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Totalitarismo con vestido sastre y tacones


La Presidenta de la República ha estado realizando una serie de maniobras que están llevando al país al borde de una crisis institucional al pretender enfrentar a los órganos Ejecutivo y Legislativo y con ello hacer tambalear la débil democracia panameña, por lo que la situación nacional se está tornando peligrosa. La Presidenta ha llegado a desconocer totalmente la voluntad del pueblo panameño expresada en las urnas el 2 de mayo de 1999, en donde claramente estableció un equilibrio de poderes fortaleciendo de esta manera la auténtica democracia panameña.
La primera maniobra de la mandataria fue convocar a sesiones extraordinarias a la Asamblea para presentar una propuesta inaceptable, tanto para la opinión pública como para la mayoría opositora en el parlamento; el gobierno tuvo que retroceder y comprometerse a presentar un proyecto de ley para la reestructuración de la institución responsable del suministro de agua potable para la población y adquirir el compromiso de su despolitización. La otra maniobra fue anunciar el recorte del presupuesto de funcionamiento de la Asamblea en un 30% limitando, considerablemente, su efectividad; anunció sin ninguna consulta las partidas circuitales, pero sin lugar a ninguna duda los legisladores oficialistas tendrán acceso por otras vías y otras figuras presupuestarias a fondos del gobierno para sus circuitos.
No conforme con esta situación anuncia, en forma de provocación, la candidatura del Dr. Winston Spadafora Franco para Magistrado de la Corte Suprema de Justicia; debo destacar que los legisladores a mi juicio cayeron en la provocación, por cuanto que nunca debieron precipitarse a rechazar esta candidatura hasta que no se hiciera oficial su presentación en el parlamento; se han desconocido por parte del Ejecutivo las funciones constitucionales de ambos órganos: el Ejecutivo candidatiza y el Legislativo rechaza o ratifica.
La medida contra el presupuesto de la Asamblea Legislativa evidencia dos cosas: La primera manifiesta un propósito de doblegar y chantajear políticamente a ese órgano del Estado y sus integrantes. La Presidenta está demostrando qué poco le importa la división de los poderes del Estado, su independencia y en el trabajo en armonía, tal como lo señala nuestra Constitución; en una acción absolutamente totalitaria quiere imponerle a la Asamblea el nombramiento del Dr.Winston Spadafora Franco para magistrado, el uso del Fondo Fiduciario, la aprobación de las reformas fiscales, por ello se realizó el recorte del presupuesto, para luego restablecerlo a cambio de alcanzar sus objetivos señalados anteriormente. La segunda revela la ausencia de reconocimiento al mandato del pueblo panameño que decidió que la oposición política dirigiera la Asamblea Legislativa. Estamos frente a un totalitarismo, pero esta vez, con vestido sastre y con tacones y eso lo demuestra la aplicación de un presidencialismo que raya en la intención exacerbada del uso del poder.
En días pasados, la mandataria declara sobre las intenciones de derrocarla, acusación que le hace directamente a la oposición en la Asamblea; esta declaración la hace en medio de la celebración del diálogo nacional, lo que puede dar al traste con esas conversaciones. Cabría preguntarse, ¿está la señora presidenta dispuesta a que el diálogo llegue a feliz conclusión? ¿Cuál es el interés en crear un estado de inestabilidad en el preciso momento en que los sectores políticos, obreros y empresariales se esfuerzan por colaborar con el gobierno para sacar al país de la crisis económica en que se encuentra? Lo que puede estar ocurriendo es que el equipo estratégico de nuestra mandataria, pueda estar calculando el diseño de un escenario de inestabilidad política que le permita crear las condiciones para asestarle un golpe a la Asamblea Legislativa, si mi hipótesis resultará acertada, éstá será una pirueta sumamente peligrosa, como jugar a la ruleta rusa. Este panorama político se hace más preocupante ante el hundimiento económico que es inocultable, por otro lado, la corrupción y la ineptitud dentro del Ejecutivo es más agobiante.
Quiero concluir señalándole a nuestra presidenta que todavía está a tiempo para corregir rumbos. Tiene que aceptar que en este país hay un equilibrio de poderes; eso lo decidió el pueblo panameño, y le instamos a que no camine por los senderos del totalitarismo, porque eso puede provocar una crisis imposible de manejar. Quiero recordarle a la mandataria el principio hegeliano: "La historia se repite en espiral" y que tanto fue esgrimido por su esposo, el Dr. Arnulfo Arias Madrid. Una crisis similar se vivió en 1968.
Quiero exhortarle a que apoye al diálogo nacional; usted es la principal responsable del éxito o fracaso del diálogo. Que no sea un engaño, una cortina de distracción a favor de su gobierno ni de ninguno de los problemas que agobian a la población. Aspiramos a que ese diálogo sea una esperanza, sobre todo para los que menos tienen, y para que los que más tienen, se les garantice la seguridad de lo que poseen, y para que puedan invertir para el bienestar de las mayorías desposeídas.

101 años de Panamá América

 
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