Transporte público moderno
Tomar un transporte público, en la mayoría de los países del orbe, es una experiencia reconfortante que, permite al usuario disfrutar del panorama recorrido, ya sea por trenes, buses o taxis. Asientos confortables, vehículos en óptimas condiciones mecánicas, conductores y personal amable, dispuesto a hacer placentero su utilización. En Panamá, país que se precia de un centro bancario internacional, de un Canal Interoceánico, utilizado por todas las naciones del mundo, y con pretensiones de destino importante de turismo internacional, no puede seguir soslayando la necesidad de modernizar, cuanto antes, todos los medios de movilización de pasajeros.
Se ha divulgado, que el Banco Nacional de Panamá va a prestar varios millones de dólares a los administradores del transporte de pasajeros para la compra de nuevos equipos rodantes y arreglos importantes a los que utilizan hoy. Pero no se ha informado a la ciudadanía, quién y cómo, va a vigilar el cumplimiento del buen uso de esos fondos, su programación y acatamiento al plan de repago del compromiso con el banco. ¿Se va a renovar el equipo rodante, impidiendo a los deteriorados autos seguir amenazando a los usuarios? ¿Se va a impedir la instalación de equipo de sonidos, diferentes al radio normal que viene instalando de fábrica? ¿Se va a vigilar el número de pasajeros, de manera que, sólo utilicen el servicio los que tienen asiento disponible?. Pregunto, además, ¿se va a verificar el mantenimiento preventivo de cada automóvil? ¿Se va a exigir a los dueños, la responsabilidad de escoger conductores de comprobada solvencia profesional, con un salario cónsono, evitando las carreras y el poco importa en el manejo? ¿Se les va a exigir un seguro de responsabilidad a terceros por los accidentes en que incurran?. De comprobarse su renuencia, o la incapacidad de los actuales propietarios en renovar la flota vehícular. ¿Se permitirá a otros participar en ese servicio público?.
De ninguna manera se puede dejar a los usuarios a merced de la buena o mala voluntad de los actuales amos del transporte público, para eso existen leyes y personas responsables de hacerlas cumplir.
No se puede aceptar en justicia, un aumento al pasaje, si no va acompañado de la obligación de modernizar completamente tanto el equipo rodante como el equipo humano que lo administra. Acabemos de una vez por todas con los "Diablos Rojos". "Los Amarillos" y de todos los colores que actualmente, y hasta con rótulos en inglés de "School Bus" de diferentes ciudades estadounidenses, circulan por las calles de nuestro país, sin siquiera tomarse el trabajo de eliminar los instructivos en ese idioma, además de confundir su uso distinto al de un "School Bus". Tiene la oportunidad de oro, el gobierno, de aprovechar la actual polémica dentro del transporte, para poner a Panamá a tono con las grandes ciudades del mundo, con un servicio de pasajeros de primera: ágil, moderno y confiable.
Se ha divulgado, que el Banco Nacional de Panamá va a prestar varios millones de dólares a los administradores del transporte de pasajeros para la compra de nuevos equipos rodantes y arreglos importantes a los que utilizan hoy. Pero no se ha informado a la ciudadanía, quién y cómo, va a vigilar el cumplimiento del buen uso de esos fondos, su programación y acatamiento al plan de repago del compromiso con el banco. ¿Se va a renovar el equipo rodante, impidiendo a los deteriorados autos seguir amenazando a los usuarios? ¿Se va a impedir la instalación de equipo de sonidos, diferentes al radio normal que viene instalando de fábrica? ¿Se va a vigilar el número de pasajeros, de manera que, sólo utilicen el servicio los que tienen asiento disponible?. Pregunto, además, ¿se va a verificar el mantenimiento preventivo de cada automóvil? ¿Se va a exigir a los dueños, la responsabilidad de escoger conductores de comprobada solvencia profesional, con un salario cónsono, evitando las carreras y el poco importa en el manejo? ¿Se les va a exigir un seguro de responsabilidad a terceros por los accidentes en que incurran?. De comprobarse su renuencia, o la incapacidad de los actuales propietarios en renovar la flota vehícular. ¿Se permitirá a otros participar en ese servicio público?.
De ninguna manera se puede dejar a los usuarios a merced de la buena o mala voluntad de los actuales amos del transporte público, para eso existen leyes y personas responsables de hacerlas cumplir.
No se puede aceptar en justicia, un aumento al pasaje, si no va acompañado de la obligación de modernizar completamente tanto el equipo rodante como el equipo humano que lo administra. Acabemos de una vez por todas con los "Diablos Rojos". "Los Amarillos" y de todos los colores que actualmente, y hasta con rótulos en inglés de "School Bus" de diferentes ciudades estadounidenses, circulan por las calles de nuestro país, sin siquiera tomarse el trabajo de eliminar los instructivos en ese idioma, además de confundir su uso distinto al de un "School Bus". Tiene la oportunidad de oro, el gobierno, de aprovechar la actual polémica dentro del transporte, para poner a Panamá a tono con las grandes ciudades del mundo, con un servicio de pasajeros de primera: ágil, moderno y confiable.