Tras el estímulo a la economía...¿el diluvio?
Nueva York (EE.UU.). Febrero es un mes contradictorio. En medio del frío invernal, despertamos de nuestro letargo para recibir a una primavera que siempre se demora. Y es en medio de esa ironía, que en Estados Unidos atestiguamos la incipiente desilusión respecto al todavía joven y robusto mandato del presidente Obama. Las encuestas demuestran que la opinión pública tiene en gran estima al joven presidente (60% aprueba sus esfuerzos), quien se ha mostrado muy adepto a enfrentar los problemas de frente, con una mezcla de asertividad y humilde disposición.
Hace unos días, la esperanza de Obama tuvo su límite de paciencia. El reto a superar fue la aprobación del paquete de estímulo a la economía estadounidense, una complicada ley de más de mil páginas que consigna $787,000 millones a proyectos de infraestructura, exenciones fiscales e investigación en energías renovables. Durante estas negociaciones fueron evidentes los quiebres entre el Presidente Obama, sus congresistas demócratas y la oposición republicana. Al final, Obama consiguió el apoyo de tres senadores republicanos para pasar la medida, si bien ningún congresista republicano de la cámara baja apoyó la ley.
Gran parte del conflicto en el diseño de la legislación recayó en la agresividad de la vocera del Congreso, Nancy Pelosi, líder de la caótica cámara baja. Obama quería enviar un mensaje de unidad y con ello, protagonizó un acercamiento con el liderazgo republicano en la primera etapa de la negociación, algo que Pelosi consideró como un error. Acostumbrada a las aplanadoras políticas, Pelosi quería combatir fuego con fuego. Una asistente cercana a la congresista, en una entrevista concedida a Time, señaló sin mucho pudor: "En el día, todos votarán en contra tuya y después vendrán a tu fiesta en la noche".
La aprobación de la medida fue una victoria agridulce para Obama. Si bien la opinión pública estadounidense consideró la actuación de los republicanos como un estorbo, sin duda ellos lograron manchar el lustre de la propuesta. Al final, de acuerdo a encuestas de Opinion Dynamics, un 51% de los americanos apoyó la ley de estímulo a la economía tal y como se aprobó, mientras que un 50% no estuvo de acuerdo con la actuación de la oposición republicana en este caso.
Esto no significa el fin de los congresistas republicanos. Tras la victoria de Bill Clinton, los republicanos orquestaron la aplastante reconquista del Congreso en 1994 tras 40 años de dominación demócrata con el "Contrato con America", una guía específica de principios conservadores que alcanzó gran popularidad y consolidó a su líder, Newt Gingrich, como la figura indiscutible del Partido Republicano de aquel entonces. Y si bien Gingrich se retiró de la vida pública en desgracia tras su morboso rol en escándalos que afectaron a Clinton, visto el presente contexto, hay quienes desean ver a Gingrich y a los conservadores de viejo cuño regresar de la ultratumba política para armar una insurrección similar en contra de Obama.
Por otro lado, los mercados no reaccionaron favorablemente a la medida de estímulo a la economía. El índice Dow Jones Industrials hoy gravita por mínimos de seis años, en parte porque los inversionistas no están seguros como el plan de estímulo de la economía se traducirá en beneficios a corto plazo. Si bien ésta no es una métrica confiable, refleja el pulso de los inversionistas, quienes están recortando pérdidas e invirtiendo en oro y en otras alternativas menos riesgosas.
Por ahora, al parecer la esperanza triunfó -pero para Obama la primavera todavía se demora.