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Trascendencias en Panamá de la Revolución Francesa


La toma de La Bastilla por el pueblo de París el 14 de julio de 1789 fue el hecho más significativo de la fase violenta de la Revolución Francesa iniciada en ese año. Como en toda revolución, ese lapso agresivo fue antecedido por uno de tipo ideológico y dio lugar a otro, de ejecución de programas transformadores. En el caso de Francia, la ruptura drástica del viejo orden monárquico de opresión y privilegios fue preparada por la Ilustración, movimiento filosófico que invocaba el poder de la razón.
La etapa violenta se inició en 1789 con la insubordinación de los Estados Generales, un órgano real de consulta, a lo que siguieron la transformación de esta corporación en Asamblea Constituyente, la revuelta del 14 de julio y la proclamación y aprobación de la "Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano". También fueron parte de este etapa traumática la instauración de una monarquía constitucional basada en la Carta Magna de 1791, la primera de Europa, y la posterior liquidación de todas las formas de gobierno monárquico con la creación de una república y la ejecución del rey Luis XVI en 1793.
En la etapa de desarrollo de programas, se fomentaron el arte, la filosofía, las ciencias y la técnica; se declaró universal el derecho a la revolución, se consolidó su marcha y se buscaron formas de gobierno congruentes con su defensa. La última de estas formas fue el imperio napoleónico, liquidado en 1814 por la acción militar de las potencias europeas y la restauración de la monarquía francesa.
Los veinticinco años de revolución francesa se irradiaron por el resto de Europa y por América e influyeron sobre el destino político, económico y técnico de Panamá, puesto que la Francia revolucionaria no sólo generó la concepción y aplicación de nuevas formas de gobierno, sino también acogió a los primeros gestores de proyectos modernos de canales interoceánicos por Panamá, idea que se hizo patrimonio de la sociedad francesa del siglo XIX.
En efecto, el ejemplo revolucionario francés entusiasmó a toda Europa y, cruzando el Atlántico, también a América. Desde antes, ideas de la Ilustración francesa, sobre todo la teoría de Montesquieu de la estricta separación de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial habían inspirado los procesos de organización de una nueva república, los Estados Unidos de América, la cual se dio la Constitución de 1787.
Pero la América Española estaba sometida a una dominación monárquica que perseguía implacablemente las ideas revolucionarias. No obstante, a través de las transacciones y viajes de los comerciantes franceses de Luisiana, Haití, Martinica y Guadalupe, ellas entraron al continente plasmadas en libros y periódicos. En 1794, en detrimento de su libertad el bogotano, Antonio de Nariño tradujo, publicó y distribuyó la "Declaración de los Derechos del Hombre", dándole gran impulso a la difusión continental de ideas renovadoras.
Además, muchos hispanoamericanos se nutrieron directamente "in situ" del ideario francés de la transformación. Así, el caraqueño Francisco de Miranda prestó servicios militares a la Francia revolucionaria, por lo que fue compensado con la asignación del rango de mariscal. El también caraqueño Simón Bolívar estudió en Francia los textos revolucionarios, observó la coronación de Napoleón Bonaparte y alternó con intelectuales europeos huéspedes de la revolución, especialmente con el geógrafo alemán explorador de América, Alexander Humboldt, autor del primer proyecto moderno de un canal por Panamá. Miranda, igualmente, se compenetró de la idea del canal y la divulgó por toda Europa.
La ideología de la revolución también se difundió por España, donde los ejércitos napoleónicos irrumpieron en 1808. Como consecuencia, un estallido revolucionario español instauró una monarquía democrática organizada sobre la base de la Constitución de Cádiz de 1812. Dicho régimen incorporó, en plano de igualdad, a varias colonias de América, entre ellas, Panamá. El Istmo envió constituyentes a Cádiz, juró luego el nuevo instrumento y organizó políticamente a sus partidarios. Pero, con la caída de Napoleón, el absolutismo fue restaurado en España, y en Panamá la Constitución de Cádiz se derogó en 1814.
Sobre la base de conocimientos y experiencias adquiridas en Europa, pero particularmente en Francia, Bolívar redactó en 1815 la Carta de Jamaica, documento en el que esbozó el futuro político de América, dedicando importantes párrafos a las posibilidades de canales marítimos por América Central y a los privilegios de la posición geográfica de Panamá. Después de liberar varias colonias, creó con ellas el Estado de Colombia en diciembre de 1819, el cuál adoptó la Constitución de Cúcuta de 1821. sta abrazaba el gobierno republicano, proclamaba los derechos humanos, separaba los poderes según el modelo de Mostesquieu y establecía un sistema unitario, compuesto por las circunscripciones llamadas departamentos que creó la Asamblea Constituyente Francesa de 1789.
Además de aceptar estas influencias liberales y bolivarianas fundamentadas en gran parte en la teoría y la praxis política francesa, el Istmo también acogió directamente las de los demócratas españoles quienes, desde marzo de 1820, habían logrado restaurar la Constitución de Cádiz de 1812, conocida y aceptada por los panameños.
No es, pues, extraño que, sin encontrar resistencia, la Villa de los Santos se independizara de España el 10 de noviembre de 1821, en una coyuntura favorable en la que toda la sociedad panameña había asimilado los principios de libertad, igualdad y fraternidad. En efecto, el acta de independencia de Los Santos invocó "La libertad del hombre" y el interés por "vivir bajo un régimen republicano".
Unida Panamá a Colombia, bajo la dirección del Libertador, se dio inicio a la gestión de proyectos de canales interoceánicos por el istmo, planteados por Alexander Humboldt en París desde 1804 y tomados de la obra de este famoso geógrafo por los genios de Miranda y de Bolívar y por la Sociedad Geográfica creada en la capital francesa a instancias del famoso sabio alemán. Después de muchos esfuerzos, con los auspicios de esta agrupación, un congreso internacional celebrado en la Ciudad Luz en 1879 aprobó el proyecto del Canal de Panamá de Ferdinand de Lesseps, el cual se ejecutó de 1880 a 1914 con el concurso de la nación francesa.
*Director del Centro de Investigaciones de la Facultad de Humanidades de la Universidad de Panamá.

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