Trabajo honrado es pan bien ganado
"El trabajo honrado es pan bien ganado", así reza un viejo adagio que ejemplariza a un humilde vendedor de revistas que sin recibir un salario fijo logró educar a sus dos hijos y mantener debidamente a su familia.
Maximino Castillo, oriundo de El Cristo de Aguadulce, provincia de Coclé, se dedica al comercio informal desde hace 25 años. Inició vendiendo frutas en una esquina en avenida B, junto a la entrada de la antigua terminal de transporte del interior del país, donde hasta la fecha se mantiene.
Ahora vende todo tipo de revistas de segunda en buen estado, periódicos, peinillas, lazos, programas de carreras de caballo, semanarios, selecciones, entre otros productos.
El humilde trabajador relata con añoranza su experiencia en las ventas de antes, "anteriormente la cosa estaba buena, había mucho movimiento y todo estaba bien".
Castillo aseguró que cuando existía la terminal de transporte en ese punto, vendía más de 30 balboas diarios, dinero que le alcanzaba para mantener a su familia y educar a sus hijos.
Reveló que actualmente recibe ingresos por el orden de los 15 balboas al día en el puesto.
Indicó que tiene dos hijos que cursaban estudios universitarios, sin embargo, la oportunidad de laborar hizo que ambos las dejaran, pero mantienen sus trabajos. Uno de ellos viaja con frecuencia a Alemania por asuntos laborales.
Explicó que con el traslado de la terminal, la venta mermó considerablemente, sin embargo, se mantuvo en el sitio, pues había un poco de actividad por el correo que se encontraba a pocos metros de donde comercializa, empero hace unas semanas lo cerraron y ahora aseguró que la actividad es prácticamente nula.
A pesar de todo Castillo permanece en su sitio al que llega a las 5:30 de la mañana y se retira alrededor de las 2:00 de la tarde por que además realiza otra actividad.
"Por lo mal que están las ventas se puede decir que estoy en las últimas en este sitio, en vista que ya no vendo casi nada, si no fuera por la compra de periódicos ya hubiera cerrado hace rato, eso es lo que me mantiene mientras aquí, pero pronto me voy", reiteró.
Sobre la excusa de muchos jóvenes de que no hay trabajo dijo que son pretextos para no laborar, puesto que trabajo sí hay, lo que ocurre es que no son flojos.
"Aquí vienen a cada rato a pedirme plata, en ocasiones ni siquiera me dejan llegar cuando ya me están pidiendo un balboa, así no es la cosa", replicó el comerciante.
Castillo, quien al momento de la entrevista se recuperaba de una fractura en su mano izquierda manifestó que aún así viene a trabajar. Como si fuera poco, informó que ya no cierra tan tarde como antes, por lo que se ha visto en la necesidad de vender pollos asados en Arraiján donde reside, para compensar la pérdida del negocio original.
Para ello, Castillo empieza este trabajo extra a las 3:00 de la tarde, cerca del Primer Ciclo Estella Sierra, en la barriada La Paz. Instó a los jóvenes a que no esperen que el trabajo les llegue, pues oportunidades hay, sólo hace falta un poco de ingenio y ganas de laborar.
Maximino Castillo, oriundo de El Cristo de Aguadulce, provincia de Coclé, se dedica al comercio informal desde hace 25 años. Inició vendiendo frutas en una esquina en avenida B, junto a la entrada de la antigua terminal de transporte del interior del país, donde hasta la fecha se mantiene.
Ahora vende todo tipo de revistas de segunda en buen estado, periódicos, peinillas, lazos, programas de carreras de caballo, semanarios, selecciones, entre otros productos.
El humilde trabajador relata con añoranza su experiencia en las ventas de antes, "anteriormente la cosa estaba buena, había mucho movimiento y todo estaba bien".
Castillo aseguró que cuando existía la terminal de transporte en ese punto, vendía más de 30 balboas diarios, dinero que le alcanzaba para mantener a su familia y educar a sus hijos.
Reveló que actualmente recibe ingresos por el orden de los 15 balboas al día en el puesto.
Indicó que tiene dos hijos que cursaban estudios universitarios, sin embargo, la oportunidad de laborar hizo que ambos las dejaran, pero mantienen sus trabajos. Uno de ellos viaja con frecuencia a Alemania por asuntos laborales.
Explicó que con el traslado de la terminal, la venta mermó considerablemente, sin embargo, se mantuvo en el sitio, pues había un poco de actividad por el correo que se encontraba a pocos metros de donde comercializa, empero hace unas semanas lo cerraron y ahora aseguró que la actividad es prácticamente nula.
A pesar de todo Castillo permanece en su sitio al que llega a las 5:30 de la mañana y se retira alrededor de las 2:00 de la tarde por que además realiza otra actividad.
"Por lo mal que están las ventas se puede decir que estoy en las últimas en este sitio, en vista que ya no vendo casi nada, si no fuera por la compra de periódicos ya hubiera cerrado hace rato, eso es lo que me mantiene mientras aquí, pero pronto me voy", reiteró.
Sobre la excusa de muchos jóvenes de que no hay trabajo dijo que son pretextos para no laborar, puesto que trabajo sí hay, lo que ocurre es que no son flojos.
"Aquí vienen a cada rato a pedirme plata, en ocasiones ni siquiera me dejan llegar cuando ya me están pidiendo un balboa, así no es la cosa", replicó el comerciante.
Castillo, quien al momento de la entrevista se recuperaba de una fractura en su mano izquierda manifestó que aún así viene a trabajar. Como si fuera poco, informó que ya no cierra tan tarde como antes, por lo que se ha visto en la necesidad de vender pollos asados en Arraiján donde reside, para compensar la pérdida del negocio original.
Para ello, Castillo empieza este trabajo extra a las 3:00 de la tarde, cerca del Primer Ciclo Estella Sierra, en la barriada La Paz. Instó a los jóvenes a que no esperen que el trabajo les llegue, pues oportunidades hay, sólo hace falta un poco de ingenio y ganas de laborar.