Tras el saqueo del Xtra
Lo ocurrido el jueves pasado en la 24 de Diciembre es pésima noticia. La información voló por todos los rincones del planeta, proyectando una imagen que poco se diferencia del paupérrimo Haití. Miles de ciudadanos de todas las edades saqueando lo que quedaba de un supermercado, desafiando el peligro de que las debilitadas estructuras colapsaran sobre ellos.
Del otro extremo, la Policía Nacional sorprendida por la multitud, cruzada de brazos, sin poder hacer nada. No la culpamos. El hábito no hace al monje. Y los uniformes, equipo y ejercicios militares del 3 de Noviembre, de nada le sirve si no se acompañan de un entrenamiento policial (no militar) adecuado frente a la diversa gama de situaciones de alteración del orden y la seguridad que puede darse, de las cuales una de las más comunes es el tumulto que sigue a un fuego.
Otros países han tenido situaciones similares que, no por su descomunal envergadura, justificaron, en su momento, la incapacidad de la policía; ni la eximieron de las críticas, ni evitaron las renuncias y los pases a retiro. Igual debiera ocurrir aquí, especialmente lo último. Lo acontecido no puede volver a permitirse. Con cosas así, estamos espantando las inversiones. Imaginemos un fuego -Dios no lo quiera- en un centro comercial de Paitilla. Y para eso, igual que los bomberos, debieran prepararse constantemente, más que gastar tiempo y recursos en guerrilleros, terroristas y otros fantasmas. Nuestro problema principal es la delincuencia común, no las agresiones externas.
Cuando por los años 70 se dio el gran apagón en Nueva York -que fue tema de libros y películas- con su correspondiente saqueo, la policía salió a poner orden y, tras de ella siguió la Guardia Nacional. En Los Angeles y Miami ocurrieron situaciones similares debido a tumultos raciales, y la policía hizo de todo, menos cruzarse de brazos. Aún así rodaron cabezas. ¿Por qué? Porque se puede repetir y convertir en una conducta social por mera imitación.
Entiéndase, no hablamos de masacrar a nadie, como sí se hizo una vez en Caracas, cuando la gente bajó de los cerros a saquearlo todo, tras un incendio como el del Xtra. Hablamos de prevenir y reprimir rápidamente, con fuerza razonable, con el mismo entusiasmo que de vez en cuando despliegan frente a los estudiantes, imponiendo orden y respeto, que es su deber constitucional. Frente a lo acontecido, Gustavo Pérez, el jefe de la Policía, lo menos que debe hacer es renunciar.
Artículo 8: Los principales órganos colegiados de gobierno de la UP son: Consejo General Universitario, Consejo Académico, Consejo Administrativo, Consejo de Investigación, Consejos de Facultades, Consejo de Centros Regionales, Juntas de Facultad, Juntas de Centro Regional, otros que el Estatuto determine.
Artículo 11 . 11: El Consejo General Universitario designará al Defensor de los Derechos de los Universitarios.
Artículo 12: Una representación de las autoridades formará parte de los Consejos Académico y Administrativo, de manera que no se repitan todas las autoridades en todos los Consejos.
Artículo 29: Las autoridades universitarias elegidas durarán en su cargo 5 años y no podrán ser postuladas para el mismo cargo por los 2 períodos siguientes.
Artículo 35: Se establece la Carrera Académica, que normará lo relativo al ingreso, desarrollo, perfeccionamiento, escalafón y egreso del personal académico.
Artículo 37: Al cumplir 75 años de edad, el personal académico de la UP cesará en sus funciones en la institución.
Artículo 45: Se reconoce la Carrera Administrativa de la UP, que se desarrollará mediante reglamento especial, sobre la base de estabilidad, escalafón y sistema de méritos.
Artículo 63: La UP podrá establecer un fondo especial complementario, con la finalidad de incrementar la cuantía del tope monetario de las jubilaciones y pensiones.
