default

Tranquilidad delincuencial




Es de antología, aunque no por ello menos preocupante. El que un narcotraficante acuda feliz y tranquilo con 700 kilos de drogas a un supermercado, puede ser considerado como un indicativo de la confianza con que operan estos delincuentes en el país.
Esta semana las autoridades han dado duros golpes al narcotráfico, pero una noticia como la que comentamos pone los pelos de punta. Nadie se puede imaginar que, detenido en el semáforo, el auto vecino lleva semejante carga.
Por un lado demuestra que los niveles de producción de la droga superan los cálculos imaginarios que se puede hacer un ciudadano común y corriente, y por otro que los esfuerzos nacionales e internacionales están a la zaga de las cada vez más creativas corporaciones del crimen.
Es el mercado paralelo e ilegal que nos inunda, y resulta cada vez menos creíble que tal tráfico se produzca sin la complicidad de quienes tienen la misión, precisamente, de impedirlo. O en su lugar que los organismos encargados de combatir este flagelo no están en condiciones profesionales, presupuestarias o de equipo para contrarrestarla. Bueno sería saber si es que algunos sectores de poder han decidido plegarse al delito, si este les está dejando jugosas ganancias, y las pérdidas en vidas que esto está ocasionando.
A principios de la presente década una de las buenas cosas que realizó la anterior administración fue la de crear, comunidad por comunidad, los llamados Vecinos Vigilantes, una especie de componente comunitario de la policía que en Canadá obtuvo tan buen éxito que fue exportada como práctica saludable hacia varios países, entre esos Panamá.
¿Qué se hicieron los Vecinos Vigilantes de Panamá?, ¿existen aun?, ¿están siendo respaldados? o es que aquello de la comunidad debe ayudar a combatir el delito es demagogia pura.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América