Tráfico, el mal de Panamá
La ciudad de Panamá se ha convertido, en las últimas semanas, en la ciudad más lenta y complicada de América Latina. Unos dicen que son las construcciones en la ciudad, la falta de semáforos, y a la disminución del galón de combustible. Todos tienen de alguna manera razón, pero la verdad es otra: Es la falta de planificación y comunicación con la sociedad en general.
Los días 30 y 31 de octubre del presente año, se dieron los tranques más complicados en la Ciudad. Si recuerda querido lector, usted no encontró ningún motorizado o policía de tránsito; es decir, fue la falta de planificación, seguimiento y control. Si es verdad que hay construcciones en la ciudad, y esto es para mejorar las vías y continuar el crecimiento. Pero lo que es imperdonable es la falta de planificación y criterio para acelerar las vías con control y seguimiento de los encargados del tránsito.
La ciudad de Panamá, como cualquiera de América Latina, enfrenta el problema de un crecimiento desproporcionado. En Panamá, la única vía de escape son los corredores. Cuente que el Corredor Norte es, sin duda, la desidia, la falta de compromiso y creo que la burla contra los panameños; quince años después no hay manera que este consorcio termine su responsabilidad hasta la 24 de Diciembre. Y el Corredor Sur es la falta de interés y poco le importa; no son capaces de buscar alternativas para mejorar la circulación.
Los corredores, sin duda, son una solución a corto y mediano plazo, pero tiene que existir una regulación que sea capaz de ordenar y orientar. No pueden ser sólo cobradores del servicio, sin responsabilidad ciudadana. No es justificable que las tarjetas de los corredores valgan B/ 5.00 cuando deben ser un instrumento para acelerar el proceso de cobro; por lo tanto, lo justo es regalar la tarjeta y que los dueños de vehículos puedan comprar el servicio. En otros lados del mundo, la tarjeta es un instrumento para mejorar la circulación, pero aquí, en Panamá, es un costo adicional para el dueño del vehículo.
Panamá se está convirtiendo en un centro turístico de nivel, por su diversidad, su capacidad de atraer negocios, segunda residencia, compras en almacenes, sistema de interconexión mundial, etc. Nuestra ciudad se hace cada día más competitiva, por lo que tenemos entonces que superar los escollos de la red vial con sagacidad, creatividad, compromiso y comunicación. Todas las ciudades pasan por un proceso similar de transición; están construyendo la cinta costera, los ocho pasos vehiculares, un sistema de semáforos inteligentes, etc. Avanzamos en la vía correcta. Nos falta, sin duda, la planificación y la capacidad para garantizar a los usuarios del sistema, agilidad, control y seguimiento.