías de delitos, establecer que las conductas de las casas grandes deben considerarse como actividades de blanquero de capital". En pocas palabras, no han hecho nada, porque el director de la Lotería -que parece nunca leyó el Plan de Gobierno- sabe que eso que plantea debió incluirse en las reformas del Código Penal, que durante más de tres meses acapararon la atención ciudadana.
En el anterior gobierno, como en el actual, me he ofrecido gratuitamente a ayudarlos a redactar esa legislación que nunca terminan de preparar.
Hoy las Casas Grandes deben estar "más grandes" por su semejanza con los casinos y otras casas de apuestas que los indicadores económicos señalan que, como el negocio de los celulares, están ganando toda la plata del mundo. Las Casas Grandes se aprovechan de ese sentido compulsivo que muchos panameños tienen hacia los juegos "de la suerte" como forma de mejorar su situación en sustitución del estudio, el espíritu emprendedor y el trabajo duro. Y para los que insisten, la Lotería Nacional debe mejorar sus premios, competir y pelear a nivel de marketing profesional para ganar clientes para el juego legal, vendiendo diez veces más los números del 01 al 30 que son los que vende la clandestina .El gobierno debe hacer cumplir la ley; sobre todo de darle duro a estos delitos. Hablamos de pandillas, ¿cuándo acabamos con esa pandilla que tanto se enriquece a costa de la lotería clandestina? A veces pienso que los peores enemigos que tiene Martín Torrijos están dentro del gobierno. ¿No les parece a ustedes?
(gcochez@cableonda.net)
Varias piezas de una columna del vestíbulo se trabajaron con un bisturí hasta encontrar la coloración original.
El arquitecto restaurador de Ingeniería del MEDUCA informó que las columnas fueron decoradas con ornamentos de flores tropicales.
Se observó que la cabeza de un cerdo en la pared contrasta armónicamente con la vegetación y fauna tropical.
Mientras que a las puertas de caoba nacional, instaladas a principio de siglo, se les hicieron algunos arreglos. Otras, por el deterioro, fueron sustituidas.
Ahora todos los salones del colegio tienen acondicionadores de aire. Se instaló uno digital que permite graduar la temperatura del aula.
Pero, los trabajos van más allá de la simple restauración.
Se conoció que contarán con un moderno sistema para conectarse a internet.
Por otro lado, los baños interiores fueron modernizados y se incorporaron unos para discapacitados.
El sistema de iluminación es nuevo.
El arquitecto Sued explicó que fue difícil restaurar el cielo raso decorativo del Aula Máxima, por un desnivel que presentaba.
Con el tiempo, la estructura que sostenía las maderas cedió 13 centímetros, por lo que se cambió a acero.
Gran parte del cielo raso del edificio es de metal pintado de blanco, pero curiosamente, por muchos años se creyó que era de yeso.
Lo que se hizo fue detallado y se contó con estudios de la Universidad Tecnológica de Panamá (UTP), que le garantizarán unos 75 años más.

101 años de Panamá América

 
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