Trabalenguas entre el agro y el ALCA
La semana pasada se llevaron a cabo dos eventos que, a pesar de haberse dado dentro de marcos de referencia totalmente distintos, ameritan una reflexión sobre el contenido expuesto en ambos acontecimientos.
El primero se refiere a la presentación que hiciera Pedro Adán Gordón, ministro de Desarrollo Agropecuario, durante la reunión del Club Rotario de Panamá. El funcionario - ligado al campo en referencia desde que Rubén Darío Carles estuviera a cargo de dicha cartera en la década de los "60 - enfocó su exposición hacia el aspecto rural panameño y sus perspectivas de transformación para el período 2001- 2010.
El dato más interesante que mencionó el conferencista fue, que desde la creación del MIDA en los años "70, el aporte agropecuario al producto interno bruto nacional ha ido disminuyendo gradualmente, al punto que no existía un esquema coherente sobre la materia al momento en que la presidenta Mireya Moscoso lo designara ministro del ramo en septiembre de 2000.
El conferencista sustentó la nueva estrategia gubernamental para el desarrollo del sector en tres pilares fundamentales: equidad, competitividad e institucionalidad. De igual manera consideró la integración nacional como elemento indispensable para poder rivalizar con ese nuevo mundo globalizado, y que se percibe diariamente por las fluctuaciones de oferta y demanda que se producen dentro de los mercados internacionales. Reconoció también la necesidad de rediseñar todo los parámetros existentes, educar al personal de campo, fortalecer los gobiernos locales y reestructurar los programas que llevan a cabo las agencias de la institución dentro de las 10 regiones en que está dividida la República de Panamá.
A pesar de haber formulado un concepto de equidad basado en la interrelación entre el sector público y el privado, el ministro Gordón, lejos de entrar en detalles de cómo se propone lograr que esa fusión opere de manera armónica y productiva para el bienestar del país, mencionó la necesidad de que el Gobierno invierta en 3 años más de 700 millones de balboas para alcanzar lo antes dicho.
Horas antes, la presidenta Mireya Moscoso había inaugurado la sede pro témpore del ¡rea de Libre Comercio de las Américas (ALCA), asunto importantísimo a escala hemisférica y que la República de Panamá ostentará hasta el 28 de febrero de 2003. En su disertación, tal y como lo reprodujera El Panamá América en su momento, la primera autoridad nacional manifestó lo siguiente: "los gobernantes nos preguntamos si el sector empresarial ha entendido su papel y su responsabilidad dentro de este nuevo esquema económico, y persiste en exigir al Gobierno que sea éste quien genere el crecimiento y desarrollo, cuando evidentemente esto no forma parte del libreto de este nuevo modelo de desarrollo".
¿En qué quedamos? ¿Cómo podemos interpretar entonces las palabras del ministro Gordón - encargado de manejar uno de los componentes más importantes dentro de este proyecto americano de comercio - cuando hablaba de los planes estatales para activar la actividad agropecuaria nacional?
Para complicar aún más el rumbo que se le pretende dar a la cosa pública, la presidenta Moscoso añadió que "todavía Panamá está pagando cara la irresponsabilidad de nuestros gobernantes que por mucho tiempo nos mantuvieron al margen de la Organización Mundial de Comercio".
¡Por favor! ¿Somos acaso dos países - el público y el privado - o uno solo trabajando hacia una meta común? El Gobierno - por más que quiera - no puede distanciarse más de su responsabilidad como garante principal del bienestar que deben gozar todos los panameños. Infortunadamente pareciese, cada vez con mayor frecuencia, que esta postura inadecuada de culpas ajenas y vaivenes se irá acrecentando durante el tiempo que le queda a la actual administración gubernamental. ¡Qué pena! (bermudez@sinfo.net)
El primero se refiere a la presentación que hiciera Pedro Adán Gordón, ministro de Desarrollo Agropecuario, durante la reunión del Club Rotario de Panamá. El funcionario - ligado al campo en referencia desde que Rubén Darío Carles estuviera a cargo de dicha cartera en la década de los "60 - enfocó su exposición hacia el aspecto rural panameño y sus perspectivas de transformación para el período 2001- 2010.
El dato más interesante que mencionó el conferencista fue, que desde la creación del MIDA en los años "70, el aporte agropecuario al producto interno bruto nacional ha ido disminuyendo gradualmente, al punto que no existía un esquema coherente sobre la materia al momento en que la presidenta Mireya Moscoso lo designara ministro del ramo en septiembre de 2000.
El conferencista sustentó la nueva estrategia gubernamental para el desarrollo del sector en tres pilares fundamentales: equidad, competitividad e institucionalidad. De igual manera consideró la integración nacional como elemento indispensable para poder rivalizar con ese nuevo mundo globalizado, y que se percibe diariamente por las fluctuaciones de oferta y demanda que se producen dentro de los mercados internacionales. Reconoció también la necesidad de rediseñar todo los parámetros existentes, educar al personal de campo, fortalecer los gobiernos locales y reestructurar los programas que llevan a cabo las agencias de la institución dentro de las 10 regiones en que está dividida la República de Panamá.
A pesar de haber formulado un concepto de equidad basado en la interrelación entre el sector público y el privado, el ministro Gordón, lejos de entrar en detalles de cómo se propone lograr que esa fusión opere de manera armónica y productiva para el bienestar del país, mencionó la necesidad de que el Gobierno invierta en 3 años más de 700 millones de balboas para alcanzar lo antes dicho.
Horas antes, la presidenta Mireya Moscoso había inaugurado la sede pro témpore del ¡rea de Libre Comercio de las Américas (ALCA), asunto importantísimo a escala hemisférica y que la República de Panamá ostentará hasta el 28 de febrero de 2003. En su disertación, tal y como lo reprodujera El Panamá América en su momento, la primera autoridad nacional manifestó lo siguiente: "los gobernantes nos preguntamos si el sector empresarial ha entendido su papel y su responsabilidad dentro de este nuevo esquema económico, y persiste en exigir al Gobierno que sea éste quien genere el crecimiento y desarrollo, cuando evidentemente esto no forma parte del libreto de este nuevo modelo de desarrollo".
¿En qué quedamos? ¿Cómo podemos interpretar entonces las palabras del ministro Gordón - encargado de manejar uno de los componentes más importantes dentro de este proyecto americano de comercio - cuando hablaba de los planes estatales para activar la actividad agropecuaria nacional?
Para complicar aún más el rumbo que se le pretende dar a la cosa pública, la presidenta Moscoso añadió que "todavía Panamá está pagando cara la irresponsabilidad de nuestros gobernantes que por mucho tiempo nos mantuvieron al margen de la Organización Mundial de Comercio".
¡Por favor! ¿Somos acaso dos países - el público y el privado - o uno solo trabajando hacia una meta común? El Gobierno - por más que quiera - no puede distanciarse más de su responsabilidad como garante principal del bienestar que deben gozar todos los panameños. Infortunadamente pareciese, cada vez con mayor frecuencia, que esta postura inadecuada de culpas ajenas y vaivenes se irá acrecentando durante el tiempo que le queda a la actual administración gubernamental. ¡Qué pena! (bermudez@sinfo.net)