Trabajo y estudio
No existe fórmula mágica para lograr el desarrollo de un país que no pase por grandes esfuerzos y sacrificios dedicados al trabajo y al estudio. Así lo comprenden los líderes que han orientado a las naciones hacia su liberación y su riqueza. Los resultados históricos también lo demuestran, premiando a los pueblos laboriosos y estudiosos con mejores niveles de dignidad y bienestar tanto para el individuo como para la sociedad donde vive. Hay que dedicar más tiempo al estudio y al trabajo si realmente queremos progresar. El ocio y la ignorancia constituyen graves obstáculos para alcanzar los horizontes cada vez más lejanos a que aspira todo ser humano.
Esta aseveración que pareciera una verdad indiscutible, no siempre cuenta con muchos seguidores. Una tradición de dependencia alimentada por la tesis de que la solución de todos nuestros males puede estar en ganarnos la lotería, coloca el trabajo y el estudio como una alternativa evitable y poco popular. Mucha gente espera que el maná caiga del cielo y prefieren observar cómo otros trabajan en la construcción de un mejor destino mientras se quejan de la desgracia del propio.
Por esta razón el anuncio de un día libre adicional y la reducción del calendario escolar son medidas recibidas con alegría, especialmente entre los que no quieren ver las consecuencias que estas decisiones tienen sobre la economía y el desarrollo. Dejar de producir un día como Nación nos coloca en clara desventaja competitiva con relación a los pueblos que aprovechan toda oportunidad para contribuir a la creación de su riqueza y, del mismo modo, dejar de estudiar nos limita el desarrollo del conocimiento tan necesario en estos días para hacer un aporte constructivo al desarrollo. En un caso se pierde el presente y en el otro el futuro.
Este gobierno ha sido muy pródigo en conceder días de descanso tanto para el trabajo como para el estudio. Una de las primeras medidas de la actual Ministra de Educación fue reducir el calendario escolar bajo la excusa de que las escuelas no estarían listas para la fecha de inicio, sin estudiar la posibilidad de añadir este tiempo al final del período. La otra tiene que ver con el Ministro de Trabajo al conceder dos días de asueto en los últimos dos meses. Ojalá comencemos el próximo siglo con otra actitud. El día libre concedido por las autoridades tiene un doble efecto negativo; por una parte la pérdida de tiempo que supone, y por la otra el mal ejemplo que establece cuando el gobierno proyecta una imagen de despreocupación por el trabajo y el estudio.
Esta aseveración que pareciera una verdad indiscutible, no siempre cuenta con muchos seguidores. Una tradición de dependencia alimentada por la tesis de que la solución de todos nuestros males puede estar en ganarnos la lotería, coloca el trabajo y el estudio como una alternativa evitable y poco popular. Mucha gente espera que el maná caiga del cielo y prefieren observar cómo otros trabajan en la construcción de un mejor destino mientras se quejan de la desgracia del propio.
Por esta razón el anuncio de un día libre adicional y la reducción del calendario escolar son medidas recibidas con alegría, especialmente entre los que no quieren ver las consecuencias que estas decisiones tienen sobre la economía y el desarrollo. Dejar de producir un día como Nación nos coloca en clara desventaja competitiva con relación a los pueblos que aprovechan toda oportunidad para contribuir a la creación de su riqueza y, del mismo modo, dejar de estudiar nos limita el desarrollo del conocimiento tan necesario en estos días para hacer un aporte constructivo al desarrollo. En un caso se pierde el presente y en el otro el futuro.
Este gobierno ha sido muy pródigo en conceder días de descanso tanto para el trabajo como para el estudio. Una de las primeras medidas de la actual Ministra de Educación fue reducir el calendario escolar bajo la excusa de que las escuelas no estarían listas para la fecha de inicio, sin estudiar la posibilidad de añadir este tiempo al final del período. La otra tiene que ver con el Ministro de Trabajo al conceder dos días de asueto en los últimos dos meses. Ojalá comencemos el próximo siglo con otra actitud. El día libre concedido por las autoridades tiene un doble efecto negativo; por una parte la pérdida de tiempo que supone, y por la otra el mal ejemplo que establece cuando el gobierno proyecta una imagen de despreocupación por el trabajo y el estudio.