Artículo 70: El personal académico y administrativo conservará los derechos adquiridos conforme a las normas vigentes con anterioridad a la presente ley.
Artículo 71: Esta ley comenzará a regir a partir de su promulgación.
Del otro extremo, la Policía Nacional sorprendida por la multitud, cruzada de brazos, sin poder hacer nada. No la culpamos. El hábito no hace al monje. Y los uniformes, equipo y ejercicios militares del 3 de Noviembre, de nada le sirve si no se acompañan de un entrenamiento policial (no militar) adecuado frente a la diversa gama de situaciones de alteración del orden y la seguridad que puede darse, de las cuales una de las más comunes es el tumulto que sigue a un fuego.
Otros países han tenido situaciones similares que, no por su descomunal envergadura, justificaron, en su momento, la incapacidad de la policía; ni la eximieron de las críticas, ni evitaron las renuncias y los pases a retiro. Igual debiera ocurrir aquí, especialmente lo último. Lo acontecido no puede volver a permitirse. Con cosas así, estamos espantando las inversiones. Imaginemos un fuego -Dios no lo quiera- en un centro comercial de Paitilla. Y para eso, igual que los bomberos, debieran prepararse constantemente, más que gastar tiempo y recursos en guerrilleros, terroristas y otros fantasmas. Nuestro problema principal es la delincuencia común, no las agresiones externas.
Cuando por los años 70 se dio el gran apagón en Nueva York -que fue tema de libros y películas- con su correspondiente saqueo, la policía salió a poner orden y, tras de ella siguió la Guardia Nacional. En Los Angeles y Miami ocurrieron situaciones similares debido a tumultos raciales, y la policía hizo de todo, menos cruzarse de brazos. Aún así rodaron cabezas. ¿Por qué? Porque se puede repetir y convertir en una conducta social por mera imitación.
Entiéndase, no hablamos de masacrar a nadie, como sí se hizo una vez en Caracas, cuando la gente bajó de los cerros a saquearlo todo, tras un incendio como el del Xtra. Hablamos de prevenir y reprimir rápidamente, con fuerza razonable, con el mismo entusiasmo que de vez en cuando despliegan frente a los estudiantes, imponiendo orden y respeto, que es su deber constitucional. Frente a lo acontecido, Gustavo Pérez, el jefe de la Policía, lo menos que debe hacer es renunciar.
Artículo 8: Los principales órganos colegiados de gobierno de la UP son: Consejo General Universitario, Consejo Académico, Consejo Administrativo, Consejo de Investigación, Consejos de Facultades, Consejo de Centros Regionales, Juntas de Facultad, Juntas de Centro Regional, otros que el Estatuto determine.
Artículo 11 . 11: El Consejo General Universitario designará al Defensor de los Derechos de los Universitarios.
Artículo 12: Una representación de las autoridades formará parte de los Consejos Académico y Administrativo, de manera que no se repitan todas las autoridades en todos los Consejos.
Artículo 29: Las autoridades universitarias elegidas durarán en su cargo 5 años y no podrán ser postuladas para el mismo cargo por los 2 períodos siguientes.
Artículo 35: Se establece la Carrera Académica, que normará lo relativo al ingreso, desarrollo, perfeccionamiento, escalafón y egreso del personal académico.
Artículo 37: Al cumplir 75 años de edad, el personal académico de la UP cesará en sus funciones en la institución.
Artículo 45: Se reconoce la Carrera Administrativa de la UP, que se desarrollará mediante reglamento especial, sobre la base de estabilidad, escalafón y sistema de méritos.
Artículo 63: La UP podrá establecer un fondo especial complementario, con la finalidad de incrementar la cuantía del tope monetario de las jubilaciones y pensiones.
Artículo 70: El personal académico y administrativo conservará los derechos adquiridos conforme a las normas vigentes con anterioridad a la presente ley.
Artículo 71: Esta ley comenzará a regir a partir de su promulgación.