Transporte al límite
Las imágenes de las miles de personas hacinadas por estos días en las diversas terminales de transporte del país, especialmente la de Albrook, sometidos a la incierta espera de un bus que los llevara o trajera a su destino, ya sea entre la capital panameña y la ciudad de David o cualquier otro punto de las provincias, se convirtió en la peor pesadilla de los usuarios. El congestionado transporte masivo, la pésima organización y las arbitrariedades de los dueños de buses y sus arrogantes conductores se convirtió en la cruda realidad que tendrá que ser evaluada por las autoridades para ponerle fin al “vía crucis” que sufrieron por estos días los panameños.
No obstante, lo inaceptable de esta situación es que la administradora de la ruta, Azucena Díaz, manifestara a los medios que “es algo imprevisto y que a todas las compañías les pasa”. ¿Realmente no pudieron sus administradores prever el aumento de la demanda por estos días de asueto? La respuesta puede observarse en el cansancio de los pasajeros, el mal servicio del transporte, el “no voy” entre los conductores y el “no hay” de los burócratas. Y a estas precariedades sufridas durante la larga espera que padecieron los panameños de a pie, se sumaron los carteristas que aprovecharon las aglomeraciones para sus fechorías. Una vez más, las vacaciones sirvieron para evidenciar que el servicio del transporte público que se ofrece al pueblo se encuentra al borde del colapso.